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FLORIDA

Piden gran jurado para evaluar posibles acciones indebidas sobre vacunas

Mesa Redonda en Florida aborda los efectos del mandato de las vacunas y la censura sufrida por doctores que pedían abordar la pandemia desde diferentes ángulos
Por CÉSAR MENÉNDEZ

MIAMI.- “Hoy anuncio una petición a la Corte Suprema de Florida para establecer un gran jurado que investigue cualquier acción indebida en Florida con respecto a las vacunas de COVID-19”, dijo el gobernador Ron DeSantis a modo de conclusión tras participar en una rueda de prensa con científicos y doctores sobre los efectos adversos de las vacunas con mRNA, utilizadas para combatir la enfermedad, donde los reunidos condenaron la censura sufrida durante la pandemia.

En la mesa redonda, que tuvo lugar el martes 13 de diciembre en West Palm Beach, se discutió además el trabajo de los CDC, la censura que sufrieron los diferentes científicos, la rendición de cuenta de las personas encargadas establecer las políticas sobre la salud pública y la actualidad de la pandemia.

El doctor Joseph Ladapo, Cirujano General de Florida, sostuvo le parecía un deja vu estar nuevamente reunidos en el mismo escenario, donde hace ocho meses él había recomendado a los padres que no se sentían seguros con la idea de vacunar a sus hijos en edad escolar, “que no cedieran ante la presión de los doctores y no los vacunaran. Específicamente, las vacunas mRNA que habían sido aprobadas de manera acelerada”.

“Estamos aquí nuevamente para hacer otro anuncio importante. Vamos a continuar dirigiendo al Estado de Florida y al país en una dirección más en línea con la verdad, los datos científicos y el sentido común”, indicó el cirujano general de Florida.

“En esta mesa redonda estamos rodeados, no solo de grandes científicos, sino grandes personas que fueron capaces de decir la verdad y soportar toda la presión que ejercieron sobre ellos por no alinearse con guion exigido”.

Jay Bhattacharya, profesor de medicina de la Universidad de Stanford, uno de los científicos que sufrió la censura de Twitter y Youtube indicó que -la pandemia- había sido un tiempo tremendamente difícil para todo el mundo. Ahora toca ver lo que se hizo mal y hacer reformas para que no vuelva a ocurrir. La causa central de los problemas fue que silenciamos a las personas calificadas por expresar sus ideas. Como resultado, las decisiones tomadas, desde lo alto del país, no fueron las mejores. Cuando existe la cesura, se pueden tomar malas decisiones que no pueden ser contrastadas.

Bhattacharya indicó que era preciso analizar las medidas “que dañaron la vida de una gran cantidad de personas, como la obligatoriedad de vacunarse. Ese análisis se lo debemos al pueblo estadounidense”.

Por su parte la doctora Tracy Hoeg, que tiene su consulta privada en California, aseveró que ella estuvo haciendo investigaciones sobre la transmisión del COVID-19 , “especialmente entre los niños, la obligatoriedad del uso de la mascarilla, el de riesgo/beneficio de las vacunas, y el mandato de la vacuna de refuerzo a alumnos universitarios”.

“Muchos de nosotros somos percibidos como personas que vamos contra del punto de vista popular. Nosotros somos científicos y médicos, nos basamos en la evidencia científica. No vamos contra nadie”, puntualizó.

“Yo trabajo en un hospital de Louisiana, sostuvo el doctor especialista en urgencia Joseph Fraima, quien en su tiempo libre se dedica a la investigación científica. “Recientemente, he estado centrado en investigar sobre las vacunas mRNA y sobre los serios daños que han causado. Estoy aquí para hablar sobre eso”.

El doctor Steven Templenton, profesor de inmunología y microbiología de la Universidad de Medicina de Indiana, explicó que su preocupación “desde el inicio de la pandemia, fue cómo la ciencia había sido politizada”.

Bret Weinstein, científico, biólogo evolucionista, que estudia el Cáncer, murciélagos, la sociedad, dijo que “cuando se mira el panorama general del COVID es muy preocupante. Para nada es una exageración decir que todos los instrumentos para tomar las decisiones relacionadas con la pandemia ocasionaron daños autoinfligidos, al no ser tratados con las mejores medidas disponibles.

Según el científico, las medidas erróneas ocasionaron que nos quedáramos sin tiempo, en ese pequeño período que podíamos lograr la extinción del virus.

“Ahora tenemos millones de personas muertas, miles de millones de dólares perdidos y el sistema vital de las personas ha sido estresado hasta el límite. Lo peor es que hemos convertido al virus en un acompañante de la humanidad. Lo que significa que independiente al precio que ya hemos pagado, que el precio por pagar en el futuro será aún mayor.

También participaron de forma remota la doctora Christine Stabell Ben, profesora de Salud Global de Dinamarca con más de 30 años investigando vacunas en su país de origen y en África. Considera recomendar la vacunación masiva de una vacuna que no ha sido totalmente investigada no fue adecuado ya que los efectos no especificados de la misma podrían superar los beneficios, “especialmente en niños y jóvenes, quienes tienen muy bajo riesgo de enfermar severamente de COVID”.

Desde Suecia, participó el doctor en Epidemiología Martin Kuldorff, quien, en 2020, junto con Bhattacharya y otros médicos pidió un cambio en el enfoque la lucha contra la pandemia. Sostenía que era mejor centrarse en las personas mayores y no cerrar la sociedad. “Tres años después, se ha demostrado que estábamos en lo cierto”.

El doctor Kuldorff consideró que el enfoque dado al COVID fue el mayor error de la historia de la salud pública.

Sobre el mandato de la vacunación masiva, Kuldorff coincidió con sus colegas al decir que en “niños y jóvenes el efecto de la vacuna es minúsculo, porque el riesgo de morir por la enfermedad es muy pequeño, inferior al virus de la influenza en esas edades. Quienes afirman que todos deben vacunarse comenten el mismo error científico, de aquellos que niegan los beneficios de la vacunación en determinados grupos de edades -las personas mayores-“.

Durante la discusión Weinstein se quejó que no existiera coordinación con los médicos, ni se tuviera en cuenta el trabajo y la opinión de los doctores que atendían a los pacientes durante la pandemia. Lo que hubiese permitido controlar la enfermedad. En vez de eso, las medidas fueron impuestas desde lo alto en forma instantánea y esa política fue protegida por un sistema draconiano de censura contra cualquiera que tratara el tema de forma distinta”.

“La cesura creó la falsa sensación de que existía un acuerdo entre todos los doctores responsables sobre cómo actuar. Y que solo unos pocos doctores estaban en contra. Eso está muy lejos de la verdad y hemos visto un ejército de doctores en contra”.

“Efectivamente se trató de imponer la ilusión de un consenso científico, que todas estas personas inteligentes estábamos de acuerdo” dijo el doctor Bhattachary. La censura fue utilizada para crear dicha ilusión de consenso.

“La iniciativa de censurar no fue tomada internamente en Twitter, fue ordenada desde arriba, desde las agencias federales, cuando les dieron la orden de buscar desinformaciones y suprimirlas de los medios”, afirmó Bhattacharya.

Según el profesor Bhattacharya “no se puede tener una buena salud pública en este tipo de entorno de censura donde las personas tienen miedo de hablar. Las personas calificadas tienen miedo de oponerse por temor a perder su trabajo y su reputación. Los científicos siempre hemos estado en desacuerdo unos con otros, especialmente cuando tratamos algo al límite de lo conocido. Nadie sabe la respuesta. Solo en la discusión con otras personas, con los datos en la mano, nos puede ayudar a entender qué es lo que está pasando. Así es como aprendemos los científicos y ese proceso fue socavado durante la pandemia. El resultado es la destrucción de la confianza en la salud pública”.

Tras escuchar a distintos pacientes de COVID contar los efectos adversos de las vacunas, DeSantis afirmó: “lo que vimos en la pandemia fue a la elite de este país tratando de condicionar a la sociedad. Si no te vacunabas, eras un ciudadano de segunda. Por eso nosotros en Florida rechazamos esas políticas y aseguramos que las personas pudieran tomar sus propias decisiones”.

“¿Por qué usar el poder coercitivo del estado o la colusión con el sector privado para forzar la elección de alguien, que no tiene idea de cómo esa decisión puede repercutir en su salud?”, se preguntó el mandatario, que en marzo de 2021 prohibió la imposición del pasaporte COVID en Florida.

“Muchas de las políticas alrededor del COVID fueron para imponer una única narrativa. Vimos la censura del doctor Bhattacharya en Twitter. El propio doctor Anthony Fauci [Asesor médico jefe del presidente de los Estados Unidos] dijo que había que ir en contra de las personas que escribieron la Declaración de Barrington. En vez de contestar las ideas ahí expuestas, lo que hicieron fue tratar de desprestigiarlos porque no querían ninguna crítica contra la política de cierre”.

La Declaración de Great Barrington es un documento escrito en el American Institute for Economic Research en Great Barrington y firmado el 4 de octubre de 2020 por Kulldorff, Sunetra Gupta y Bhattacharya, donde ser recomienda un abordaje diferente a la pandemia de COVID-19.

“Desde el principio tuvimos un grupo de arrogantes que básicamente establecían cómo se debían hacer las cosas. Desde el primer momento, censuraron a todos los científicos se oponían a los cierres masivos”, afirmó DeSantis.

El argumento para solicitar el gran jurado es que las farmacéuticas tenían un interés financiero y crearon un clima en el que las personas creyeran que recibir una vacuna contra el coronavirus aseguraría que no pudieran transmitir el virus a otros

Los grandes jurados estatales, generalmente compuestos por 18 personas, pueden investigar actividades delictivas y emitir acusaciones, pero también examinan problemas sistémicos en Florida y hacen recomendaciones.

DeSantis también anunció que está creando una entidad llamada "Comité de Integridad de la Salud Pública", que incluirá a muchos de los médicos y científicos que participaron en la mesa redonda del martes.

Por otra parte, el gobernador anunció que Ladapo realizará una investigación a través de la Universidad de Florida para “evaluar las muertes súbitas de personas con buena salud que recibieron una vacuna contra el COVID-19”.

Los doctores ahí reunidos coincidieron en aclarar que el resto de las vacunas que usamos habitualmente son seguras, ya que han pasado por todas las fases de investigación y estudios requeridas.

cmenendez@diariolasamericas.com

@menendezpryce

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