Con un gran impacto económico por el petroleo de Venezuela y el de Irán y bajo la presión económica interna, China llega al encuentro esta semana con el presidente Donald J Trump en Pekín en una notable desventaja.
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Relevante encuentro en Pekín entre Xi Jinping y el presidente Trump
China, que busca un acuerdo comercial con Estados Unidos, llega a la cita bilateral esta semana visiblemente impactada por serios problemas económicos internos que se le suma la falta del petróleo barato que importaba de Venezuela e Irán y el aumento de aranceles
China consumía, desde hace más de dos décadas, el 20% de petróleo bien barato que le vendían Irán y Venezuela en un rango de casi tres millones de barriles diarios de crudo, además del cierre del Estecho de Ormuz que le ha propinado un fuerte golpe a las importaciones y exportaciones chinas desde finales de febrero, cuando comenzó la devastadora ofensiva militar conjunta entre EEUU e Israel contra Irán.
Es decir Pekín acude a la cita con una frágil tregua comercial vigente, el tema de los aranceles, nuevas disputas tecnológicas y la crisis energética desatada por la guerra en Irán. No obstante, como socio comercial de Teherán, puede ejercer una gran presión al régimen iraní para la firma de una acuerdo.
La visita del presidente Trump, confirmada este lunes por Pekín, comienza este miércoles, día en que Trump llega a China. El viernes supondrá la séptima vez que se reúnan en persona Xi y Trump -contando con el primer mandato del líder republicano-, quienes tendrán sobre la mesa una larga lista de asuntos que tratar.
Impacto económico de Irán en la agenda
Trump, quien hoy calificó de "inaceptable" la respuesta iraní al plan de paz de EEUU, lo que parece aplazar la resolución de la guerra de Irán, aseguró la semana pasada que hablará con Xi sobre el asunto y afirmó que el líder chino ha sido "muy amable" respecto a un conflicto que ha bloqueado el Estrecho de Ormuz, por donde pasan alrededor del 45% de las importaciones de gas y petróleo de China.
La cuestión gana peso después de que el canciller iraní, Abás Araqchi, viajase a Pekín la semana pasada para reunirse con su homólogo chino, Wang Yi, y de que el embajador chino ante la ONU, Fu Cong, advirtiera que, si Ormuz sigue cerrado, el asunto estará "inevitablemente en el centro de las conversaciones".
China, el mayor socio comercial de Teherán, ha condenado los ataques contra Irán, mientras ha pedido respetar la soberanía de los países del Golfo, con los que mantiene estrechos lazos y que han sido objetivo de ofensivas iraníes.
El profesor Wing Lok Hung, de la Universidad China de Hong Kong, afirmó que Irán es ahora el asunto con mayores posibilidades de producir resultados "positivos y concretos", ya que Washington busca reabrir Ormuz y lograr un alto el fuego".
Tregua comercial vigente
Antes de que el jefe de la Casa Blanca llegue a China, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, mantendrán el miércoles en Seúl un diálogo económico, después de haber encabezado en marzo en París otro del que salieron "consensos preliminares" para un histórico acuerdo comercial entre ambas potencias.
El eje económico de la cita parte de la tregua pactada por Trump y Jinping en la ciudad surcoreana de Busan en octubre, que redujo del 57% al 47% los aranceles a las importaciones chinas, además de suspender tasas portuarias recíprocas y aliviar parcialmente las restricciones chinas sobre tierras raras.
Ese equilibrio quedó después en entredicho por el fallo del Tribunal Supremo estadounidense, que invalidó los aranceles impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional y llevó a Trump a aprobar un nuevo gravamen global del 10% bajo otro marco legal, que también fue bloqueado el pasado jueves por el Tribunal de Comercio Internacional de EEUU.
La analista Patricia M. Kim, del Instituto Brookings, considera que "el resultado más probable es una extensión de la actual tregua", con la continuidad de las exportaciones chinas de tierras raras y las compras de productos agrícolas estadounidenses a cambio de "un alivio parcial de aranceles".
Seguridad nacional
Según Kim, Trump buscará "compromisos impactantes" de compras chinas de bienes estadounidenses, incluidos productos agrícolas, energía, aviones Boeing y semiconductores, mientras que las prioridades de Pekín pasan por "extender la tregua, preservar el "acceso" (robo hasta ahora) a la tecnología estadounidense y relajar, o al menos impedir, un mayor endurecimiento de los controles de exportación de Estados Unidos".
La competencia tecnológica, centrada en los semiconductores y cada vez más en la inteligencia artificial, ha cobrado nueva importancia tras el bloqueo chino a la compra de Manus por parte de Meta, una operación de 2.000 millones de dólares que Pekín frenó al vetar "la inversión extranjera" en la plataforma de IA, fundada en China pero radicada en Singapur.
Washington vinculó ese revés a las "provocativas regulaciones extraterritoriales chinas", mientras Pekín acusa a Estados Unidos de supuestamente "contener" su desarrollo tecnológico mediante controles a chips avanzados y otros componentes clave para la IA, pero que en realidad es por seguridad nacional de EEUU.
lmorales@diariolasamericas.com
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FUENTE: Con información de EFE y AFP.
