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EEUU

Conversaciones sin divulgar destapan nuevas incógnitas sobre injerencia rusa

Moscú podría haber exagerado su presunta agenda de trabajo en Washington sin que ello invalide el intento deliberado de interferir en las elecciones presidenciales de 2016
Por RUI FERREIRA

MIAMI.– Desde mediados del año pasado, en plena campaña presidencial, los servicios de inteligencia de Estados Unidos ya sabían que Moscú tenía a la campaña de Donald Trump en la mirilla. Todo parece indicar, según se desprende de ciertos informes divulgados por la cadena CNN, que la red estadounidense de escucha habría interceptado unas conversaciones telefónicas entre funcionarios gubernamentales rusos, donde emitieron juicios despectivos sobre el candidato republicano y su entorno.

En esas conversaciones, los funcionarios rusos discutieron la forma de usar informaciones negativas contra Trump, con el objetivo de “condicionar” su campaña, según declararon dos exagentes estadounidenses a CNN. No está claro si los rusos lograron usar esa información en contra de la campaña de Trump, que incluyó datos sobre su situación financiera, lo cual, según las grabaciones de inteligencia, pudieran dar ventaja o influencia de Rusia sobre la campaña presidencial republicana. “Ellos lograron cierta capacidad de influenciar la administración Trump a través de la información negativa que obtuvieron. Tuvieron cierta ventaja”, precisó una de las fuentes a la cadena CNN.

Conversaciones

Sin embargo, el contenido de estas conversaciones es tan inusual, que los servicios de inteligencia estadounidenses se preguntan si los funcionarios rusos no estarían exagerando, unos a otros, sobre la capacidad de penetración de la campaña de Trump.

Incluso, “algunas partes pueden ser totalmente inventadas como parte de la campaña de desinformación rusa”, ya que los funcionarios de Moscú saben que sus conversaciones son constantemente escuchadas por Washington, una rutina que nació en plena Guerra Fría en la época de la difunta Unión Soviética.

Pero hay algo que sí es muy cierto: las conversaciones interceptadas muestran un intento deliberado de interferir en las elecciones presidenciales, señalaron las fuentes a CNN.

“Lo importante es que la administración Trump libere las transcripciones. Pero creo que será muy difícil porque la Casa Blanca no está prestando la atención debida a este asunto. El presidente Trump constantemente atribuye estas filtraciones a una ‘prensa falsa’, como le gusta decir”, ha comentado a CNN, el analista Mark Huchinston.

Según The New York Times, las conversaciones de los rusos giraron alrededor de Paul Manafort, quien en esa época era el director de la campaña de Trump, así como de Michael Flynn, quien fue nombrado asesor de Seguridad Nacional y despedido 23 días después, precisamente por ocultar los detalles de sus reuniones con el embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak e, incluso, un encuentro en Moscú con el presidente Vladimir Putin, durante una recepción del canal de televisión del Kremlin, Russia Today.

Ucrania

Al parecer, la esperanza de los funcionarios rusos es que ambos pudieran ayudar a promover la imagen de Putin en Estados Unidos, partiendo del conocimiento que tenían de los dos hombres y la forma en que se desenvolvieron durante los contactos en Moscú. Manafort es un empresario y cabildero que, según alegan ciertas fuentes, promovió intereses políticos y comerciales rusos en Washington. Un hombre que incluso ha trabajado por más de 10 años para el expresidente de Ucrania, Viktor F. Yanukovych, un aliado de Putin que vive ahora exiliado en Rusia.

Manafort terminó dejando la campaña de Trump en agosto pasado cuando saltó a la palestra en Ucrania de que recibió, posiblemente millones de dólares, en pagos secretos del partido político Yanukovych, acreditados en una agenda encontrada en una redada a las instalaciones de la organización.

La preocupación, han indicado las fuentes de inteligencia estadounidenses, es que ambos hombres, en particular Flynn, se excedieron en sus atribuciones. A inicios de mes, durante una audiencia del Comité Judicial del Senado, la exsecretaria de Justicia interina, Sally Yates, afirmó que Flynn se transformó en un posible blanco de chantaje por sus contactos secretos con los rusos, antes y después de la victoria presidencial del mandatario.

Flynn fue director de la agencia de inteligencia del Pentágono (DIA, por sus siglas en inglés) durante la administración de Barack Obama, pero terminó despedido cuando comenzó a abogar por estrechar los lazos de Washington con Moscú después de que Putin se anexó la península de Crimea en el 2014.

El pasado mes de noviembre, dos días después de las elecciones presidenciales estadounidenses, Obama, según afirmó el expresidente, aconsejó a Trump que no contratara a Flynn porque “no es de confianza”. Aun así, el presidente Trump lo acercó a su séquito y hoy un comité especial investiga qué hacía el exgeneral del Ejército estadounidense, especialista en inteligencia y afiliado al Partido Demócrata, a orillas del río Москва, en la capital rusa.

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