DANIEL CASTROPÉ
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VIDEO: La ineludible obligación de trabajar los días festivos
Mientras el mundo celebra, bebe y baila, hay miles de trabajadores que continúan haciendo sus labores
Mientras el mundo se desborda de felicidad en fechas como Navidad y Año Nuevo, decenas de personas no tienen la oportunidad de celebrar en Miami por la obligación ineludible de trabajar durante esos días de regocijo, paz y unión familiar.
Uno de esos personajes inéditos, que deben resignarse a la tristeza de permanecer en sus puestos de trabajo durante los denominados holidays, es el peruano Italo Carpio, un operario del área de carga del Aeropuerto Internacional de Miami.
Este hombre de aspecto bonachón y sencillo, que en febrero próximo celebrará 64 años de vida, explicó a DIARIO LAS AMÉRICAS los momentos difíciles que le ha tocado vivir en Estados Unidos, a pesar de la bonanza recibida, y, según sus propias palabras, quizás el más duro de todos ha sido la primera Navidad y la llegada del Año Nuevo lejos de su esposa y tres hijos.
Con lágrimas en los ojos, el peruano que completa 17 años radicado en Estados Unidos, dijo que en ese momento de soledad y abandono para él no tuvo más opción que aferrarse a una foto de su familia y llorar como un niño mientras todos a su alrededor celebraban Año Nuevo.
Carpio reconoció que, a pesar de no querer hacerlo en razón a su edad, no tiene una opción diferente a trabajar en una jornada “fuerte” entre las 8 p.m. y las 3:30 a.m., quedando imposibilitado para disfrutar las fiestas propias de esta época de fin de año.
A esto sumamos los cientos de empleados que atienden los servicios en grandes tiendas, incluso supermercados y restaurantes, sin olvidar a los técnicos de radio y televisión, locutores y camarógrafos, así como periodistas y choferes de autobuses, que no conocen de fechas ni del merecido día festivo, aunque disfruten las horas en otro momento o sean remunerados por trabajarlas.
“Entiendo que el país no se puede paralizar y hay profesiones que requieren una continuidad, pero no es fácil ver cómo el mundo celebra, bebe y baila, mientras otros seguimos al pie del cañón, aquí trabajando”, resumió el cubano Ricardo Guitiérrez, empleado de un popular restaurante en Coral Gables.
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