MIAMI.- Un grupo de exempleados de Spirit Airlines presentó una demanda colectiva ante la Corte federal de Bancarrota del Distrito Sur de Nueva York, en representación de unos 17.000 trabajadores que perdieron su empleo el pasado 2 de mayo cuando la aerolínea de bajo costo con sede en Dania Beach, Florida, cesó de forma abrupta sus operaciones.
Exempleados de Spirit Airlines presentan demanda colectiva por impago de salarios y cierre intempestivo
La acción legal acusa a la compañía con sede en Florida de violar la Ley WARN al no avisar con 60 días de anticipación el cierre del 2 de mayo y de no entregar cheques finales y otros beneficios
La querella acusa a la empresa del impago de salarios y beneficios, y de violar la Ley federal de Notificación de Ajustes y Capacitación del Trabajador (WARN, por sus siglas en inglés), al no avisar con la antelación legalmente exigida un cierre que dejó sin trabajo a la plantilla en cuestión de horas, en medio de una crisis financiera arrastrada desde la pandemia de COVID-19.
Cheques finales y beneficios sin liquidar
El recurso judicial, interpuesto a título individual, pero con carácter colectivo, sostiene que los trabajadores no recibieron sus cheques finales de pago ni la liquidación de los ingresos devengados por vacaciones o tiempo de enfermedad no utilizado.
Aunque solo seis personas figuran como demandantes nominales, la naturaleza colectiva del proceso implica que una eventual resolución favorable beneficiaría a todos los exempleados que se encuentren en una situación similar.
Violación de la Ley WARN
El eje jurídico de la demanda descansa sobre la Ley WARN, una normativa federal que obliga a las empresas con cien o más empleados a comunicar con al menos 60 días de antelación los despidos masivos y los cierres de plantas, así como a detallar la forma en que se procederá al pago de las liquidaciones.
Los abogados de los exempleados sostienen que la aerolínea incumplió esa exigencia y generó un perjuicio económico directo a una plantilla que no tuvo margen para reorganizar sus finanzas personales ni para buscar nuevas oportunidades laborales.
El cierre golpeó con especial dureza al sur de la Florida, donde Spirit mantenía su sede corporativa en Dania Beach, en el condado de Broward, tras haber operado previamente desde Miramar.
La compañía figuraba como una de las principales empleadoras del sector aéreo regional y como un actor clave en el aeropuerto internacional de Fort Lauderdale-Hollywood.
Combustible, guerra y dos bancarrotas
El presidente y director ejecutivo de la aerolínea, Dave Davis, atribuyó el desenlace al encarecimiento del combustible derivado del conflicto bélico en Medio Oriente, cuyos precios prácticamente se duplicaron desde el inicio de las hostilidades a finales de febrero.
“El cierre se debió al aumento repentino y sostenido de los precios del combustible en las últimas semanas”, sostuvo el ejecutivo en su mensaje al personal y al mercado.
Sin embargo, la versión empresarial choca con un historial financiero deteriorado desde la pandemia. Spirit acumulaba pérdidas superiores a 2.500 millones de dólares desde principios de 2020 y se acogió al Capítulo 11 de la Ley de Bancarrota en noviembre de 2024.
La empresa salió de ese proceso en marzo de 2025, pero apenas cinco meses después volvió a solicitar protección judicial, esta vez con un pasivo de 8.100 millones de dólares frente a 8.600 millones en activos.
La administración del presidente Donald Trump llegó a estudiar un rescate federal por 500 millones de dólares para preservar los 17.000 empleos, pero las conversaciones no fructificaron.
Reacciones y golpe al sur de la Florida
La Asociación Internacional de Pilotos de Líneas Aéreas (ALPA) calificó la decisión como devastadora. Su presidente, el capitán Jason Ambrosi, lamentó la suerte de más de 2.000 pilotos sindicalizados que quedaron sin empleo, junto a miles de auxiliares de vuelo, técnicos y personal de tierra.
“Nos hubieran podido tratar mejor. Hasta el último minuto nos mintieron y nos aseguraron que estaba todo bien”, declaró una empleada del aeropuerto de Fort Lauderdale, en una valoración que recoge el sentir generalizado entre la plantilla.
Presencia en el Caribe y América Latina
Spirit Airlines, fundada en 1983 como Charter One y rebautizada años después, transportó a más de 32 millones de pasajeros durante 2025 y figuraba como la novena aerolínea de Estados Unidos por volumen de viajeros.
Su red conectaba a Florida con más de veinte destinos del Caribe y América Latina, incluidos Puerto Rico, República Dominicana, Honduras, Perú, México, Colombia y Costa Rica, mercados especialmente sensibles para las comunidades hispanas del sur del estado.
Tras el cese, otras aerolíneas como American, United, Southwest, Delta, JetBlue y Frontier activaron planes de contingencia con tarifas preferenciales para asistir a los pasajeros varados.
La acción judicial promovida en Nueva York abre la puerta a un litigio prolongado sobre la responsabilidad patronal de Spirit Aviation Holdings ante la corte de bancarrota.
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