Escoltado por los principales miembros de su gabinete y jefes de las grandes empresas estadounidenses más importantes del mundo, el presidente Donald J Trump fue recibido en Pekín con una majestuosa bienvenida y los más altos honores para un mandatario, símbolo de respeto y el liderazgo global.
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Visita de Trump a China, una pauta para el Nuevo Orden Mundial
El presidente Donald J. Trump y Xi Jinping se reunieron en Pekín para redefinir el comercio bilateral, estrategias y la nueva situación geopolítica impulsada por Washington
China estaba muy consciente de lo que significaba esta visita del líder republicano y el alto mando del país, entre ellos el secretario de Estado Marco Rubio, a quien el propio régimen comunista tuvo que hacerle un cambio de nombre para poder entrar a territorio chino.
Rubio permanece sancionado por el régimen comunista desde que era senador y presidente del Comité de Inteligencia en la Cámara Alta, por sus contundentes y reiteradas denuncias de las violaciones de derechos humanos en la nación asiática.
Relación de cordialidad y entendimiento
No obstante, a pesar de las actuales tensiones comerciales y geopolíticas entre las dos grandes potencias económicas y militares del planeta, Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, mantienen una [estrecha relación de cordialidad y entendimiento diplomático], reflejada en los diferentes momentos que compartieron durante la visita.
Tras el regreso del Presidente a EEUU, resaltan elementos concluyentes de la histórica visita:
- Las dos principales potencias del mundo coinciden en sostener el entendimiento y no la confrontación a pesar de las marcadas diferencias.
- Para China Taiwán es un tema extremadamente sensible y espinoso por lo que debe abordarse con moderación en aras de evitar un conflicto a gran escala.
- Irán no debe tener nunca un arma nuclear ni controlar el Estrecho de Ormuz y menos cobrar un peaje en una vía abierta y libre del comercio internacional. Esa vía marítima de derecho global debe permanecer totalmente segura y abiertda.
- Ambas partes ven la necesidad de lograr acuerdos económicos y comerciales con beneficios mutuos -y para el mundo en general- mediante la supervisión y el control de las nuevas tecnologías respecto a la seguridad nacional de cada país y del planeta.
El principal objetivo del viaje de Trump y su comitiva a China, programado antes de la guerra contra Irán y pospuesto por ese motivo, fue la cooperación económica bilateral en medio de una crisis interna aguda del gigante asiático y la ofensiva arancelaria de Washington como modo de presión sobre las acciones que en los últimos años ha ejecutado Pekín en contra de los intereses de Estados Unidos. Pero el diálogo sobre Irán, un aliado de china y el gran proveedor de crudo barato al país asiático junto con Venezuela, fue el otro asunto neurálgico en la agenda bilateral.
Golpes a China y temas del diálogo
El impacto económico del cierre del Estrecho de Ormuz y la gran ofensiva militar conjunta de EEUU e Israel han marcado un antes y un después en las relaciones entre Pekín y Washington.
China importa el 20% de su energía por el Estrecho de Ormuz y la más de la mitad de su consumo depende del Medio Oriente, por lo cual la estabilidad de la región es tema central para la potencia asiática.
Pero tampoco fue sólo Irán, sino las acciones sin precedentes de Trump en América Latina y el Caribe para frenar la influencia de Pekín, Rusia e Irán en la región, incrementada a gran velocidad en los cuatro años de gobierno de Joe Biden.
El despojo del control del Canal de Panamá -en manos de empresas chinas- constituyó otro duro golpe al gigante asiático en su política expansionista, y una de las primeras jugadas estratégicas del presidente Trump contra las ansias de China de destronar a EEUU de su posición hegemónica.
"Los dos jefes de Estado intercambiaron opiniones sobre las principales cuestiones internacionales y regionales, en particular la situación en Medio Oriente, vínculos comerciales, Ucrania, Taiwán e Irán", afirmó un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de China sin dar más detalles.
Acuerdos comerciales fantásticos
Más tarde se conoció que en el encuentro también se habló sobre las maneras de fortalecer la [cooperación económica y tecnológica] entre los dos países, en medio de un acuerdo económico preliminar establecido meses atrás y anunciado por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, también presente en la reunión.
El acceso al mercado chino para las empresas estadounidenses y el aumento de la inversión asiática en las industrias estadounidenses fue otro de los puntos abordados, de ahí se deriva la presencia de los presidentes de las mayores empresas de Estados Unidos en una parte de la reunión, entre ellos Elon Musk y el presidente y fundador de Nvidia, Jensen Huang.
En su regreso a EEUU, Trump manifestó a los periodistas en el Air Force One haber alcanzado "acuerdos comerciales fantásticos" y que Xi propuso ayudar a abrir el Estrecho de Ormuz y a comprar 200 aviones Boeing y más petróleo y soja estadounidenses.
Los mandatarios también destacaron la necesidad de aprovechar los avances logrados para poner fin a la circulación de precursores del mortal y dañino fentanilo hacia Estados Unidos, así como el incremento de las compras chinas de productos agrícolas estadounidenses.
"Hemos resuelto muchos problemas diferentes que otras personas no habrían podido hacer", añadió el líder republicano.
Por su parte, Xi aseguró que fue una "visita histórica" y que ambas partes establecieron "una nueva relación bilateral, que es una relación de estabilidad estratégica constructiva".
La vía marítima internacional
Y como otro plato fuerte surgió el tema del Estrecho de Ormuz.
Un comunicado de prensa de la Casa Blanca afirmó que Trump y Jinping coincidieron en la necesidad de mantener abierto el Estrecho de Ormuz como una vía legítima del comercio internacional, un asunto estratégico sobre el cual el líder republicano buscaba un entendimiento común para los próximos pasos que dará Washington en su propósito de no permitir que el régimen iraní se apodere de forma ilegal de una ruta marítima abierta que no le pertenece.
Trump y Marco Rubio han recalcado que EEUU jamás permitirá que Irán obtenga un arma nuclear por su condición de principal patrocinador del terrorismo mundial ni controle el Estrecho de Ormuz de forma permanente; tampoco que cobre peajes, como anunció recientemente Abbas Araghchi, el ministro de exteriores iraní.
"Las dos partes estuvieron de acuerdo en que el Estrecho de Ormuz debe seguir abierto para favorecer la libre circulación de la energía y el comercio", puntualizó el informe de la Casa Blanca.
Después del comienzo de los ataques de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, Irán impuso un cierre casi total de este paso marítimo por donde transita en tiempos normales una quinta parte del comercio global de petróleo y gas, en especial para Asia y Europa.
Desde mediados de abril, Estados Unidos respondió con un bloqueo naval de los puertos iraníes como forma de presión para la rendición total del régimen de los ayatolás.
China se ha visto afectada directamente. Según la firma de análisis del tráfico marítimo Kpler, más de la mitad del crudo que importa por vía marítima procede del Medio Oriente y transita por ese estrecho.
De acuerdo con la Casa Blanca, Xi expresó en su encuentro con Trump su oposición a una "militarización" del cruce marítimo y la instauración de un peaje, como pretende Irán.
En su comunicado, la parte estadounidense manifestó que ambos líderes mantuvieron "un buen encuentro" sin mencionar el espinoso tema de Taiwán.
Taiwán e Irán
En cambio, Jinping puso énfasis en las diferencias de ambos países sobre ese país con un gobierno democrático propio que Pekín considera como un territorio de China.
Gobiernos republicanos y demócratas en EEUU han dado apoyo vital a Taiwán para garantizar su seguridad nacional y enfrentar las amenazas del régimen comunista chino.
Aunque las valoraciones de la reunión histórica entre Trump y Jinping fueron muy favorables, las imágenes de eventos en el exterior y en la gran cena ofrecida por el líder chino a toda la comitiva estadounidense no dejaron de reflejar la tensión que se respira entre ambas naciones de cultura e ideología diferentes. Sin embargo, el notable beneficio es que por encima de las diferencias ha primado la diplomacia y el respeto mutuo, un hecho relevante frente a un visible cambio geopolítico, geoestratégico y militar de EEUU dentro de un Nuevo Orden Mundial que ha emprendido la actual administración estadounidense.
La visita de Trump a China ocurrió en medio de la enorme presión del bloqueo naval estadounidense contra Teherán, que se rehúsa a aceptar que ha sido destrozado y aniquilado, pero que entiende que su única carta como chantaje es el Estrecho de Ormuz.
Irán se ha quedado sin almacenamiento para el crudo que extrae; sin embargo, sigue con sus peticiones y propuestas descabelladas a EEUU en una posición ofensiva y de arrogancia como si tuviera más de una ventaja real para negociar. Washington, por su parte, no cederá en sus principales prerrogativas después de emplear casi 29.000 millones de dólares en una operación estratégica que representa un cambio no sólo en el Medio Oriente, sino para un mundo más seguro sin las acciones directas del terrorismo iraní.
Régimen ayatolá sin el respaldo de China
"Vamos a tener una larga conversación" sobre Irán, dijo Trump antes del viaje, aunque insistió en que no necesita "ninguna ayuda" de Pekín en el asunto.
No obstante, el jefe de la diplomacia, Rubio, insistió durante una entrevista con Fox News en que China desempeñe un papel más activo para lograr que Irán abandone definitivamente lo que está haciendo ahora y así evite una escalada militar final de EEUU que dejaría al país – como ha dicho Trump- en la era de piedra.
Trump afirmó en una entrevista que su par chino Xi Jinping le ofreció ayuda para reabrir el Estrecho de Ormuz y le aseguró que Pekín no enviará material militar a Irán.
"Dijo que no va a entregar equipo militar (...) lo dijo con mucha firmeza", declaró Trump a Fox News, después de su cumbre con Xi en Pekín.
"Le gustaría ver el Estrecho de Ormuz abierto, y dijo: 'Si puedo ayudar en algo, me gustaría hacerlo'", añadió Trump.
Los próximos días, tras el encuentro de Trump-Jinping, serán cruciales para el régimen iraní. Lo más probable es que China imponga una mayor presión sobre Teherán o de lo contrario, Washington tendrá que continuar con su plan y retomar la ofensiva para terminar de manera definitiva con el régimen de los ayatolás.
Mientras tanto, varios de los países miembros de la OTAN, entre ellos Francia y el Reino Unido, [siguen estudiando] qué hacer respecto al Estrecho de Ormuz, cuando ellos son los principales afectados junto a China en el suministro energético.
La gran mayoría de países del Golfo Pérsico, alineados ahora a la Casa Blanca de Trump, han expresado su plena disposición para obligar a Teherán a su rendición final.
Si Irán decide aceptar las condiciones de EEUU y no interferir más en el Estrecho de Ormuz ni atacar ningún otro buque comercial, Washington retiraría de inmediato el bloqueo naval que mantiene en estos momentos, que tiene asfixiado al régimen radical islámico.
“Debemos ser socios”
Por otra parte, aunque no ha ocurrido aún, se espera que China y EEUU anuncien en los próximos días o semanas un nuevo acuerdo general económico y comercial o su preparación final.
El presidente Trump le dijo a su homólogo chino que las dos superpotencias tendrán un "futuro fantástico juntas”, durante la esperada reunión entre ambos mandatarios.
"Es un honor estar aquí. Es un honor ser su amigo, y la relación entre China y Estados Unidos va a ser mejor que nunca", aseguró el jefe de la Casa Blanca en el Gran Salón del Pueblo en Pekín. "Vamos a tener un futuro fantástico juntos", agregó.
El líder chino manifestó, por su parte, que ambos países deberían ser "socios, no rivales".
"Una relación estable entre China y Estados Unidos es una bendición para el mundo. La cooperación beneficia a ambas partes, mientras que la confrontación nos perjudica a ambos. Debemos ser socios, no rivales", afirmó Xi.
El mandatario asiático añadió que estaba muy "feliz" de recibir a Trump en su primer viaje a China desde 2017, ahora cuando "el mundo ha llegado a una nueva encrucijada".
El salvavidas
Y es que Jinping sabe lo que representa en estos momentos un nuevo salvavidas de EEUU para enfrentar la crisis interna que atraviesa el gigante asiático con una alta tasa de desempleo entre los jóvenes entre los 16 y 24 años del 17%, que ha generado masivas protestas.
China no tiene más opción que negociar en medio del desplome su sector inmobiliario, el cese del consumo de petróleo barato proveniente de Irán y Venezuela durante décadas; el cambio radical de la postura de liderazgo en Washington con una ofensiva arancelaria sin precedentes que ha generado caos y el cierre de miles de fábricas en el país; el freno al espionaje chino y al robo de tecnología estadounidense del cual el régimen comunista lleva décadas aprovechándose; además de la avanzada salida del país asiático de la producción de grandes empresas estadounidenses y otras que han anunciado su retiro tras la constante coacción del régimen asiático y el aumento de regulaciones que Pekín manifiesta que son importantes para su seguridad nacional.
En los últimos años, mediante el aumento de miembros en la alianza político-económica y antiamericana del BRICS y sus nuevos planes, China, Rusia junto a otros 9 países han buscado cercenar el poder económico de EEUU y el dólar estadounidense; pero con la llegada de Trump a la Presidencia, esos esfuerzos de años se han pulverizado frente a las acciones inmediatas globales de la actual administración.
Detrás de todo este conglomerado de asuntos, la histórica visita del presidente Trump y gran parte de su gabinete a la capital asiática traza una nueva ruta en las relaciones EEUU-China y pone pautas centrales dentro del Nuevo Orden Mundial que gesta en estos momentos el jefe de la Casa Blanca, como parte de lo que prometió a casi 80 millones de electores estadounidenses: Hacer a América Grande Otra Vez (Make America Great Again).
lmorales@diariolasamericas.com
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FUENTE: Con información de AFP, EFE, The Wall Street Journal.
