MIAMI.- Héctor Mújica sostiene que no es el típico político del sur de la Florida. Venezolanoestadounidense de primera generación y exejecutivo del gigante Google, su reciente salto a la contienda por el distrito 28 del Congreso representa un desafío para el establishment político de Miami-Dade.
Ejecutivo de Google desafía a Giménez por el distrito 28
Héctor Mújica fundamenta su aspiración en la urgencia de reducir el costo de vida, devolver el pragmatismo a Washington y adoptar un enfoque corporativo de resolución de problemas
Tras recalibrar su estrategia inicial de buscar un escaño en el Senado, Mújica apuesta ahora por capitalizar el “descontentode la comunidad”, según su opinión, presentándose como un “constructor de consensos” que busca destronar al republicano Carlos Giménez en las elecciones de noviembre.
El núcleo de su propuesta electoral se aleja de las habituales guerras culturales para centrarse en lo que él define como problemas de la "mesa del comedor". Para Mújica, la crisis de asequibilidad es la mayor amenaza que enfrentan los residentes del sur del condado y los Cayos de Florida, que también hacen parte de la demarcación en disputa.
Sus declaracioneS se anidan en la premisa de que el anhelado sueño que impulsó a sus padres a emigrar se ha vuelto inalcanzable para la clase trabajadora, ahogada por los altos costos de la vivienda y la incertidumbre económica.
En aras de lograr la victoria, Mújica ofrece su experiencia en el sector privado, donde dice haber gestionado inversiones multimillonarias para la expansión de la economía digital en las Américas. Argumenta que Washington requiere esa misma cultura corporativa: exigir resultados concretos o enfrentar el despido en las urnas.
En un distrito donde la política exterior es la comidilla diaria, el candidato no evade el complejo panorama latinoamericano y marca una postura tanto firme como analítica sobre su natal Venezuela.
Aunque celebra la reciente salida del poder de Nicolás Maduro como una victoria histórica para la región, advierte que figuras restantes del régimen no representan una transición legítima. En opinión de Mújica, el éxito no se mide por un cambio de rostro en Caracas, sino por la ejecución de un cronograma verificable hacia elecciones verdaderamente libres e institucionales.
—¿Por qué da este paso en busca de la silla del distrito 28? ¿Qué lo motiva?
Mi familia vino a este país procedente de Venezuela con muy poco, pero con grandes sueños, mucha fe y una ética de trabajo muy fuerte. Me crié en un hogar centrado en la fe y en el servicio a los demás; mi papá es pastor cristiano aquí en el sur de la Florida y nuestra casa siempre estuvo abierta. Siempre había gente entrando y saliendo, buscando ayuda, consejo, y ahí fue donde aprendí lo que significa amar al prójimo. Mucho más que palabras, es una responsabilidad, y eso ha guiado todas las decisiones profesionales que he tomado hasta hoy. Pasé más de una década en Google, donde tuve el privilegio de liderar iniciativas de impacto económico para las Américas, movilizando cerca de mil millones de dólares en inversión para crear oportunidades reales de empleo, capacitación y acceso a la economía digital. Al final, todo vuelve a lo mismo: cómo creamos un país y una sociedad donde las familias puedan salir adelante con dignidad. Me lancé a esta posición para el distrito 28 en el Congreso porque siento que en este momento el ‘sueño americano’ —el sueño que vivió mi familia, el sueño que me dio la oportunidad de venir como un inmigrante de Venezuela, trabajar en una de las empresas más grandes e importantes de este país en un cargo tan relevante— está hoy fuera del alcance de demasiada gente. La gente no está pidiendo ideología, está pidiendo sentido común: que baje el costo de vida, que haya oportunidades económicas reales y que el sistema vuelva a funcionar para los que están trabajando duro, haciendo las cosas bien y tomando los pasos adecuados, pero que, a pesar de ello, se quedan atrás año tras año. No soy un político de carrera; vengo del sector privado, de resolver problemas y generar resultados, y creo que necesitamos más de eso en Washington: menos ruido, menos promesas incumplidas y más soluciones. De eso se trata esta campaña, de reconstruir el camino para que, si haces las cosas bien, puedas construir una vida mejor para tu familia.
—¿Cuál será la prioridad número uno si el electorado deposita su confianza en usted? ¿Qué es lo que más piden los residentes del distrito?
Mi campaña está enfocada en tres prioridades muy claras. Primero, y antes que todo, la economía: bajar el costo de vida y crear empleos que realmente paguen bien. Al final, si la gente no tiene acceso a cubrir sus necesidades básicas, si se despiertan cada día preocupados por si podrán pagar el alquiler, poner comida en la mesa o mantener su seguro médico, esa es la carga más pesada que enfrentan las familias del distrito 28 hoy, y es en lo que debemos estar más enfocados. Lo segundo es prepararnos para el futuro. Vengo del sector tecnológico y siempre hablo de la inteligencia artificial, pero debemos prepararnos para esa realidad, asegurando que la tecnología no desplace a los trabajadores, sino que los empodere. Y tercero, restaurar la confianza en el gobierno. Hoy la gente siente que el sistema no los escucha, y sin confianza, nada funciona. Esto no es complicado: familias fuertes, comunidades fuertes y un gobierno que haga su trabajo con sentido común. Por supuesto, esto incluye elementos regionales, de política exterior, de impuestos, de inmigración y medioambientales, pero todas esas conversaciones se entrelazan en estas tres prioridades fundamentales.
—Una persona como usted, sin experiencia en la política tradicional, pero con trayectoria en una multinacional como Google y vinculado al sector privado, ¿cómo se presenta ante los votantes?
No vengo de la política tradicional, y para mí eso no es una debilidad, es una fortaleza. En el sector privado, si no entregas resultados, no hay excusas; o resuelves o te despiden. Ahí tienes que escuchar, adaptarte y resolver problemas reales. Creo que eso es precisamente lo que falta en Washington hoy: menos ideología y más ejecución, más resultados tangibles. Eso es lo que busco aportar a través de mi experiencia.
—Saliendo del distrito 28 y poniendo la lupa sobre Venezuela, el país de sus ancestros, ¿qué futuro le ve al proceso de transición emprendido desde la Casa Blanca?
El tema de Venezuela es fundamental, y no solo el de Venezuela, sino también el de Cuba y otros países en la región. Creo que debemos ser capaces de sostener dos verdades al mismo tiempo. Primero, es clarísimo que la salida de Nicolás Maduro abre una oportunidad histórica. El país, la región de las Américas y el mundo en sí es un lugar mejor sin Maduro mandando en Venezuela. Era el líder de un régimen autoritario que le hizo mucho daño al país, y celebrar su salida del poder es necesario. Pero la segunda verdad, igual de importante, es que no podemos confundir un cambio de figura con una transición real a la democracia. Hoy sigue habiendo una estructura de poder profundamente corrupta dentro de Venezuela. Delcy Rodríguez no es una figura neutral; ha sido pieza central de este sistema corrupto y criminal, y hay acusaciones muy serias que no podemos ignorar. No podemos medir el progreso simplemente diciendo ‘estamos mejor que antes’. La vara de medir tiene que ser si estamos avanzando hacia una democracia real. Lo que Venezuela necesita ahora es claridad: un cronograma concreto hacia elecciones libres, justas y verificables. Sin eso, el riesgo es simplemente reciclar el poder en lugar de transformarlo. Como venezolano, sé que nuestro pueblo no ha luchado tantos años para conformarse con un cambio superficial. Merecen libertad plena, instituciones fuertes y un futuro con dignidad verdaderamente democrático, lo que implica una transición más allá del gobierno que está en este momento, donde tanto Delcy Rodríguez, como Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López y el resto, siguen oprimiendo a la gente y tratándola sin la dignidad que se merece.
—El congresista Carlos Giménez es un candidato con amplio respaldo. ¿Cómo están los números de Héctor Mújica? ¿Cómo percibe el respaldo de la comunidad por sus propuestas?
Los números están muy bien. Mi respaldo viene de mi historia en el sector privado y como residente de Florida. He trabajado durante buen tiempo en el sector tecnológico, pero también en diferentes espacios donde he construido una red muy fuerte de personas que creen que necesitamos un cambio de liderazgo, una nueva generación en Washington. Hemos recibido mucho apoyo grassroots (de base) de todas partes: la comunidad venezolana, la comunidad latina, el sector tecnológico, la comunidad de Florida y diversas organizaciones de base en el estado. Me siento con bastante orgullo por ese respaldo. Creo que estamos muy cerca de lograr esta victoria. Las encuestas de nuestra campaña de hace un mes indican que estamos dentro del margen de error frente a Carlos Giménez. Estamos a cinco o seis puntos de él, en un distrito que los republicanos y Donald Trump ganaron decisivamente por más de 10 puntos en la última elección. Estar en un margen tan cerrado nos dice todo lo que necesitas saber sobre la frustración en el distrito28. Yo no soy un político de carrera. Aquí vemos a las familias que luchan por pagar el seguro médico y esto se los quitaron. Creo que el gobierno debe hacer la vida más asequible, no más difícil. En una comunidad donde el 75% es hispana y el 51% son nuevos ciudadanos que llegaron buscando estabilidad y dignidad, necesitamos un sistema que combine orden con humanidad, porque una cosa no excluye a la otra.
NULL
