MIAMI.-DANIEL CASTROPÉ
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Médico en Miami pide ayuda para salvarse de enfermedad
Pedro Arango, hematólogo de profesión, diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica, tiene puestas sus esperanzas en un trasplante de médula ósea que pondría a salvo su vida
Pedro Arango forma parte del reducido grupo de personas que en el mundo padece una de las más raras enfermedades que se conoce: la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que recientemente alcanzó “popularidad” por la campaña del “cubo de agua”, promovida a través de las redes sociales.
“De la manera más curiosa del mundo” la ciencia diagnosticó a este médico cubano, afincado en Miami.
Arango trabajaba en el Palmetto General Hospital, en Hialeah, como técnico de diálisis y una paciente presentó una queja ante las directivas del centro asistencial, aduciendo “que yo estaba borracho por la forma tan pausada en que le estaba hablando, cuando yo jamás en mi vida he tomado mucho licor”.
Sin embargo, días después del 21 de enero del 2014, Pedro comenzaría a vivir “un verdadero calvario”.
El reclamo de la paciente sirvió de alerta para que el médico nacido en Sagua La Grande, hace 53 años, se practicara todo tipo de pruebas. “Me hice muchos tests porque, como médico, sé de la sintomatología de las enfermedades. Cada día sentía que empeoraba mi condición de salud, hasta que, finalmente, después de muchas pruebas, ese día que no olvido, me diagnosticaron con ELA. En ese momento, mi vida tuvo un giro inesperado”, dijo.
Arango, de acuerdo con su relato, era un hombre que caminaba cuatro millas y jamás sentía cansancio. “Yo llegaba a mi casa después de caminar y podía realizar otras labores sin el más mínimo cansancio”. Pero ahora no es igual. La enfermedad que sufre le ha ido disminuyendo, poco a poco, lentamente, su capacidad motriz.
“Siempre fui una persona muy activa y, como buen cubano, hablaba todo el tiempo y también compartía muchas cosas con las personas a mi alrededor. Ahora no puedo caminar ni media cuadra porque siento que me falta el aire, me da mucha tos y mi forma de hablar no es la misma de antes”, señaló.
De hecho, al hablar con Arango, cualquiera puede pensar que está ebrio. “Mucha gente no sabe de la enfermedad que padezco, no saben que es una enfermedad mortal, que en cualquier momento puedo morir si se me cierran definitivamente las vías respiratorias y por exceso de salivación. Me toca andar con un carné que explica mi condición médica para que no piensen que estoy borracho”, manifestó.
Sin embargo, la enfermedad que padece el cubano graduado en el Instituto Superior de Ciencias Médicas, en Santa Clara, Cuba, no es una borrachera que se combate con un caldo de pollo y reposo. De tal suerte, Arango dio un paso del que no se arrepiente: poner su vida en manos de la religión de sus ancestros.
“Mi santo me protege”
Buscando preservar su existencia, Arango se dejó ‘seducir’ por la religión yoruba afrocubana, con la que, dijo, “he sentido que mi enfermedad se ha detenido un poco y si no fuera por ella ya estaría muerto desde hace mucho tiempo”.
“Yo tengo hecho el santo Obatalá por salud, no para consultar, sino para buscar una mejoría en mi estado de salud, y esto fue al poco tiempo de que me diagnosticaron con ELA, por intermedio de una tía que es santera desde hace más de 60 años”.
Las convicciones del médico cubano son férreas en contraste con su forma pausada de hablar y moverse. “Yo tengo la certeza de que no voy a morir de esta enfermedad, porque así me lo dice el santo que reposa sobre mi cabeza”, afirmó categóricamente.
La seguridad de Arango tiene su fundamento “en el más allá”. Según su relato, “yo he ido tres veces a Cuba, por razones religiosas, y entre más alimento le doy a mi santo, más fuerza tiene él para brindarme su protección”.
En su casa, en pleno corazón de Hialeah, el médico determinó un espacio para “su santo” y allí le ofrece alimento.
“Usted no puede verlo, está detrás de ese mueble donde usted está sentado. Yo lo alimento con frutas, vegetales y miel porque aquí en Miami hay muchas restricciones con los animales, pero en Cuba se le puede alimentar con gallinas, chivos, carneros o pescado, aunque eso también depende del santo”, explicó.
Sus sueños, su familia
La memoria del médico Pedro Arango no le falló ni un ápice para recordar la fecha en que pisó por primera vez EEUU el 11 de octubre de 2003.
“Yo vine a Estados Unidos solo, y mi esposa y mi hija vinieron tres años más tarde, también buscando un mejor futuro para nuestras vidas, buscando libertad, un futuro próspero para nosotros, y mire usted con lo que me encontré”, expresó mostrando unos ojos vidriosos.
En ese entonces, Pedro, su esposa Yamileth y su hija Eva empezaron a integrarse a la “vida americana” estudiando inglés. “Todo era nuevo para nosotros, todo era muy lindo para mi hija Eva, que estaba muy pequeña y hermosa como siempre”, recordó mayormente compungido.
Pedro y Yamileth completan más de 30 años juntos. “Ya yo casi he perdido la cuenta. Nosotros nos conocimos desde muy jóvenes y siempre hemos estado juntos en la buenas y en las malas”, dijo Yamileth, a quien Pedro considera su “fiel compañera” y “mi único soporte en esta vida”.
Juntos todo el tiempo, a la pareja de cubanos le tocó hacer de todo, como mucha gente en el denominado “país de las oportunidades”.
“Lavar platos en un restaurante en Broward, y mi esposa, más tarde, también trabajó en el mismo restaurante, pero como mesera”, dijo.
La suerte comenzaría a sonreírles cuando Yamileth conoció a una mujer que frecuentaba el restaurante. “Gracias a esa persona, yo pude trabajar como asistente de médico en una casa para ancianos y más tarde logré dar el salto al Palmetto General Hospital, y al mismo tiempo para otro hospital en Broward, como técnico de diálisis”, recordó Arango.
Campaña de donación
La esclerosis lateral amiotrófica es una enfermedad que apenas comienza a estudiarse a fondo por la ciencia y en tiempos recientes se realizó una campaña publicitaria que consistía en lanzarse un cubo de agua fría en la cabeza, para hacer un llamado a la conciencia de las personas sobre los efectos devastadores de esa extraña patología.
Por su propia cuenta, “porque no sé en qué se invirtieron los 100 millones de dólares que se recaudaron entre los famosos que participaron en esa promoción”, el médico Pedro Arango ha iniciado una campaña para recaudar fondos “en línea” con el propósito de someterse a un riguroso tratamiento con un médico chino.>
“Mi perfil en Facebook es Arango Pedro y con solo cliquear en las letras negras la persona puede llegar a otra página de ‘Go Fund Me’ y dejarme algún dinero para yo poder viajar a la China y, Dios mediante, curarme del todo con un trasplante de médula ósea”, subrayó.
Hasta este viernes, el médico cubano, cuya vida ‘pende de un hilo’ aquejado por ELA, había recaudado alrededor de 17.000 dólares, pero esa cifra es apenas la mitad de lo que necesita. “En total son 35.000 dólares y tengo fe en Dios y en mi santo de que podré lograr esa meta para sanarme por completo y ver a mi hija graduarse como psicóloga”, aseguró mientras con dificultad, trataba de contener algunas lágrimas.
¿Qué es la ELA?
La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad que afecta a las células nerviosas del cerebro y causa debilidad y atrofia progresiva de los músculos voluntarios, encargados de accionar los brazos, la garganta y los músculos respiratorios, entre otros, mientras que el intelecto se mantiene intacto.
Su causa se desconoce, aunque es probable que se desencadene debido a la combinación de una predisposición genética y factores externos como sustancias tóxicas y virus, según algunos estudios.
Entre un 5% y un 10% de los casos son hereditarios. Aunque cada caso es diferente, el promedio de vida de los pacientes afectados con ELA se sitúa alrededor de 3.5 años, aunque se conocen casos de pacientes que han logrado sobrevivir hasta 10 años.
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