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EEUU

El "nuevo Obamacare" está en la cuerda floja

El Senado de la nación vive estos días un arriesgado juego político que podría terminar cuestionando la manera en que los líderes del cuerpo legislativo abordan los cambios a la ley de Salud Pública
Por RUI FERREIRA

MIAMI.– Uno de los mayores misterios que se mueven en el Congreso de EEUU en estos días es la nueva reforma de salud con que el presidente Donald Trump quiere sustituir el Obamacare. Ningún demócrata ha tenido acceso a ella y muchos republicanos tampoco conocen sus detalles. Dicen que ha sido diseñada a puertas cerradas y que el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConell, dijo que prefería que fuera sometida al voto sin las necesarias audiencias públicas.

Al parecer, Trump tampoco la ha leído, ya que su portavoz, Sean Spicer, dijo durante una rueda de prensa: “No sé si la ha leído”.

La audiencia de los demócratas en las discusiones es tan flagrante que el líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, ha demandado una reunión abierta de todos los senadores para discutir el asunto. “Esto tiene que ser un proceso transparente”, ha dicho.

Por otra parte, la presión política sobre McConnell es tan grande, que el líder republicano finalmente dijo el lunes que para el jueves será presentado “un borrador” a los legisladores de su partido y que, eventualmente, será compartido con la prensa.

Los republicanos que, a todas luces, todavía no han llegado a un acuerdo interno sobre la reforma, decidieron dar este paso porque, por otro lado, la Oficina del Presupuesto del Congreso también ha demandado ver el contenido de la reforma lo más rápido posible para poder dar su opinión y presentar un estimado del costo que podría tener en la nación.

Perspectivas

Según el diario The Hill, la gran preocupación de los demócratas es cómo una nueva reforma de salud va alterar el Medicaid, del cual dependen casi 100 millones de estadounidenses. Además, el ala derecha republicana todavía no parece contenta con el contenido de los cambios y no hay unanimidad entre congresistas y senadores en ese sentido. El proyecto inicial de reforma que Trump pretendía llevar a cabo terminó por ser retirado hace unos tres meses, cuando el ala derecha, llamado el Concilio Republicano por la Libertad, no dio su apoyo.

Mientras tanto, el diario The Washington Post ha asegurado que el proyecto actual no es muy diferente del primer intento y esto ha causado el retraso de su presentación.

“Los republicanos no lo han compartido porque saben que ni siquiera su propia gente está de acuerdo en esto al 100%”, ha comentado el analista Mark Benson, de la cadena televisiva Fox. Esto, según aseguran fuentes cercanas al Senado, preocupa a McConnell y lo ha obligado a prometer que presentará el proyecto este jueves. Aun así, aunque su plan es intentar votarlo la próxima semana, nadie en Washington está seguro de ello.

protesta Obamacare
Estudiantes de Medicina del área de Nueva York protestan contra el plan propuesto para revocar el Obamacare

Pero, ¿qué sucede si los republicanos no logran acabar con el Obamacare? La respuesta no está del todo clara, como señala Jennifer Fitzgerald, presidenta del consejo de administración y fundadora de PolicyGenius, un centro de análisis del mercado de aseguradoras con sede en New York.

El Obamacare “tiene sus fallos y si se mantienen pudieran agravarse por una administración que no lo apoya y quiere a toda costa que fracase. Si (el nuevo proyecto) no es aprobado, los consumidores van a depender de las decisiones que el nuevo Gobierno pueda o no tomar”, dijo Fitzgerald en un artículo de opinión publicado por la cadena CNBC.

Uno de los problemas a solucionar es el subsidio gubernamental que es el alma del Obamacare. “El año 2016 trajo un incremento sustancial en la pólizas de seguro, un promedio de 22%. Pero la verdad es que mucha gente no ha sentido totalmente ese incremento gracias a los subsidios gubernamentales. Este año la gran pregunta es si la administración Trump seguirá comprometida con los subsidios. Esto tendrá un gran impacto entre los consumidores, en la cantidad exacta que tendrán que pagar por sus pólizas”, ha subrayado.

Es de esperar, sea o no el Obamacare borrado del mapa, un incremento de los costos de los seguros, con subsidios o sin ellos. Todo esto porque, tal como sucedió con el Obamacare, una nueva reforma de salud pudiera terminar en el Tribunal Supremo de la nación, dada la gran oposición demócrata. Aun siendo aprobada la reforma, ésta pudiera tomar muchos meses, quizá años, en entrar en vigencia y el Obamacare seguiría activo pero corriendo el riesgo de ver los subsidios disminuir.

Y, si no es aprobado, como diría el senador republicano y excandidato presidencial John McCain, “tendremos Obamacare por muchos años”.

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