Cuando en el estado más fuerte en economía y tecnología de la nación más poderosa del planeta, los resultados de una elección primaria o presidencial pueden tardar en conocerse hasta casi dos meses, resulta indudable pensar que puede existir un grave problema de transparencia y de seguridad en el sistema electoral de Estados Unidos; y que, además, son imperativas nuevas reformas no sólo en California, sino en todo el país.
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Trump reclama acción ante la vulnerabilidad del sistema electoral
Documentos desclasificados reactivaron las alarmas en Washington sobre seguridad nacional, estabilidad constitucional y protección a la democracia, a escasos meses de las elecciones de medio término
Después de los comicios generales en noviembre de 2020, unas 60 demandas sobre irregularidades y fraude masivo fueron rechazadas por el Departamento de Justicia del gobierno de Joe Biden; con 74 distritos estatales y federales controlados por jueces financiados por la maquinaria demócrata y el dinero de organizaciones de la extrema izquierda como la Open Society Foundations, de George Soros, la cual -en la mayoría de los casos- opera a través de terceras organizaciones o movimientos (como Actblue y para intentar evadir responsabilidades y acusaciones.
A pesar de que el presidente Donald J. Trump, activistas conservadores y líderes republicanos han denunciado cientos de irregularidades e investigaciones por el grave peligro para la seguridad nacional y la estabilidad del país, la narrativa de los demócratas sigue en el mismo punto de partida: desacreditar los argumentos de la derecha, fomentar campañas de desinformación sobre las acciones y políticas conservadoras; y movilizar la opinión pública mediante los medios liberales de prensa, en contra de toda verdad que salga a la luz y que revele las reales intenciones del Partido Demócrata en su nuevo rumbo socialista y anti-conservador.
El 16 de julio, el Presidente habló a la nación y anunció la desclasificación de más de 260 documentos que revelan la injerencia de China, Rusia, Irán y Venezuela en las elecciones y la política estadounidenses.
Control mediático
Algunas grandes cadenas se negaron a transmitir el discurso del mandatario estadounidense, otra acción que señala la falta de credibilidad e imparcialidad de la “gran prensa estadounidense” y su favoritismo cada vez más acentuado con la izquierda radical y sus líderes.
Uno de los informes desclasificados indicó que el régimen comunista chino obtuvo de forma ilícita el registro de 220 millones de votantes en Estados Unidos.
El jefe de la Casa Blanca dijo que parte de la información prueba que miembros del denominado "Estado profundo" (un gobierno que actúa en las sombras desde Washington y dentro de las agencias de Inteligencia) ocultó o minimizó la interferencia de China y la vulnerabilidad del actual sistema electoral.
Trump afirmó que el FBI detectó en 2020 que decenas de millones de datos electorales de 18 estados fueron comprados, robados o pirateados por Pekín, pero aseguró que esa información no llegó a la Casa Blanca ni al Congreso.
Este es el "mayor pirateo de datos electorales de la Historia", manifestó el Presidente.
Otra parte de la documentación demuestra que durante años se ocultó la fragilidad de manipulación, incluso remoto, de las máquinas de votación electrónica utilizadas en diversos estados del país y de las bases de datos electorales frente a posibles ciberataques, sobre todo en aquellos controlados por los demócratas, que en los últimos casi 20 años escogieron como rumbo el “progresismo” (socialismo), “wokismo” y el “globalismo”.
Asimismo, aseguró que existen pruebas de fraude electoral en Michigan durante los comicios presidenciales de 2020 y sostuvo que el Departamento de Seguridad Nacional identificó [más de 278.000 personas no ciudadanas] inscritas para votar en elecciones federales.
Del dato anterior, 250.000 personas (no ciudadanas) estaban inscritas para votar en apenas cuatro estados: California, Nueva Jersey, Nevada y Pennsylvania; faltan 46 estados por revisar.
De acuerdo con cifras ofrecidas por la gobernadora demócrata de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, más de 400 personas han votado de manera ilegal en ese estado desde el 2023 y otras 6.600 (no ciudadanos) aparecen en los registros de votantes, estadísticas que parecen poco convincentes y confiables ante la avalancha de "fallas" en casi todas las regiones gobernadas por la izquierda, ahora ultraizquierda, en las últimas elecciones presidenciales. Mucho menos que sea a partir únicamente de la fecha que ha expuesto la máxima autoridad estatal.
Sherrill reveló que un supuesto “error” de software en el sistema estatal de vehículos motorizados registró por “equivocación” a unos 6.600 inmigrantes [sin ciudadanía estadounidense] en el censo electoral entre 2023 y 2024.
Vulnerabilidad del sistema electoral
En realidad, el Departamento de Seguridad Nacional se refiere a 35.152 que habían sido inscritas en Nueva Jersey, sin tener la ciudadanía estadounidense y muchos, incluso, sin un estatus legal en EEUU.
La vulnerabilidad de los sistemas computarizados en muchos estados, la intencionalidad de crear el caos y el descontrol; y lacerar la credibilidad de instituciones federales junto a la falta de rigor y supervisión hace pensar que los números respecto al tema podrían involucrar a millones de personas, incluso ya fallecidas.
Después de las cifras anteriores, el Departamento de Seguridad Nacional dio a conocer que más de [400.000 fallecidos] aún están en los registros de votación en diferentes estados de la nación.
Sin embargo, el objetivo fundamental ahora de la Casa Blanca es sanear el sistema electoral del país y recuperar la confianza de los votantes para los comicios legislativos del 3 de noviembre de este año, donde los republicanos buscan mantener y ampliar su dominio en ambas Cámaras del Congreso federal y los demócratas intentan retomar el poder en alguna de ellas.
En 2024, Trump y los republicanos obtuvieron la histórica victoria legislativa tras ganar la Casa Blanca junto a la mayoría conservadora en la Corte Suprema de Justicia en Washington, que ha sido vital para hacer cumplir la Constitución después de un período de cuatro años de izquierda radical que trató de destruir y transformar el sistema económico, de seguridad nacional, la rama judicial y el espectro operativo sociopolítico y constitucional de la nación.
La desclasificación de los documentos, que incluyen investigaciones del FBI y de la CIA concluidas en años anteriores con sus recomendaciones, apunta a la fragilidad del sistema electoral estadounidense frente a las acciones de penetración de China, Rusia, Venezuela e Irán.
El régimen chino falsificó decenas de miles de licencias de conducir para generar boletas electorales por correo destinadas a votantes demócratas que a su vez dieron el sufragio a Joe Biden en 2020.
La Casa Blanca declaró que el presunto “error” informático en Nueva Jersey demostraba la necesidad de aprobar la ley SAVE America Act, que exige a los votantes acreditar su ciudadanía y presentar una identificación oficial con foto.
"Los demócratas y sus aliados en los medios de comunicación han afirmado repetidamente que es imposible que las personas que no son ciudadanas se inscriban para votar, y mucho menos que emitan un voto. Una y otra vez, se ha demostrado que están equivocados", declaró la miembro del equipo de prensa de la Casa Blanca, Abigail Jackson.
SAVE America Act
El proyecto de ley SAVE America ya fue aprobado en la Cámara de Representantes en Washington con todos los votos de los demócratas en contra. Desde hace varias semanas se encuentra estancado en el Senado, a pesar de la presión del Presidente.
La estrategia de los republicanos ha sido fragmentar partes del proyecto y pasarlas junto a votaciones con un mayor interés bipartidista.
La desclasificación de los documentos hace hincapié, como explicó el presidente Trump en su discurso del 16 de julio, en convertirse en un arma del Departamento de Justicia y el FBI para arrestos y acusaciones de responsables.
Entre otras medidas está el retiro de fondos federales de subsidios para los estados que no ejecuten las reformas necesarias en sus sistemas electorales y se nieguen a entregar los registros al Departamento de Seguridad Nacional para su revisión antes de las elecciones de medio término en noviembre.
La urgencia de que pase en el Senado el proyecto de ley SAVE se deriva de que la administración federal pueda exigir a cada estado el cumplimiento de las normas regulatorias constitucionales.
No cabe duda de que los informes de inteligencia entregados a la Oficina Oval han sido determinantes para las acciones del presidente norteamericano respecto a China, Rusia, Irán y Venezuela.
Trump ha desmantelado la influencia dañina y expansiva de esos cuatro regímenes en el Hemisferio Occidental y en otras regiones del mundo. De ahí parte la ofensiva militar devastadora en Irán, la asfixia económica y geopolítica a China y Rusia y el control directo sobre Venezuela; con Cuba y Nicaragua en el radar de Washington.
Más que los detalles en sí de los documentos desclasificados y la polémica de si son efectivos o no, el propósito de la Casa Blanca fue hacer saber a la mayoría de los estadounidenses -sin importar la afiliación política- que la democracia estadounidense está bajo ataque desde hace décadas y que es hora de emprender reformas que refuercen la seguridad y confianza en el proceso electoral en EEUU. Y a la vez, impedir que los enemigos internos y externos de la primera potencia del universo tengan o creen probabilidades de éxito en sus intentos de destruir la Gran Nación conservadora y anticomunista de América.
lmorales@diariolasamericas.com
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FUENTE: Con información de AFP, EFE, The Wall Street Journal, New York Post e informes de la Casa Blanca.
