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Entrevista

Alberto Carvalho ve su éxito en el de los estudiantes

El superintendente de Miami-Dade recibió un homenaje en la Junta Escolar de Miami-Dade por su galardón como mejor de la nación

sotalora@diariolasamericas.com
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@sergiootalora

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Alberto Carvalho fue indocumentado, pobre e inmigrante. Ahora, es el premiado superintendente del Condado, al que todo el mundo saluda y felicita y a quien consideran pieza clave para el éxito de un distrito escolar que hace apenas cinco años estaba en ruinas.

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Parece un hombre ceremonioso, casi rígido, pero cuando se aleja del público, de las luces de las cámaras, del elogio merecido de la comunidad, sale a flote una persona afable, que lleva la educación en su piel, en su dif u00eccil historia personal que se hubiera quedado enredada en la pobreza de no haber sido porque un día se lanzó a la aventura de cambiar su país de origen, Portugal, por el que optó a su leal saber y entender: Estados Unidos.

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De seis hijos, él fue el primero en terminar secundaria. Sus padres no pasaron de tercero de primaria y cuando el adolescente Carvalho llegó a Nueva York, hizo el curso del inmigrante raso: lavó platos, alzó ladrillos y cemento para sobrevivir. Cuando caminamos por los corredores del IPrep, la escuela que él se inventó hace cuatro años ( ahora hay 60 iguales en el Condado) se ven jóvenes y niños de todas las razas, nacionalidades y condición social. Son como el espejo de él mismo, del joven que dejó expirar su visa para quedarse en un país que lo acogió y le dio la oportunidad de crecer en lo profesional hasta convertirse en un líder educativo.

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Libertad de educar

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El IPrep se ha convertido en el número uno del Estado en desempeño en matemáticas y ciencias. Tiene un presupuesto de $32 millones, de fondos federales, y con ese dinero construirán 42 de esos sitios acogedores para estudiar y aprender en cada escuela de enseñanza intermedia del distrito.

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Es un lugar de libertad, en el que los estudiantes aprenden a su propio rítmo, en el que hay un gran salón con bicicletas estáticas, caminadoras y pesas; también asientos muy cómodos, computadores, música ambiente, una combinación de creatividad."Aquí el concepto es aprender a cualquier hora, en cualquier lugar, todos los días", dice Carvalho, y sin duda así mismo es su vida, que se confunde con su trabajo: la pasión por educar, por abrirles oportunidades a los jóvenes, su profunda convicción de que"cualquier país que eduque a sus niños, no sólo a los que tienen las oportunidades y los recursos, no sólo a los que tienen conexiones políticas, es una nación que cree en la democracia, y no hay democracia sin educación".

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Además, ve a la educación como un gran factor de igualdad y movilidad social. Porque, según él,"cada vacío educativo se puede rastrear y ver que, en la base, hay un vacío de oportunidad". Y si no se tiene acceso a una educación de calidad desde temprana edad, Carvalho cree que es muy probable que ese vacío reproduzca el cíclo devastador de la pobreza.

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Optimismo

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"La gente dice que soy un eterno optimista". Y en ese sentido, el superintendente tiene una perspectiva esperanzadora en relación con el tema migratorio:"Los hispanos no podrán ser ignorados, es un bloque que ha decidido eleciones locales y, sobre todo, federales", subraya Carvalho. Él señala que la reforma migratoria, gracias a ejemplos como los de los presidentes del Miami Dade College o FIU, está empezando en las instituciones educativas a pesar de Washington."El tema migratorio llega a mi corazón, la experiencia de los jovenes inmigrantes es mi propia experiencia, cuando los insultan a ellos o a sus padres, siento que me insultan a mi y a mis padres, y eso es algo que no puedo aceptar".

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Pero ese optimismo se estrella contra las realidades del distrito escolar de Miami-Dade y los burócratas de Tallahassee,"me he dado cuenta de que los logros educativos y académicos que obtenemos aquí no se traducen en poder político", advierte Carvalho."Sé que el dinero no lo es todo; de hecho, en Miami se invierten, al año, $7 dolares por niño y $36 para encarcelar a un menor de edad". Eso significa, de acuerdo con el superintendente, que se está poniendo más atención en remediar situaciones inmediatas que en prevenirlas."Y eso es, fundamentalmente, incorrecto", señala.

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