MIAMI. - Las promesas electorales no son papel mojado, deben considerarse parte del contrato no escrito entre el político y sus votantes, y una vez alcanzada la posición el primero debe cumplir la palabra empeñada y el segundo exigir la materialización de las promesas. En eso consiste el juego democrático. Algo parecido sucedió recientemente en Doral, en Miami-Dade, cuando el Concejo municipal, impulsado por la alcaldesa Christi Fraga, aprobó, en primera lectura, revocar las pensiones vitalicias que se habían otorgado a sí mismos los oficiales electos durante la pasada administración.
Christi Fraga: "Las pensiones vitalicias de Doral son injustas"
DIARIO LAS AMÉRICAS conversó con la alcaldesa Fraga para entender los pormenores de porqué era necesario revocar estos beneficios y las posibles implicaciones para los 76.000 residentes de esta municipalidad, ubicada a cinco millas al noroeste del Aeropuerto Internacional de Miami.
Lo prometido es deuda
La alcaldesa lo tiene claro, los fondos de la ciudad y los impuestos de los ciudadanos se deben utilizar en inversiones de interés público, “en algo que beneficie y mejore la calidad de vida de nuestros residentes y no en el beneficio de un grupo específico de personas”.
“Revocar las pensiones era importante, ya que sumaban casi medio millón de dólares anuales -de las arcas públicas- que se estaban utilizando para pagar esos beneficios, lo cual me parecía incorrecto”, afirmó Fraga, quien tiene el honor de ser la primera edil mujer del joven municipio del sur de Florida.
“Esos fondos bien se pueden utilizar para contratar más policías, mejorar las calles o en otras inversiones que mejoren la calidad de vida de nuestros residentes”, insistió Fraga.
Optimismo
El 10 de mayo, el Concejo aprobó en primera lectura la ordenanza en contra de las pensiones vitalicias. Solo los concejales Digna Cabral y Oscar Puig votaron en contra de la iniciativa.
“Yo creo que no habrá problemas para que esta ordenanza se apruebe en segunda lectura. No es un secreto, que quienes formamos la mayoría del Concejo, nos comprometimos en campaña a revocar las pensiones. No era justo mantener esa imposición a los residentes”, señaló Fraga.
La alcaldesa cree que sus colegas no cederían a posibles presiones que puedan recibir con la intención de que cambien su voto: “No creo que vayan a echar para atrás. Ellos entienden que mantener esas pensiones puede resultar en una deuda impagable para la ciudad. Además, existe el compromiso de ser fiscalmente responsable”.
Según la alcaldesa, las pensiones vitalicias le cuestan a la Ciudad unos 356.000 dólares al año. “Incluyendo salarios, beneficios médicos y seguro de vida. Todo ese dinero lo estaban recibiendo cinco personas. Un monto que iba a seguir subiendo todos los años, en la medida que más servidores públicos llegaran a la edad de retiro”.
Entretelones legales
Mucho se especuló que era necesario el voto unánime del Concejo para poder revocar las pensiones. Sin embargo, la edil aclaró que la Ciudad contrató el servicio de un abogado especializado en pensiones para contar con una opinión experta. “El abogado encontró muchos fallos y violaciones del estatuto de Florida. Nos señaló que no era necesario el voto unánime para revocar una ordenanza que no utilizó un voto unánime para imponerse y mucho menos si esta ata las manos del Concejo y el futuro de la ciudad en un tema financiero tan sensible”.
“Las pensiones fueron suspendidas en mayo en cuento recibimos el reporte del abogado”, puntualizó la edil.
Más dinero
Para las personas que no estén muy enteradas de la problemática podrían pensar que, al revocar las pensiones, los oficiales electos de Doral se quedarían sin recibir la debida retribución por sus servicios prestados a la comunidad, nada más lejos de la verdad.
“Lo más interesante de este tema es que los oficiales electos de Doral están recibiendo su plan de pensiones 401K y encima obtenían las pensiones vitalicias. Es decir, les pagaban dos pensiones. Eso fue lo que provocó el descontento de los residentes”.
Fraga aseveró que, en estos momentos, la Ciudad continúa pagándole a los oficiales electos el 401K. “Es lo normal, es lo que reciben los empleados, es lo que se ve en cualquier compañía privada”.
Tiempos difíciles
La edil, que además es contadora de profesión, aprovecha para expresar sus temores, al decir “se ha visto muchas ciudades quebradas por las pensiones, porque el 50% del presupuesto de estas se está yendo a pagar estos beneficios. Es imposible administrar una ciudad que tiene una tasa impositiva tan baja, como la de nosotros, asumiendo esas pensiones”.
Efectivamente, en 2022, el Concejo de Doral aprobó la tasa de millaje más baja -1.7166- de los 34 municipios del condado para el año fiscal 2022-2023. En esa ocasión, el entonces alcalde Juan Carlos Bermúdez hizo un comentario muy acertado.
“Toda la nación actualmente atraviesa tiempos económicos difíciles por la inflación, por lo que sabíamos que necesitábamos tomar medidas durante el proceso presupuestario para el próximo año ayudar a nuestros residentes y negocios”. Sin embargo, a pesar de conocer la situación de la nación, ese mismo Concejo aprobó las pensiones vitalicias.
Fondos de interés público
Aunque aún no está definido qué hará la ciudad con el dinero que se ahorre en el pago de las pensiones vitalicias, Fraga considera que se puede reubicar para poner más luces en las calles oscuras, mejorar las carreteras o incluso los parques infantiles. “El otro destino del dinero podría ser colocarlo en la reserva. La administración pasada sacó 43 millones de dólares de la reserva por el sobregasto en el proyecto del Parque Central. Cuando se haga el presupuesto del próximo año fiscal, invertiremos ese dinero en algo de interés público”, aseguró.
Retos
Una vez vencido este reto, la alcaldesa se fija nuevos objetivos.
“La ciudad ha crecido extremadamente, tanto en número de residentes, como en negocios. El reto más grande será proponer un presupuesto sin aumentar la tasa impositiva. Tenemos que buscar otros recursos para poder lograrlo. Este año fui a Tallahassee y pedí mucho dinero y creo que vamos a traer, al menos, 1.5 millones de dólares para invertir en infraestructuras”.
En este contexto, la Ciudad está buscando anexar nuevos territorios. “Ya había peticiones aprobadas para esas anexiones realizadas por la anterior administración al Condado Miami-Dade. Estoy pidiéndole al comisionado [Bermúdez] que cumpla con sus promesas de dar a Doral la anexión que nos pertenece para tener nuevos ingresos, sin tener que subir los impuestos”.
La Ciudad pretende anexar el área que se encuentra al norte de la NW 90 Calle. “Es una zona donde no hay residencias, por lo que no tenemos que dar determinados servicios. Solo protección policial y obras públicas, sin embargo, su anexión equivaldría a un ingreso importante para la ciudad.
La otra zona se encuentra al norte de la 58 calle, desde la 87 Avenida hasta la 79 y termina en la NW 67 Calle. “Esa área es también toda industrial. Pero es algo vieja por lo que tenemos que invertir un poco más en infraestructuras. Pero al final, representa un nuevo ingreso a la ciudad”, indicó Fraga y aclaró que no era necesario efectuar un referendo para estas anexiones, “simplemente el Condado las tiene que aprobar. Por eso solicitamos ayuda al comisionado condal Bermúdez”, insistió.
El otro reto en el horizonte es mudar el basurero. “Al quemarse la planta de basura, tenemos la oportunidad de ver si podemos mudarla porque su funcionamiento afecta a los residentes”. La planta de reciclaje y producción de energía, construida en 1985, se encuentra en terreno propiedad del Condado y es manejada por Covanta Energy a través de un contrato con Miami-Dade.
A la pregunta de si creía que los afectados por la revocación de las pensiones pudieran apelar o reclamar, Fraga respondió:
“Es normal que en cualquier proceso se produzcan reclamos o apelaciones. Pero creo que los que tienen que estar pendiente son los votantes a quienes tendrán que rendir cuenta los que reclamen algo que es injusto para la mayoría”, concluyó.
@menendezpryce
cmenendez@diariolasamericas.com
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