ver más
Elecciones en EEUU

Demócratas de Florida en dura batalla por el Senado estatal

Los demócratas podrían recuperar terreno en Tallahassee pero la pelea es dura y su suerte depende, de alguna manera, de la fortaleza de Hillary Clinton
Por SERGIO OTÁLORA

MIAMI.- Antes de que hubiera un rediseño de los distritos electorales, las elecciones para los legisladores estatales eran casi un canto a la bandera: sin mayores desafios, lograban su propósito de reelegirse.

Desde 2011 el poder legislativo y ejecutivo, en Florida, ha estado en manos de los republicanos. Y ello se ha debido, en parte, a una distribución de los distritos electorales que, de manera deliberada, favoreció a los funcionarios electos del partido que ahora tiene mayorías en las dos cámaras.

Pero el rediseño cambió la correlación de fuerzas. Y en el Condado Miami-Dade tres distritos se han convertido en un campo de batalla por el voto, cuadra a cuadra, casa por casa.

El distrito 39 es uno de ellos. Con la reestructuración de los mapas electorales ordenada por la Corte de la Florida en diciembre de 2015, después de un largo proceso de agrias discusiones políticas y demandas, los demócratas quedaron dos puntos por encima de los republicanos. “Las posibilidades son más altas pero nunca es fácil derrotar al senador que está en ejercicio”, indicó Debbie Murcarsel-Powell en conversación con DIARIO LAS AMÉRICAS.

Ella se refería a Anitere Flores, quien llegó por primera vez a la Cámara Alta del Estado en 2004. Murcarsel-Powell, nacida en Ecuador, es la primera vez que se postula a un cargo de representación popular. Agradece mucho el apoyo que ha recibido del Partido Demócrata y sabe que su suerte está en cierta forma atada a cómo le vaya a Hillary Clinton en su dura carrera hacia la Casa Blanca. “En mi distrito Hillary va por delante 11 puntos de Trump. Yo no había contado con esa ayuda tan grande”, reconoció.

Sin embargo si hay algo que ha marcado al Partido Republicano en el Condado Miami-Dade, para bien y para mal, es su candidato Donald Trump.

En sus campañas publicitarias políticos de carrera como Ileana Ros Lehtinen (republicana y de la entraña misma de la comunidad cubanoamericana) no mencionan a su partido y mucho menos a su nominado. De igual manera sucede con Flores, Artiles o Curbelo.

A propósito, Anitere Flores, según información pública, ha gastado cerca de 1.500.000 dólares en su campaña, mientras que Murcarsel-Powell no llega a los 230.000 dólares, aunque cuenta con la ayuda institucional de su partido.

Desde hace varias semanas varios líderes del Partido Republicano, al ver que su candidato se desplomaba en las encuestas, tomaron las decisión de distanciarse de él para tratar de mantener las mayorías republicanas no sólo en el congreso federal sino en los estatales.

Giro hacia el centro

Otro de los distritos donde hay una competencia reñida es el 37, también rediseñado por orden de la Corte.

El senador republicano Miguel Díaz de la Portilla busca reelegirse por ese distrito. Lleva ya seis años representando al 40 sin mayores sobresaltos. Pero este año tiene un opositor, el representante estatal demócrata José Javier Rodríguez quien vio una oportunidad de postularse para la Cámara Alta.

No hay duda de que al ser territorios más competitivos, políticos como Díaz de la Portilla, Anitere Flores o, en el ámbito federal, Ros-Lehtinen, debieron correrse más hacia el centro. Por esa razón está última ha acogido causas demócratas como la lucha contra el calentamiento global (fenómeno que pone en tela de juicio, por ejemplo, el senador republicano Marco Rubio) o la dura pelea por el incremento de 15 dólares en el salario mínimo. Flores y Ros Lehtinen se han convertido en aliados de los sindicatos que han visto en el gobernador Rick Scott a uno de los grandes opositores de esa medida.

El caso del distrito 40 es muy particular. El senador estatal demócrata en ejercicio, Dwight Bullard, enfrenta al representante estatal republicano Frank Artiles quien, según información pública, cuenta con más de 800.000 dólares para sacar adelante su aspiración. Bullard, por su parte, apenas cuenta con un poco más de 200.000 dólares para reelegirse.

Tiene a su favor a los sindicatos y a una comunidad afroamericana que ha representado desde hace cuatro años. Pero a diferencia de José Javier Rodriguez, o del congresista Patrick Murphy –quienes han recibido un vigoroso apoyo de Obama- Bullard no recibió el respaldo del presidente. Y tal vez se pueda deber –aunque nadie lo ha dicho con claridad- a la campaña agresiva que ha llevado a cabo Artiles contra su oponente, al señalarlo de ser simpatizante de “terroristas palestinos”.

Los demócratas de la Florida tendrán que obtener 22 sillas de la Cámara Baja y siete escaños en el Senado para recuperar unas mayorías que le han sido esquivas durante ya varios años.

 NULL

    

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Temas

Deja tu comentario

Te puede interesar