MIAMI. — El Referéndum 1, que someterá a votación el próximo 3 de noviembre una emisión de bonos de deuda pública por hasta 450 millones de dólares, se ha convertido en una de las principales apuestas de la alcaldesa de la ciudad de Miami, Eileen Higgins, quien sostiene que la municipalidad necesita inversiones urgentes para evitar que el deterioro de las instalaciones policiales y de bomberos ponga en peligro la seguridad de los residentes.
Votantes de Miami deciden por otro bono de $450 millones
La alcaldesa de Miami, Eileen Higgins, defiende el Referéndum 1 que contempla bonos por $450 millones para modernizar las instalaciones policiales y de bomberos
En declaraciones exclusivas para DIARIO LAS AMÉRICAS, la edil advirtió que determinadas zonas de Miami carecen de estaciones de bomberos y paramédicos suficientemente cercanas, mientras otras instalaciones presentan problemas estructurales, inundaciones, techos deteriorados y sistemas de climatización averiados.
Pero hay una situación que, según Higgins, resulta especialmente preocupante: la sede central de la Policía, donde también funciona el sistema de llamadas de emergencia 911, no estaría preparada para soportar el impacto de un huracán de categoría cinco.
“No puedo dormir durante la noche sabiendo que tenemos vecindarios sin protección”, aseveró la alcaldesa, quien defiende el endeudamiento público como una alternativa para ejecutar obras que, aseguró, llevan años postergadas.
El proyecto, denominado Safe and Ready Miami, contempla una nueva sede de seguridad pública, la modernización de instalaciones existentes y la construcción de cuatro estaciones de bomberos y paramédicos para reducir los tiempos de respuesta ante emergencias.
La propuesta llegó a la boleta electoral después de una votación dividida de tres a dos en la Comisión de Miami. Sus críticos cuestionan el costo del financiamiento, que podría alcanzar aproximadamente 795 millones de dólares al incluir intereses, y plantean la necesidad de evaluar otras alternativas.
El debate también revive los cuestionamientos relacionados con Miami Forever Bond, una emisión de bonos de deuda pública por 400 millones de dólares aprobada por los electores en noviembre de 2017.
Estos recursos, según se informó habrían sido destinados principalmente a obras contra inundaciones y el aumento del nivel del mar, viviendas asequibles, parques, infraestructura vial y seguridad pública. Sin embargo, casi nueve años después, numerosos proyectos continúan pendientes de ejecución, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad municipal para gestionar un nuevo endeudamiento de mayor cuantía.
Higgins sostuvo que la propuesta actual es diferente porque contempla proyectos específicos, cuyos detalles pueden ser consultados por los contribuyentes.
No obstante, el antecedente de 2017 añade un elemento al debate electoral: cómo garantizar que una nueva emisión de deuda pública se traduzca en obras terminadas y beneficios concretos para los habitantes de Miami.
Sumó que su administración ya adelanta trámites para construir nuevas estaciones de bomberos y que las obras podrían comenzar en 2027, si los votantes autorizan los 450 millones de dólares.
La mandataria municipal, ingeniera de profesión, rechazó las demoras y argumentó que cada año de espera encarece las obras en unos 20 millones de dólares, una estimación con la que justifica la urgencia de iniciar los proyectos.
Higgins reconoció también que si los electores rechazan los bonos la Ciudad tendría que evaluar la eliminación de otros programas municipales, entre ellos iniciativas relacionadas con parques y prevención de inundaciones, para conseguir los recursos necesarios.
—Usted ha defendido con entusiasmo el Referéndum 1. ¿Por qué considera que este es el momento de emprender una inversión de $450 millones mediante bonos de deuda pública?
Porque las vidas de nuestros residentes están en riesgo. Cuando asumí como alcaldesa visité todas las instalaciones de la Ciudad, la sede de la Policía y las estaciones de bomberos. Encontré edificios en condiciones difíciles, inundaciones por todos lados, techos que necesitan reemplazarse y estaciones de bomberos que ni siquiera tienen aire acondicionado porque está dañado. Pero lo peor es que tenemos vecindarios sin estaciones de bomberos ni paramédicos cercanos porque la Ciudad no ha construido suficientes instalaciones durante muchos años. Tenemos dos problemas: edificios deteriorados por falta de inversión y vacíos en nuestro sistema de respuesta a emergencias. En sectores como Allapattah, Shenandoah, The Roads, partes de Coconut Grove y Liberty City, los tiempos de respuesta superan los seis minutos y, en ocasiones, llegan a nueve o diez minutos. El estándar nacional que utilizamos como referencia es de seis minutos. Imagine que su abuela sufre un infarto y la ambulancia tarda diez minutos en llegar. Es demasiado tiempo. Los minutos cuentan cuando se trata de salvar una vida. Por eso queremos reparar la infraestructura existente y construir cuatro estaciones de bomberos y paramédicos para mejorar esos tiempos de respuesta.
—Es esta inversión parte de su promesa de construir una ciudad más segura, moderna y preparada las próximas décadas. ¿Pero a qué costo?
Nuestra sede policial no alberga solamente a la Policía. Allí también funciona el centro de llamadas del 911, que necesita operar las 24 horas del día, sin interrupciones. Pero ese centro no está ubicado en un edificio preparado para resistir un huracán de categoría cinco. La propuesta contempla construir una nueva sede central para la Policía, el sistema 911 y los servicios de emergencia. Necesitamos una instalación capaz de continuar funcionando durante un huracán. Me preocupa mucho esta situación. No podemos esperar a que llegue una gran tormenta para descubrir que nuestro centro de emergencias no puede resistirla. Entiendo que 450 millones de dólares parece una cantidad enorme. Sin embargo, para muchos propietarios el costo en el primer año sería de aproximadamente 2 dólares con 40 centavos. Menos de lo que cuesta una taza de café. Yo pagaría con mucho gusto el precio de una taza de café para salvar la vida de uno de mis vecinos.
—Uno de los principales cuestionamientos es que los $450 millones en bonos podrían representar cerca de 795 millones al sumar los intereses. ¿Cómo explica esa diferencia a los contribuyentes?
Es parecido a cuando una persona compra su casa. Yo tengo una hipoteca porque no dispongo de todo el dinero para pagarla inmediatamente. Durante los años siguientes voy pagando esa deuda, pero también debo pagar intereses. Con los bonos sucede lo mismo. El costo de reunir todo ese dinero en un solo año sería demasiado alto para nuestros residentes. Por eso utilizamos un financiamiento a largo plazo. Claro que hay intereses, pero también existe un costo por esperar. Cada año que retrasamos estas obras, los costos aumentan. Imagine que hubiéramos comenzado este programa hace cinco años. Según nuestros cálculos, ahora costaría unos 100 millones de dólares menos. Por eso es importante empezar inmediatamente. Primero, porque las vidas están en riesgo y, segundo, porque no quiero que la Ciudad siga perdiendo dinero.
—La Comisión aprobó llevar el Referéndum 1 a las urnas por una votación de tres a dos. ¿Qué responde a quienes consideran que existen otras alternativas sin comprometer a la Ciudad con una deuda de largo plazo?
Soy una persona diferente de la mayoría de los políticos de aquí. Soy ingeniera. Muchos políticos ven un problema y hablan del problema, siguen hablando y después hablan un poco más. Nunca he trabajado de esa manera. Cuando veo un problema, lo investigo, lo analizo y recomiendo soluciones. No tengo toda mi vida para seguir hablando de los problemas de la ciudad. Tenemos que resolverlos. Los votantes me eligieron porque soy ingeniera, porque soy una persona que hace las cosas y busca soluciones rápidas. Algunos de mis colegas llevan tres, cuatro o cinco años en sus puestos y están cómodos. Cómodos con una situación en la que las vidas de sus residentes están en riesgo. ¡Yo no estoy cómoda! No puedo dormir durante la noche sabiendo que tenemos vecindarios sin protección, sin una ambulancia ubicada cerca de donde viven sus habitantes. Mi urgencia es resolver este problema inmediatamente. Por el costo de una taza de café, los residentes pueden contribuir a mejorar su propia protección.
—En 2017, los votantes aprobaron los bonos de Miami Forever y todavía existen proyectos pendientes. ¿Qué lecciones dejó aquella experiencia y qué haría diferente su administración para garantizar que las obras del Referéndum 1 se ejecuten a tiempo?
Este proyecto es totalmente diferente porque, como ingeniera, tengo un plan. El plan está publicado en el sitio web de la Ciudad y cualquier persona puede consultarlo. Este es un bono destinado a proyectos específicos. No podemos utilizar ese dinero para otras cosas. Es diferente de lo que ocurrió con Miami Forever. Aquí estamos identificando las estaciones, las construcciones y las reparaciones que queremos realizar. Todo está detallado para que los votantes sepan qué vamos a construir y qué vamos a reparar. Además, ya estamos trabajando para estar preparados si los electores aprueban la propuesta. Tengo dos estaciones de bomberos en proceso de permisos, incluida la estación número 10. También estamos evaluando un terreno que un propietario nos ofreció gratuitamente para construir una estación en Liberty City. Estamos trabajando todos los días porque queremos comenzar las construcciones el próximo año. Este es un asunto urgente de seguridad pública.
—Si el Referéndum 1 no consigue los votos necesarios el próximo 3 de noviembre, ¿tiene preparado un plan alternativo para atender los problemas de la Policía y los Bomberos de Miami?
El problema continuaría. Tenemos que reemplazar esos edificios. La sede de la Policía está deteriorándose y necesitamos sustituirla. Sin estos bonos tendremos que evaluar qué otros programas municipales podríamos eliminar para conseguir los recursos. Y esa no es una buena alternativa, porque tenemos muchos proyectos importantes en nuestros parques, programas para prevenir inundaciones y otras necesidades de la ciudad. No podemos construir una estación de bomberos gratuitamente. Por eso estoy pidiendo la autorización de los votantes mediante el Referéndum 1. Quiero que ellos decidan si están dispuestos a pagar el costo de una taza de café para proteger sus vidas, las de sus vecinos y la ciudad que todos amamos. Confío en que los residentes aprobarán la propuesta. Todos los fines de semana estamos tocando puertas y conversando con los electores. Desde Flagami hasta Morningside, Coconut Grove y Shenandoah, encontramos personas que nos expresan su respaldo. La gente quiere apoyar a los bomberos, los paramédicos, los socorristas y la Policía, porque todos queremos vivir en una ciudad mucho más segura.
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