MIAMI.- La madrugada de este sábado pasará a la historia como el momento en que el exilio venezolano en Miami sintió, por primera vez en más de dos décadas, un avance real hacia la libertad de su país tras la operación militar estadounidense que culminó con la captura y extracción de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Euforia en Doral tras captura de Maduro, exilio celebra "el fin de la pesadilla"
Líderes comunitarios y activistas se congregaron desde la madrugada del sábado en el icónico restaurante El Arepazo al confirmarse la operación estadounidense que puso bajo custodia a Nicolás Maduro y Cilia Flores
Gustavo Garagorry, presidente del Venezuelan American Republican Club en Miami, atribuyó el éxito de este desenlace a la presión sostenida y la estrategia política desplegada desde Washington.
"El presidente Donald Trump ha sido la pieza clave de este proceso. Sin él, esto hubiese sido imposible y, obviamente, con el soporte y el apoyo de Marco Rubio", afirmó, al tiempo que reconoció la dureza del camino recorrido.
"Ver esto, que por 26 años hemos estado luchando, ver a Venezuela de nuevo libre o en el camino hacia la libertad y la democracia, no tiene nombre", enfatizó.
Informes oficiales indican que fuerzas especiales de Estados Unidos ejecutaron la operación cerca de las 12:30 a.m., hora de Venezuela, una acción que la administración del presidente Trump calificó de "brillante". La noticia corrió como pólvora en las redes sociales y detonó una vigilia espontánea en el sur de la Florida.
Entre la alegría y la cautela
Por su parte, Rita Sánchez, también activista venezolana, ofreció una perspectiva que mezcla la euforia del exilio con la preocupación por quienes permanecen en territorio venezolano durante estas horas críticas de vacío de poder y tensión militar.
"Lo recibimos con mucha alegría y esperanza. Creo que esta ha sido una noticia que llena el corazón de gozo de todos los venezolanos que nos encontramos en el exilio", expresó Sánchez.
Sin embargo, matizó su entusiasmo al reconocer la ansiedad de sus compatriotas en el terreno: "Estoy segura de que muchos [dentro del país] también tienen angustias de que todo se termine de normalizar".
Sánchez subrayó el agotamiento social tras un cuarto de siglo de autoritarismo. "Nuestra esperanza es de que por fin exista un cambio, que por fin salgamos de este régimen que tiene 25 años torturando al pueblo venezolano de mil maneras".
Para la activista, la magnitud del evento dificulta su asimilación inmediata, aunque dijo mantener la "fe firme en Dios de que nuestro país va a retornar a la democracia".
Reconstrucción institucional
Con el régimen acéfalo, la atención del liderazgo en el exilio se centra ahora en los pasos siguientes. Garagorry fue enfático al señalar a Edmundo González como la figura legítima para asumir las riendas del Estado venezolano.
"El camino está abierto para Edmundo González como nuestro presidente electo. Él tiene que tomar el control del país y luego vendrán grandes decisiones, coaliciones", explicó.
Garagorry también destacó el rol de la Nobel María Corina Machado en la etapa que inicia: "Nuestra líder va a hacer su papel fundamental en traer la unión y la paz a nuestro país".
Entretanto, Sánchez definió las prioridades para la recuperación de la nación, más allá de lo político. "Ahora viene la reconstrucción, el rescate de los valores, la reinstitucionalización, el adecentamiento de las instituciones en Venezuela y de la majestad del ejercicio de la presidencia", concluyó.
Mientras amanecía en Doral, la comunidad venezolana se mantenía en alerta, atenta a los comunicados oficiales desde Washington y a los movimientos en Caracas, pero con la certeza de que el 3 de enero de 2026 marca el inicio de una nueva era.
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