MIAMI — Al periodista Rolando Nápoles, uno de los rostros más conocidos de la pantalla de América Tevé, Miami, lo podemos ver tanto en el plató como en la calle, siempre con un enfoque certero a la hora de contar la noticia.
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Rolando Nápoles: "Las personas agradecen el trabajo del periodista preparado y comprometido"
Con una carrera de peso en los medios y la experiencia de haber trabajado en la prensa escrita y la radio, Nápoles aporta profesionalismo y seriedad al equipo de América Noticias.
Nacido en La Habana, Cuba, se acercó a la literatura desde niño. Así lo contó a DIARIO LAS AMÉRICAS: “Siempre me gustó leer. Tengo fotos de niño vestido de pelotero, otra de mis grandes pasiones, leyendo periódicos junto a mi abuelo materno ya fallecido, un gran lector”.
“También disfrutaba mucho leer aquella colección de la revista Bohemia de antes de 1959 que conservaban unos tíos a los que visitaba con frecuencia”, añadió Nápoles, que creció entre historias y libros. “Quizás por ahí, sin tener la menor idea, es que a lo mejor empezó esto de inclinarme por el periodismo en mi vida”, constató.
Su llegada al periodismo “fue casi fortuita, sin buscarlo claramente. Estudiaba el segundo año en el pedagógico de Física, una carrera que odiaba pero que tomé porque mis calificaciones del preuniversitario no eran buenas. También, en ese momento, si obtenías buenas notas en el segundo año de una carrera podías pedir un traslado para otra. Física fue un trampolín”.
Fue entonces que conoció a una estudiante de Periodismo: “Me habló de pruebas y entrevistas de aptitud en esa facultad. Me arriesgué sin saber mucho y me presenté. Fui uno de los que aprobaron ese año. Cuando empecé a estudiar la carrera y conocí sus herramientas, fui comprendiendo que el periodismo era a lo que yo quería dedicarme profesionalmente en mi vida”.
Al remontarse a sus primeros trabajos, a mediados de los años ochenta, dijo que “aprovechaba las llamadas prácticas de producción que se hacían en los medios a fines de semestre para intentar aprender en la práctica lo más que podía. No cobraba un centavo por ser estudiante. Empecé colaborando sobre todo en el periodismo deportivo, tema que disfrutaría mucho algún día retomar como periodista”.
A la televisión, reveló, “entré sin buscarlo, igualmente siendo estudiante y sin cobrar salario por más de un año. Cuando nos graduamos, a un grupo de colegas nos dejaron trabajando ahí, entre otras razones, porque fue iniciando el Período Especial en Cuba [en los años noventa] y limitaron para los de La Habana el servicio social que nos tocaba en otras provincias”.
Durante su carrera, “por casualidades de esta vida y sobre todo mucha perseverancia de mi parte, he podido hacer prensa escrita, radio, agencias de prensa, sitios digitales y sobre todo reportero y productor de programas informativos en televisión”. De todo eso, añadió, “intenté aprender lo más que pude. Todavía lo estoy haciendo”.
Con un entrenado olfato periodístico y el tino para desmenuzar el gran cúmulo informativo y convertirlo en un material claro, es consciente del papel de un periodista en la sociedad.
“Pese a todos los contratiempos que uno enfrenta diariamente en esta profesión”, constató la necesidad de que “ese ciudadano que nos lee, nos escucha o nos ve, se sienta representado, de alguna manera, en nuestros reportes, ya sea por una historia que protagoniza, le duela, le interese, le marque, una opinión que no sabe dónde expresar, una denuncia que nadie escucha. Ese es un privilegio y a la vez una gran responsabilidad que tenemos los periodistas”.
En torno a la responsabilidad y ética periodísticas, advirtió que “la era del internet y las redes sociales han facilitado mucho el trabajo de los periodistas, pero también lo han vuelto más complejo. Hoy cualquier persona, sin conocer ninguna herramienta periodística, puede tomar un celular y reportar algo que esté ocurriendo”. De ahí la existencia de “mucha información que no es cierta y muchos repitiéndola como si lo fuera”.
Por eso, “lo que intento hacer es tratar primero de verificar cuán verdadera es [la información]. Lo más importante es intentar tener la mayor cordura que puedas para no dejarte llevar por el trepidante remolino de las redes sociales y antes de publicar algo estar lo más seguro posible de su veracidad. Se dice fácil, pero en estos momentos no siempre es tan sencillo”.
Rolando Nápoles ha trabajado en varios tipos de reportajes, entre los que destacan las demandantes coberturas de huracanes y elecciones presidenciales. En esos casos, subrayó: “Mi experiencia en esas coberturas es no mostrarme como un especialista de esos temas, que no lo soy. Lo que busco es reportar los hechos como son”.
El reportero también se enfoca en resaltar, en vínculo con la noticia central, “las historias humanas y curiosas de esos hechos, el impacto que tengan en nuestras vidas y en nuestra sociedad”.
Sin embargo, es consciente del desafío de cada cobertura: “Muchas veces, aunque te sientas preparado, la historia que cubres te da un giro diametralmente opuesto a lo que pensabas hacer. Y para eso debes, como periodista, tener tu sentido y tu mente abiertos”.
A la hora de darle un consejo a los jóvenes que se acercan al ámbito periodístico, Nápoles insiste en que “lo estudie y lo ejerza, si es su pasión”, pues “en tiempos frenéticos de las redes sociales existe la sensación de que esta profesión pierde terreno”.
Pero también, como indicó, “sé que una mayoría de las personas reconocen, valoran y agradecen el trabajo de periodistas preparados, informados, responsables y comprometidos con reportar la realidad de los hechos”.
@GrethelDelgado_
gdelgado@diariolasamericas.com
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