ver más
ANÁLISIS

El gobierno demócrata falla a estadounidenses

Nuestra frontera sur está abierta de par en par

Ronna McDaniel
Presidenta del Comité Nacional Republicano

Nos queda menos de un mes para las elecciones de medio mandato y la votación ya está en marcha en algunos estados. Mientras vamos a las urnas y sopesamos nuestras opciones, los estadounidenses deben hacerse una pregunta simple: ¿estamos mejor hoy que antes de que los demócratas tomaran el control de la presidencia, el Senado y la Cámara Baja en enero de 2021? Por dónde quiera que se mire, la respuesta es un no rotundo. En los Estados Unidos de Joe Biden, los comestibles y la gasolina son más caros. Nuestras calles y comunidades son menos seguras. Nuestra frontera sur está abierta de par en par y las drogas mortales están inundando nuestras comunidades.

Demócratas del Senado, como Mark Kelly en Arizona, Catherine Cortez Masto en Nevada, Raphael Warnock en Georgia y Maggie Hassan en New Hampshire, hicieron posible la agenda de Biden y están postulados para la reelección en noviembre. Candidatos como John Fetterman en Pensilvania, Tim Ryan en Ohio, Mandela Barnes en Wisconsin y Cheri Beasley en Carolina del Norte son extremistas que quieren ir a Washington, D.C. y empeorar las cosas. Hemos probado casi dos años de gobierno Demócrata de un solo partido. Ha sido un fracaso en todos los frentes.

Estamos enfrentando la inflación más alta en 40 años y una crisis de la gasolina como la de la década de los 1970. Comprar tocino y huevos para alimentar a nuestros hijos, antes de enviarlos a la escuela, nos cuesta mucho más que antes de que Biden asumiera el cargo. Llenar el tanque del auto para llevarlos podría quebrar nuestra cuenta bancaria. Recordemos cómo llegamos aquí: los demócratas aprobaron un proyecto de ley de gastos de 1,9 billones (1.9 Trillion) de dólares que, según advirtieron los economistas, empeoraría la inflación. Este gasto imprudente condujo a aumentos vertiginosos de los precios y envió nuestra economía a una recesión. Los demócratas respondieron aumentando los impuestos y contratando a 87.000 nuevos agentes del IRS, para enfocarse en las familias estadounidenses de clase media. En otras palabras, cuando los demócratas controlan la presidencia, el Senado y la Cámara Baja, es el pueblo estadounidense quien paga el precio.

Mientras tanto, la delincuencia se está disparando en las ciudades dirigidas por demócratas, y muchas ciudades registran tasas de homicidios incluso más altas que el año pasado. Hay una razón por la que las encuestas muestran que los votantes creen que los Republicanos manejan la criminalidad mejor que los Demócratas por más de 20 puntos. Y cuando los aspirantes demócratas a senadores como Mandela Barnes y John Fetterman defienden la liberación de los reclusos violentos y la eliminación de las fianzas en efectivo, envían un mensaje claro: a los Demócratas no les importa nuestra seguridad.

Quizás, por encima de todo, los padres que educan a sus hijos nunca perdonarán a Biden y a los Demócratas por trabajar con los sindicatos de maestros de extrema izquierda para cerrar las escuelas. Cualquiera con sentido común podría ver que mantener a los niños pequeños alejados de los salones de clases tendría efectos negativos, pero a los demócratas no les importó. Ahora, nuestros niños están luchando con una crisis de salud mental sin precedentes, las tasas de suicidio de adolescentes han aumentado y los estudiantes obtienen los puntajes más bajos en 30 años en las pruebas de matemáticas y lectura.

Todo es más caro, nuestras calles son menos seguras y nuestros hijos se han quedado atrás. Pero eso no es suficiente para los demócratas: quieren destruir los lazos que nos unen. Cuando los libros de historia repasen el tiempo de Biden en el cargo, habrá imágenes de su discurso furioso e incoherente en Filadelfia, donde calificó de fascistas a los estadounidenses que no están de acuerdo con él. Nadie olvidará a Biden gastando el 40% de su presidencia en vacaciones mientras los estadounidenses cancelaban viajes para pagar la comida. Las personas que tuvieron que esforzarse mucho para pagar la gasolina recordarán que los Demócratas optaron por cancelar los oleoductos y rogar sin éxito a países extranjeros por petróleo, incluso cuando los precios de la gasolina se dispararon.

Joe Biden no está en la boleta en noviembre, pero los demócratas de izquierda, que hacen posible su agenda, sí están. Todos son responsables por los precios en constante alza y el incremento de los delitos violentos. Todos optaron por contratar a 87,000 nuevos agentes del IRS mientras los estadounidenses luchan para llegar a fin de mes, pero no a los agentes de la Patrulla Fronteriza mientras el fentanilo inunda nuestro país. Sus prioridades están más en línea con los activistas de extrema izquierda en Washington, D.C., que con los ciudadanos en apuros de nuestro gran país.

Hay una solución simple para estas crisis: en menos de un mes, votar por los republicanos en las elecciones para el Senado y la Cámara de Representantes en todo el país. Nuestro partido reducirá costos, castigará a los delincuentes y protegerá a nuestros hijos de los experimentos científicos de la extrema izquierda. Los Republicanos al frente significan una frontera segura, alimentos asequibles y calles seguras. Representamos la libertad, la seguridad y la prosperidad que hicieron grande a este país.

Los demócratas ya tuvieron su oportunidad y fallaron. En menos de un mes, votemos por los republicanos.

 NULL

    

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Temas

Deja tu comentario

Te puede interesar