MIAMI.- El nuevo superintendente de las escuelas públicas de Miami-Dade, José L. Dotres, asume el cargo lunes 14 de febrero y como primera tarea tendrá supervisar la repentina suspensión de mascarillas, además de afrontar el déficit escolar producto de la pandemia de coronavirus y transitar por la autopista para llegar a Miami.
Nuevo superintendente de escuelas públicas asume el cargo
A partir del lunes, el uso de mascarillas no será obligatorio, aunque sí recomendado, en las escuelas públicas de Miami-Dade, gracias a la disminución de contagios de coronavirus en la zona.
Dotres, que reside en Wenston, en el vecino condado Broward, percibirá un salario anual de 370.000 dólares al año, además de 900 dólares mensuales adicionales para cubrir gastos relacionados con traslados, reuniones y funciones requeridas del superintendente.
Asimismo, Dotres, su esposa e hijos menores podrán contar con los beneficios que otorga el Managerial Exempt Personnel (MEP), y esto incluye seguro de salud.
Según cuenta en la copia del contrato que obtuvo DIARIO LAS AMÉRICAS y adjuntamos aquí, con posibilidad de renovación en 2024, el distrito escolar entrega de igual forma un automóvil y un teléfono celular a Dotres.
El nuevo superintendente, al igual que lo hizo el saliente, Alberto Carvalho, supervisará las funciones de unos 18.000 maestros que imparten clases a más de 356.000 alumnos en 467 escuelas que operan con un presupuesto de 6.000 millones de dólares. Es el cuarto distrito escolar más grande e importante de la nación.
Para ello, Dotres debe trabajar con la Junta Escolar y los múltiples directores de departamentos, además de las autoridades del Condado Miami-Dade y el estado de Florida, inclusive funcionarios y legisladores del Gobierno federal.
Las escuelas públicas de Miami-Dade obtuvieron una tasa de graduados de 90,1 % el año pasado, o sea 0,5 % más con respecto a 2020, cuando la educación estuvo limitada por la pandemia.
Durante aproximadamente un año, Dotres fue superintendente adjunto de las Escuelas Públicas del Condado de Collier, donde apenas 48.000 alumnos asisten a la escuela.
Anteriormente, Dotres fue director de capital humano de las escuelas de Miami-Dade.
Dotres, que inició sus estudios en las escuelas públicas de Miami-Dade, ha dicho que “regresa a su ciudad natal para servir a los estudiantes, maestros y alumnos de las escuelas”.
Residencia
Además de supervisar el funcionamiento de la educación pública en Miami-Dade, Dotres afronta la controvertida decisión de no residir en Miami.
Fuentes que optaron por el derecho al anonimato aseguran que varios miembros de la Junta Escolar “trataron de convencer a Dotres de mudarse a Miami-Dade para compartir mejor con la comunidad” y que incluso “sería parte del contrato”.
Durante la selección del nuevo superintendente en enero, Dotres dejó claro que seguiría viviendo en Weston y que ello “no afectaría su trabajo para el distrito escolar”.
Tanto Lubby Navarro como Marta Pérez expresaron su deseo de que Dotres residiera en Miami. Inclusive se habló de agregar la residencia en la ciudad como requisito.
Pero, al final, las palabras no fueron recogidas en el contrato y por lo tanto Dotres tiene la palabra.
“No le será fácil convencer al electorado de aprobar la renovación del referendo sobre impuesto a la propiedad, cuando él no paga impuesto a la propiedad en Miami-Dade”, opinó Sandra Pérez, madre de uno de los cientos de alumnos que acuden a la escuela primaria Shenandoah Middle School.
Hace apenas tres años, el electorado de Miami-Dade aprobó el incremento temporal del impuesto a la propiedad para financiar el aumento del salario a los maestros y una serie de mejoras a las escuelas.
El convenio adoptado con el electorado caduca el próximo año.
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