MIAMI. - El reciente brote de hantavirus asociado al crucero Hondius ha despertado inquietud y múltiples especulaciones en redes sociales, donde algunos usuarios incluso han llegado a comparar la situación con los primeros meses de la pandemia de COVID-19.
"No estamos ante un escenario similar al COVID", advierte especialista sobre casos de hantavirus
En entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, la Dra. Dadilia Garcés explicó qué es el hantavirus, cómo ocurre el contagio y cuáles son las principales medidas de prevención tras el brote reportado en el crucero Hondius
Sin embargo, especialistas en salud insisten en que se trata de escenarios epidemiológicos completamente distintos.
En entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, la Dra. Dadilia Garcés profesora del Miami Dade College (MDM) explicó que el hantavirus no presenta el mismo comportamiento de transmisión comunitaria observado durante la emergencia sanitaria global causada por el coronavirus.
“No estamos ante un escenario similar al COVID. La transmisión entre personas es extremadamente rara y no constituye la forma habitual de propagación de este virus”, afirmó la experta.
La epidemióloga precisó que el hantavirus no corresponde a un único agente infeccioso, sino a un grupo de virus ARN pertenecientes a la familia Hantaviridae, cuyos reservorios naturales son distintos tipos de roedores silvestres.
Según detalló, en humanos puede provocar principalmente dos cuadros clínicos: “el síndrome pulmonar por hantavirus (SPH), más frecuente en las Américas, y la fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR), reportada con mayor presencia en Europa y Asia”, subrayó.
Así mismo, apuntó que “la principal vía de contagio ocurre al inhalar partículas contaminadas provenientes de orina, saliva o heces de roedores infectados”.
La doctora señaló que este tipo de exposición suele producirse durante actividades domésticas aparentemente rutinarias, especialmente en espacios cerrados y mal ventilados.
“Muchas veces el riesgo aparece cuando una persona barre en seco, limpia depósitos abandonados o remueve nidos sin protección. Ahí pueden aerosolizarse partículas contaminadas”, indicó.
La especialista también aclaró que, aunque existen registros excepcionales de transmisión entre personas, estos han sido limitados y asociados específicamente al virus Andes (ANDV), identificado principalmente en Argentina y Chile.
“Incluso en esos casos se requiere contacto estrecho, prolongado y sin medidas de protección. No existe evidencia de transmisión comunitaria sostenida”, subrayó.
Garcés recordó además que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) mantienen que esta no es la vía habitual de propagación de la enfermedad.
Consultada sobre los síntomas iniciales explicó que las primeras manifestaciones suelen confundirse con otras enfermedades virales debido a su carácter inespecífico.
“Puede comenzar con fiebre, dolor de cabeza intenso, dolores musculares, náuseas, vómitos, diarrea o malestar general”, señaló.
No obstante, advirtió que en determinados pacientes el cuadro puede evolucionar rápidamente hacia complicaciones respiratorias severas en un período de entre 24 y 72 horas.
“La señal de alarma más importante es la dificultad progresiva para respirar. Cuando aparecen tos seca, respiración acelerada, irregularidades respiratorias o coloración morada en labios y dedos, la persona debe buscar atención médica inmediata”, sostuvo.
Los casos más graves pueden derivar en choque y otras complicaciones pulmonares severas si no existe intervención médica temprana.
“El síndrome pulmonar por hantavirus puede alcanzar tasas de mortalidad de entre 40 y 50 % cuando no se diagnostica y maneja oportunamente”, advirtió.
Por otra parte señaló que uno de los errores más frecuentes asociados al contagio ocurre precisamente durante las labores de limpieza en áreas donde pudo haber presencia de roedores.
“Barrer o aspirar en seco aumenta considerablemente el riesgo porque facilita la dispersión de partículas contaminadas en el aire”, alertó.
Como medida preventiva, recomendó ventilar los espacios cerrados durante al menos 30 minutos antes de limpiarlos y humedecer previamente las superficies con soluciones desinfectantes a base de lejía.
También insistió en utilizar guantes y mascarillas durante el proceso y evitar prácticas como sacudir ropa contaminada o manipular directamente nidos y cadáveres de roedores.
“Nunca debe realizarse una limpieza en seco en áreas donde pudo haber presencia de ratones”, enfatizó.
A nivel doméstico, Dadilia Garcés aconsejó sellar grietas o accesos en viviendas, almacenar alimentos en recipientes herméticos y eliminar posibles fuentes de agua o comida que puedan atraer roedores.
En el plano comunitario, destacó la importancia de reforzar la gestión adecuada de residuos, mantener vigilancia epidemiológica activa y continuar capacitando al personal sanitario para identificar posibles casos sospechosos.
Además recordó que actualmente no existe una vacuna de uso general ni un tratamiento antiviral específico contra el hantavirus.
“Por eso la prevención continúa siendo la herramienta más efectiva”, concluyó.
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