ver más
BRINDIS POR EL ÉXITO

Melina Mattos convierte los destilados de Brasil en una experiencia de lujo

La CEO de Alchemy Imports y fundadora de BRABO ha construido una historia empresarial basada en la elegancia y la fortaleza

Por GRETHEL DELGADO

MIAMI.- Hay mujeres que emprenden por oportunidad. Otras lo hacen por necesidad. Melina Mattos lo hizo por convicción, por un llamado interior imposible de ignorar.

“Un día me desperté y algo muy profundo dentro de mí me dijo: lo logro o fracaso. Todo dependerá de cuánto y qué estoy dispuesta a sacrificar para llegar hasta allí”.

Ese momento marcó un antes y un después en su liderazgo. No fue una inversión millonaria ni un contrato decisivo. Fue una decisión íntima: asumir la responsabilidad absoluta de su destino.

Como CEO de Alchemy Imports y fundadora de BRABO, Melina no solo lidera una empresa; lidera una visión. Una que conecta cultura, identidad, negocios y espiritualidad.

Para Melina, el éxito no comienza en el mercado, sino en ella misma, en la manera en que se plantea sus objetivos.

“Lo más importante en la vida y en los negocios es estar alineada. Cuando estoy alineada con el universo y conmigo misma, todo se acomoda para bien. Alinearse es la clave”, afirmó. “Lo más importante en la vida y en los negocios es estar alineada. Cuando estoy alineada con el universo y conmigo misma, todo se acomoda para bien. Alinearse es la clave”, afirmó.

Su camino hacia esa alineación no fue sencillo. Hubo momentos de quiebre, de dudas, de reconstrucción.

Y amplió: “Lo que me llevó a alinearme fue que nada en mi vida estaba funcionando, ni en lo personal ni en los negocios, pero una vez que hice los sacrificios necesarios para estar alineada, la vida se volvió mágica y, de repente, se abrieron puertas increíbles y todo empezó a cobrar sentido”.

Ese enfoque interior fue el verdadero punto de partida de su proyecto empresarial. No solo se trató de importar destilados y posicionar una marca. Fue determinante lograr coherencia entre la misión y las acciones.

Melina promueve una cachaça (aguardiente) destilada en alambiques de cobre, un trozo de la herencia cultural de Brasil y también de su historia personal, llena de altibajos y, al mismo tiempo, de refinamiento, audacia y elegancia.

Sus destrezas como empresaria parten también de la experiencia previa en Brasil al frente de una escuela de ESL (de inglés como segundo idioma) y del aprendizaje en varios restaurantes en Nueva York, donde desarrolló una apreciación por la coctelería artesanal. De ahí nace su misión combinada de educar sobre la cultura detrás de los destilados brasileños y abrir espacio en el mercado global para sabores auténticos y con alma.

Embed

En su rol de mujer líder, uno de sus mayores aprendizajes ha sido redefinir la competencia: “Correr mi propia carrera, entender que nada ni nadie es mi competencia, que mi única competencia soy yo. He aprendido que las mujeres fuertes se apoyan entre sí. Celebramos el éxito de las demás y todas llegamos a la cima juntas, no destrozándonos unas a otras”.

Asimismo, en una industria tradicionalmente dominada por hombres y marcada por la rivalidad, Melina apuesta por la colaboración. Cree en la creatividad colectiva y en el poder de escuchar.

“Lo más valioso en las relaciones es ser capaz de escuchar y comprender. La mayoría de las personas escuchan para defenderse, juzgar o imponer sus ideas a los demás, en lugar de entender y trabajar juntos por algo más grande. La creatividad colectiva es poderosa”.

Su liderazgo es sutil; no se impone, más bien construye desde la empatía. Y hay que destacar que esa definición también ha evolucionado junto con ella.

“El éxito es una moneda que no puede definirse de forma temporal. La verdadera riqueza se mide por cosas que tienen un valor eterno, como el amor, la energía, mi legado y demás”, enfatizó.

No se trata solo de alcanzar las cifras pautadas, de tener una buena distribución o de llegar a la ansiada expansión internacional. Se trata de un impacto que se refleja en la comunidad de mujeres emprendedoras con las que ha forjado relaciones.

Como admitió, “no puedo hacer nada sola y eso me ha dado la oportunidad de demostrarles a otras que juntas sí podemos”.

“A lo largo de mi vida, el universo me ha ido conectando con increíbles mujeres emprendedoras que son líderes en distintos sectores. Hemos estado aprendiendo unas de otras el poder de la amistad, la conexión y el apoyo mutuo desde el amor y el crecimiento”, planteó. “A lo largo de mi vida, el universo me ha ido conectando con increíbles mujeres emprendedoras que son líderes en distintos sectores. Hemos estado aprendiendo unas de otras el poder de la amistad, la conexión y el apoyo mutuo desde el amor y el crecimiento”, planteó.

La travesía ha sido tan interesante como compleja: “El éxito requiere sacrificio. Puedo tener todo lo que quiera, pero una cosa a la vez. El mayor desafío, a medida que he ido creciendo, ha sido aprender a decir no, a establecer prioridades y a entender que no le voy a agradar a todo el mundo, y que eso está bien. Se trata de enfocarme en lo que más quiero, no en lo que quiero ahora mismo”.

La madurez es parte de su fortaleza. Ha aprendido a decir no, a elegir, a priorizar y, sobre todo, a aceptar que no todos entenderán su visión.

Curiosamente, su mayor orgullo no es empresarial, sino personal, pues los desafíos le han hecho enfrentarse a sí misma y desafiar los límites para no rendirse.

“Mi mayor logro ha sido conocerme profundamente: quién soy, cuál es mi propósito en la vida y cómo puedo alinearlo con mi negocio; entender cuáles son mis detonantes emocionales y por qué; y, de este modo, trabajar constantemente en mí misma para seguir evolucionando”.

Ese autoconocimiento es el verdadero motor de cada decisión estratégica. Porque cuando una empresaria sabe quién es, su marca deja de ser un producto y se convierte en una extensión auténtica de su identidad.

Cuando completa esa frase que define su historia, su esencia aflora: “Quiero que el mundo recuerde mi historia porque tuve el valor de seguir el llamado de Dios a ser valiente, audaz, BRABO”.

Y, precisamente, BRABO también es una declaración de carácter. Se inspira en el raro jaguar negro para reflejar el poder, el misterio y la elegancia. Ya lo dice el eslogan: “Be BRAVE. Be BOLD. Be BRABO”.

Para Melina, dejar un legado significa: “Ser recordada y convertirme en una inspiración viva y eterna. Incluso después de partir, la vida de las personas seguirá siendo tocada de alguna manera gracias a la mía”.

Melina Mattos no solo promueve destilados brasileños. Ella misma destila valentía. Destila coherencia entre lo que se cree y lo que se hace. Ahí radica el valor tanto de su marca empresarial como de su marca personal.

Cuando una mujer decide alinearse consigo misma, los obstáculos son solo ejercicios que fortalecen su propósito.

 NULL

    

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Temas

Deja tu comentario

Te puede interesar