Tomás Valenzuela, propietario de la empresa Tommy´s Tuxedos, nos cuenta en exclusiva cómo descubrió su pasión por los trajes de fiesta siendo un joven recién emigrado de Cuba. En 40 años ha vestido a actores, músicos y políticos de la talla de Andy García, Williams Levy, Willy Chirino y José María Aznar.
Trabajo, el secreto del éxito de Tommy´s Tuxedos
¿Qué es Tuxedo?
Tuxedo quiere decir un hombre elegante. Un hombre vestido para una boda una fiesta importante. Un hombre vestido de esmoquin. Es mi pasión por 40 años.
¿Cómo comenzó este negocio?
Mi madre y yo llegamos de Cuba en el año 1962, yo tenía 13 años. A los 17 comencé a trabajar en una tienda de Tuxedos, limpiaba el local y ayudaba en lo que podía. Así fui conociendo el oficio. Una señora americana, Josephine Falke, me fue enseñando, me mostraba, cómo se tomaban las medidas y atender a los clientes. Un día me dijo: Escucha atentamente, eres muy bueno en este trabajo. Si continúas así, vas a llegar muy lejos. A los siete años de estar en esa tienda me ofrecieron un negocio que estaba yendo muy mal.
Entonces compré la tienda de Westchester. En aquellos años era un negocio sin alma. Pero me la vendieron con facilidades de pago y allí comencé mi labor como hombre de negocio. Las ventas comenzaron a subir. Al cumplirse el tiempo de la franquicia, decidí independizarme. Y comencé con Tommy´s Tuxedo. Puedo decir que lo mío con los esmóquines fue amor a primera vista, comencé muy joven y lo continúo haciendo con el mismo gusto del primer día.
¿Qué hizo usted diferente en el negocio incrementara sus ventas?
La diferencia está en que cuando usted comienza una tienda o cualquier proyecto en la vida, tiene que volcar todo el entusiasmo y el amor en lo que está haciendo.
Mi experiencia ha sido buena desde el principio, ya el primer año los resultados fueron positivos. Tengo que reconocer que a mí me encanta tratar con clientes. El negocio se me dio muy natural, la gente venía, le gustaba la tienda y repetía. En mi cabeza siempre una idea ¿qué mejorar? Y así mejoramos la oferta y cada año tratábamos renovar, de hacerlo mejor. Y ahora tenemos dos locales y planeamos abrir un tercero.
La clave de nuestro éxito es el servicio, la atención diferenciada al cliente. Nosotros ofrecemos algo que otras tiendas de nuestra categoría no. Yo le llamo servicio latino, o servicio cubano. Es más cálido, más cercano. Desgraciadamente, los sastres y las costureras están desapareciendo. Aquí, en cambio, hablas con la persona que te corta o te arregla el traje de tu gran fiesta. Le puedes decir exactamente lo que deseas y así se te complacerá.
El cliente no se va de aquí hasta que todo no esté perfecto. Se le toma las medidas, se le explica sobre la calidad del tejido de las ropas que va a escoger. Hoy día, un servicio tan personalizado es cada vez más raro, eso nos hace únicos.
¿Cuáles fueron los peores momentos del negocio?
Si te digo la verdad no he tenido malos momentos, nunca cometí un error connotado. Me equivoqué mucho al principio, pero me gustaba tanto lo que hacía y tenía tanta necesidad, que todo fluía. Soy totalmente honesto, desde el principio me fue bien.
Incluso mi familia surgió alrededor de la tienda. Mi esposa, que llevamos 40 años de casados, trabajaba a dos puertas de la mía. En una tienda de ropa de mujer. Allí nos hicimos novios y comenzó todo. Y, por supuesto, el traje de mi boda salió de esta tienda.
¿Cuál ha sido su relación con los famosos?
Nosotros hemos vestido a Andy García, a Cachao, William Levy, al presidente del gobierno de España, José María Aznar. Hemos hecho todos los espectáculos de Pro Arte Grateli, hemos vestido a Sara Montiel y a su esposo. Ella fue amiga mía por muchos años. También cuentan entre mis clientes Willy Chirino, Meme Solís y muchos otros. No pienses que todo es glamour nuestros principales clientes son los PROM que en estos días comienzan.
El señor Aznar vino a una entrega de premios aquí en Miami y la etiqueta del evento exigía ir vestido de esmoquin. Un amigo común me llamó y me contó la situación y le dije, yo tengo el traje del señor Aznar. Al rato, me aparecí en el hotel con un único traje, Aznar se lo puso y le quedó exacto. Yo nunca le había visto en persona. Pero son muchos años tomando medidas y cuando un cliente entra por mi tienda ya le he medido con la vista. Aznar me confesó que ese fue el mejor traje de su vida.
¿De ser posible, tomaría de nuevo el mismo camino de su vida, haría este negocio?
No cambiaría nada de mi vida. En los últimos diez años yo he tenido la cooperación de mi hija Maytee, que es la presidenta de la empresa, y esto ha sido muy bueno para mí.
Ella me ha actualizado a todo lo moderno a todo lo actual. Porque yo he sido siempre muy bueno con el público, esa es mi especialidad. Pero para otras cosas ella me supera y me ha actualizado.
¿Tienen presencia en internet?
Alquilamos por internet y enviamos los trajes a las ciudades que no tienen tiendas. Les mandamos la caja con la chaqueta, el pantalón. Es un sistema muy sencillo, el cliente da sus medidas en nuestra página web, escoge el artículo y le llega en dos días. Una vez usado, lo devuelven de la misma forma.
También algunos clientes prefieren dar las medidas en la web y venir a recoger el traje un día determinado. En caso de que haya algún problema con las medidas a la hora de recoger la prenda. Se lo arreglamos al momento. Cada tienda tiene dos sastres y costureros permanentemente.
¿No se le hace raro relacionar a Cuba con esmoquin?
Ahora con lo que ha pasado en la isla lamentablemente se ha perdido mucho el uso de ropas de la línea que nosotros trabajamos. Sin embargo, yo recibo muchos pedidos de Cuba. No sé cómo nos ven. Tienen familia aquí, que lo compran y se los llevan. Casualmente la pasada semana vendí un esmoquin a un muchacho cubano que nos conoció por internet. Y compró un Tuxedo Blanco, él es un bailarín radicado en Cuba. Creo que cuando haya apertura allí la gente va a volver vestir como antes, con elegancia.
¿Regresarían a Cuba en caso de más apertura?
Claro que si. Hemos ayudado a montar tiendas en otros países, en Honduras y Panamá, por qué no hacerlo en Cuba.
Hace unos días alquilamos unos trajes para un espectáculo de Albita Rodríguez y el tema de su nuevo disco era, precisamente, Cuba. Vestimos a todos los bailarines con nuestra ropa.
¿Cómo podríamos titular su vida?
Trabajo, trabajo, trabajo.
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