MIAMI.- Estados Unidos celebrará el 3 de noviembre las elecciones de medio término y buena parte de los candidatos demócratas para el Congreso forman parte de la organización Socialistas Democráticos de América (DSA, por sus siglas en inglés), un hecho sin precedentes en la historia estadounidense. Y también de enormes consecuencias para el rumbo del país, advierten analistas políticos.
Estados Unidos enfrenta un "reto enorme" con aspirantes socialistas a cargos legislativos
Las elecciones de medio término con la postulación de socialistas por el Partido Demócrata al Congreso son decisivas para el rumbo del país, afirma analista
La izquierda está cobrando auge en el país frente al Partido Republicano, conservador y defensor de las libertades, según consta en su historial, y esto obliga a revisar la proliferación de “progresistas” en el juego político y la probada “deriva” del Partido Demócrata fundado hace casi tres siglos.
“Estas elecciones son decisivas para determinar el rumbo que va a seguir el país: si vamos a seguir honrando los principios de nuestra fundación republicana y de nuestra cultura cristiana y occidental, o si Estados Unidos se va a transformar en algo totalmente irreconocible”, afirma el analista político Alfonso Aguilar, director de la Coalición de Liderazgo Hispano del America First Policy Institute y primer director de la Oficina de Ciudadanía durante la presidencia de George W. Bush.
“Que esta gente controle la Legislatura es algo muy preocupante, y por eso creo que son unas elecciones de mitad de término muy importantes para este país”, añade.
En noviembre demócratas socialistas y republicanos se disputarán 435 escaños de la Cámara de Representantes para un período de dos años, y se elegirán 35 o un tercio de los 100 senadores para los próximos seis años, con los que el gobierno de Donald Trump seguirá impulsando sus políticas hasta enero de 2029.
El lunes pasado comenzó el proceso adelantado en más de 40 estados del país.
Texas, un estado en disputa
Texas, donde el Partido Republicano se juega un importante puesto en el Senado con Ken Paxton, apoyado por Trump, figuraba el martes como el lugar donde la votación anticipada superó el récord de participación alcanzado en 2018, principalmente en varios condados.
El candidato demócrata que aventajaba en la elección, según encuestas, es el legislador James Talarico, quien durante la campaña hizo alarde de su fe, según medios nacionales, y a quien se le vincula con activistas blancos cristianos de centroizquierda.
“Talarico está cambiando el rumbo de las cosas, haciendo hincapié en su formación en un seminario presbiteriano progresista”, dijo el 16 de agosto un diario al reseñar un acto proselitista del demócrata que busca ganarse la confianza de los fieles.
Según la publicación, el legislador habría declarado en 2021 ser cristiano pero al mismo tiempo odiar a republicanos cristianos.
El condado de Harris, que incluye la ciudad de Houston y es la zona con más votantes registrados del estado, según los reportes, alcanzó una participación de más de 104.600 votantes, una cifra que alcanzó el mayor porcentaje en su historia electoral.
Esto, aunque los condados de Montgomery, Ellis, Bell y McLennan, considerados bastión republicano, también registraron una participación récord para unas elecciones de medio mandato, según se informó.
Demócratas socialistas al Congreso
Por el estado de Florida, los demócratas escogieron en primarias para el Senado a la congresista Angie Nixon, miembro de los DSA, socialista sin disimulo y crítica de Israel, cuyo triunfo sorprendió en ese estado dominado por republicanos y con cantidad de votantes cubanos y venezolanos contrarios al socialismo.
“No voy a permitir que se me tilde de comunista”, dijo en fecha reciente la congresista que cuestiona el embargo contra el régimen de Cuba y que tratará de vencer a la republicana Ashley Moody, exfiscal general de Florida, para ocupar el escaño que dejó Marco Rubio, actual secretario de Estado del gobierno de Trump.
También para la Cámara Alta, los demócratas postularon a Abdul El-Sayed en Míchigan, médico y político “progresista” que de resultar electo sería el primer senador musulmán en la historia de Estados Unidos; y Peggy Flanagan de Minnesota y del sector agrario-laborista del partido.
Los dos cuentan con el apoyo de Zohran Mamdani, el alcalde de Nueva York, y con la plataforma del DSA que promete beneficios laborales y una “sociedad democrática de la clase trabajadora”, un lenguaje que cuestiona duramente Aguilar.
A esto se suman los llamados casi incendiarios del senador Bernie Sanders al apoyar con fuerza a Nixon en un mitin en Tallahassee, realizado el 18 de octubre.
“Esta elección no solo es importante para los habitantes de Florida, para que tengan un senador que luche por ellos”, dijo el legislador demócrata.
“Créanme, después de que Angie gane, esto será una chispa que encenderá a todo el país. Si logramos acabar con el control republicano de la Cámara de Representantes y movilizar al pueblo estadounidense para que se levante y luche por sus derechos, no habrá nada que no podamos lograr”, desafió.
“Como si fuese una especie de revolucionario, revolucionario”, define el experto a Sanders comentar su tono discursivo cuestionado también por otros analistas durante las primarias de 2016, por pretender librar una especie de “batalla ideológica” en la política.
“Este personaje piensa que ha desatado un movimiento y la conciencia crítica del Partido Demócrata”, subrayó entonces el analista Eduardo Gamarra, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Internacional de Florida.
Otros aspirantes
Por la Cámara de Representantes, otros aspirantes “socialistas democráticos” que derrotaron en primarias a demócratas moderados son Melat Kiros, por Colorado (distrito 1) quien propone reformas económicas y sociales; y Claire Valdez, por Nueva York ( distrito 7) “miembro de asamblea estatal, organizadora sindical y orgullosa socialista demócrata”, según se define en su página web, y plantea medidas de protección para inquilinos.
También Darializa Ávila Chevalier, socióloga de origen dominicano, por Nueva York (distrito 13) defensora de la inmigración y además de los derechos palestinos; y el legislador estatal Chris Rabb, por Pensilvania (distrito 3) quien se identifica como “socialista democrático” y se ha expresado a favor de la intervención pública en la economía y el transporte público gratuito.
En el listado, la demócrata Ilhan Omar de origen somalí y nacionalizada estadounidense en 2020, y candidata a la reelección por Minnesota, buscaría cohesionar a seguidores socialistas, tras ser amenazada por Trump por su estatus migratorio.
Omar, la primera mujer musulmana en lograr un escaño en la Cámara de Representantes en 2026 y una de las principales críticas del presidente, denunció el miércoles una supuesta campaña de "intimidación", tras el registro de su residencia como parte de una investigación penal federal.
Y por ello estaría solicitando apoyo financiero.
“No vamos a dejarnos intimidar, no vamos a ser silenciados, no vamos a tener miedo”, dijo la congresista en un pronunciamiento recogido por medios.
La candidata a la reelección fue defendida por el expresidente Barack Obama, quien ha acusado a Trump de "intimidación"
Ellos como otros más, según un listado, tienen en común una agenda enfocada en lo social con el sacrificio de la economía de libre mercado propia del histórico sistema estadounidense.
Auge del socialismo en EEUU
Aguilar no tiene duda alguna de que el socialismo, como corriente de la izquierda o espectro político contrario a la libertad, está presente en la campaña electoral y en movimientos migratorios y comunitarios.
“La izquierda está en auge. Mientras aquí celebrábamos a finales de los ochenta y principio de los noventa la caída del comunismo, ellos se estaban reorganizando. Entonces la lucha de clases no era suficiente, el proletariado no acogió la revolución sencillamente porque estaba muy atado a las instituciones de Occidente y ahora la estrategia es destruir esas instituciones, la familia, la iglesia, la identidad nacional, la economía del libre mercado”, opina.
Y explica que ahora el socialismo, a diferencia de tiempos pasados, están “están súper bien organizados y también mucho mejor financiados y coordinados a escala internacional”.
Asegura que a partir del lenguaje político han logrado penetrar distintos sectores de la sociedad que antes no habían penetrado, como la cultura, la prensa, los jóvenes estadounidenses y la academia.
“Por eso están envalentonados”.
Asegura que la presencia de socialistas en el pasado era de un 20% de todos los electorados, y ahora calcula que ha subido a un 25%.
“Hay que reconocer que existen jurisdicciones en Estados Unidos que han sido tomadas por votantes de izquierda”, dice.
Menciona a Nueva York, Denver, Washington state, entre otras.
“Son distintos lugares los que concentran votantes que han acogido esa agenda de izquierda”, dice. “Entonces esa es la realidad y por eso nos tenemos que despertar, porque por mucho tiempo hemos estado dormidos”.
“Derivas” demócratas hacia el marxismo
En este contexto, el experto expresa una “preocupación legitima y generalizada” de que el Partido Demócrata atraviesa una “deriva” y no una división.
“Es la inquietud de muchos votantes republicanos, independientes y demócratas moderados que ven esa circunstancia como una deriva desde Barack Obama abrió en el partido las puertas a la izquierda, al socialismo, y cada vez más están acudiendo ideas y líderes extremistas”, sostiene.
Descarta de plano una división. Si la hubiese, dice, habría denuncias pero en cambio hay una celebración y un desafío a las propias políticas demócratas del pasado.
“Cuando hay candidatos del DSA, demócratas socialistas que creen en abolir las cárceles, las fronteras, el ICE, que las corporaciones sean del Estado, el partido tendría que denunciar eso, pero al contrario los están recibiendo y estas personas cada vez adquieren más poder. Y eso es una deriva”.
“Yo siempre digo que los demócratas hoy en día son como el pollo frito de Kentucky: es crispy, extra crispy, pero todos son crispy. Esa esa es la realidad”, afirma al comentar el contenido de la plataforma del DSA que, asegura, casi nadie ha revisado.
“Esto no es socialismo a la sueca, esto es marxismo cultural y marxismo clásico. Cuando en la plataforma te dicen que quieren acabar con el capitalismo, el sistema en que se basa nuestra economía, cuando dicen que las corporaciones grandes tienen que ser propiedad del Estado, eso es marxismo clásico. Y además de eso, te dicen que quieren adelantar la ideología queer,( enfoques políticos que cuestionan las categorías tradicionales de sexo, género) el feminismo, acabar con la institución de la familia en Occidente porque eso dicen que reprime”. Y destaca:
“Esto es claramente ideología marxista, el Partido Demócrata no se está alejando del DSA, sino que se está acercando al DSA”.
Reto de cara al futuro
El experto asevera que una posible incursión de políticos demócratas con tendencia socialista o de miembros del DSA en los cargos legislativos puede constituir un reto enorme para el futuro de Estados Unidos.
Según dice, un primer paso se dio con la administración de Joe Biden (2021-2025) quien “fue durante toda su carrera política un demócrata moderado pero gobernó como el presidente más izquierdista que ha tenido esta nación”. “Más que Barack Obama”, precisa. Y esta tendencia política se concretó en el manejo de las fronteras en un acto de gobierno inusual.
“Mientras Obama hizo un esfuerzo de remoción de inmigrantes ilegales e hizo cumplir la ley en la frontera, Biden después fue el primer presidente que no hizo cumplir la ley migratoria en esas zonas, dejando entrar al territorio más de 10 millones de personas sin revisar sus antecedentes adecuadamente y poniendo en riesgo la seguridad nacional y de propios inmigrantes pobres que vienen de todas partes del mundo”.
“Eso nunca se había visto. Y se hizo obviamente para cambiar la demografía, las circunstancias del electorado”, un hecho que dice no comparten buena parte de los inmigrantes.
“Por algo se vinieron a Estados Unidos, a la gente le gusta el sistema político donde prevalece la ley y el orden”. Y añade: “En algún momento tenemos que restablecer el significado de las leyes, y no solo con los ilegales”.
Refiere que con la política “de corte socialista”, “intervencionista” con un gasto excesivo nunca visto desde la presidencia de Lyndon B. Johnson (1963 -1969) y lo que llamó “una política cultural muy peligrosa”, comenzó el “desafío de principios de derecho nacional”.
“Todo eso socava el consenso que siempre hemos tenido en este país, basado en la fundación de nuestra nación, de que somos una república democrática, basada en el derecho natural y en el libre mercado”.
Y no solamente ve en los planes de salud de Obama una cara del “excesivo intervencionismo gubernamental” que pesa desde entonces en la economía estadounidense y un riesgo a la seguridad nacional.
“Si los socialistas llegan al Congreso podremos esperar que empujen estas filosofías y políticas como lo hizo Biden, poniéndonos en peligro en lo interno, y arriesgando la colaboración con aliados internacionales. Y esto fortalecerá regímenes autocráticos de izquierda, ya vimos lo que pasó con Nicolás Maduro en Venezuela, lo vimos con Cuba, y con Gutavo Petro en Colombia.
“Al no tomar una postura fuerte en seguridad nacional y ceder totalmente a estas fuerzas que buscan debilitar a Estados Unidos, y una relación ingenua con China, yo creo que será muy peligroso”.
Sin embargo, el analista aclara que no se estará en riesgo la política exterior de Trump, principalmente las iniciativas en América Latina como impulsar una transición hacia la democracia en Venezuela y en Cuba, porque “eso depende exclusivamente del presidente”.
“Quizá lo que vamos a tener son más voces defendiendo el socialismo, la izquierda y a líderes corruptos en la región”, es el alerta de Aguilar.
Aspirante a gobernador objetado
Otro candidato que ha llamado la atención es el aspirante demócrata a la gobernación de California, el abogado Javier Becerra que compite en el cargo con el republicano Steve Hilton.
A Becerra se le señala no solo por su postura abiertamente socialista y crítica al presidente Trump, sino también por su postulación con ascendencia mexicana, mientras el gobierno de México prohibió la doble nacionalidad, especialmente estadounidense, a los candidatos a cargos estatales de toda la nación centroamericana.
California es el estado con 39,5 millones de habitantes, la más alta población estadounidense, y de ellos 41 % es latino, por lo que ha sido uno de los más afectados por las redadas de la administración Trump.
Becerra dirigió la Fiscalía General de California (2017-2021) y fue secretario de Salud y Servicios Humanos de EEUU (2021-2025), el primer latino en ocupar el cargo en la historia de Estados Unidos, pero Aguilar cuestiona duramente su gestión y su aspiración, sin remilgos.
“Este hombre como secretario de Salud fue parte de un escándalo muy grave, de un entramado que abrió las puertas a la inmigración irregular masiva”, señala el experto.
Según dice, Becerra facilitó que más de 60% de mujeres y niñas que llegaron a la frontera “fueran abusadas”.
“El facilitó la trata de niños. Y esto es algo que los votantes deben tener muy claro. Este hombre, bajo un acuerdo judicia, tenía que entregarle a HHS a los niños después de un periodo de dos días, o algo así.
“Becerra impuso y exigía que estos niños los procesaran rápidamente de las facilidades autorizadas por el Departamento de Salud para que fueran entregadas a personas en la sociedad, pero muchos de ellos fueron entregados a traficantes para fines laborales de explotación laboral o explotación sexual”, asevera.
Durante la administración Biden, “su departamento perdió contacto con más de 325.000 niños”, destaca Aguilar quien es también defensor de derechos humanos, de la seguridad fronteriza y de la inmigración en Washington.
Candidato se defiende
Becerra se ha defendido de estos señalamientos sobre los niños bajo su responsabilidad estatal y ha asegurado que “lo que hice fue protegerlos”.
En un foro de una televisora al que fue invitado como candidato este 21 de octubre, Becerra fue preguntado sobre los señalamientos que arrojan sombras sobre su gestión y reputación en la unidad de Salud.
“Lo dije cuando era secretario: fui al frente del Congreso y di testimonio bajo juramento diciendo lo que pasó y no es lo que se está diciendo”, sostuvo.
Becerra también fue consultado sobre educación, un tema en el que mostró su tendencia socialista
Es necesario no quitar fondos a las escuelas públicas y mandarlos a privadas “con fines lucrativos”, según respondió.
“Tenemos que invertir en las escuelas de nuestras comunidades. Tenemos que mantener los fondos que mandamos con nuestros impuestos para que lleguen a las escuelas en nuestros vecindarios”, dijo.
Otros críticos de Becerra y su pasada gestión cuestionan que haya centrado buena parte de su campaña en atacar al presidente Trump con discursos que cuestionan medidas económicas adoptadas en parte para contrarrestar políticas anteriores. Y es algo que el aspirante a gobernar California no niega.
"Nada es fácil cuando uno tiene a Donald Trump en la presidencia haciendo todo más costoso lo que tenemos que hacer es luchar contra la locura que viene de Washington", puntualizó.
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FUENTE: Entrevista al doctor Alfonso Aguilar, director de la Coalición de Liderazgo Hispano del America First Policy Institute
