Liderar es una de esas palabras que se usa tanto que ya casi no dice nada. Aparece en perfiles de redes, en títulos de cursos, en presentaciones corporativas y en descripciones profesionales de todo tipo. Mitchelle Cobb la usa también, pero cuando habla del tema suele hacerlo desde experiencias concretas más que desde definiciones teóricas.
Liderazgo femenino con sustancia: lo que Mitchelle Cobb entiende por liderar de verdad
La emprendedora dominicana Mitchelle Cobb habla de liderazgo desde adentro, sin fórmulas y sin el lenguaje aspiracional que suele rodear el tema
Para ella, el liderazgo tiene componentes muy específicos. Adaptabilidad. Inteligencia emocional. Visión. Autenticidad. No los presenta como una lista de cualidades ideales, sino como herramientas que ha tenido que desarrollar en distintos momentos de su recorrido profesional.
Hay una brecha que los datos documentan desde hace años y que sigue formando parte de la conversación sobre liderazgo femenino. Un relevamiento de Fundación FLOR basado en encuestas a más de 400 mujeres líderes en América Latina, publicado en 2026, proyectó que la paridad en posiciones de alta conducción en la región no se alcanzaría antes de 2051.
La cifra ayuda a dimensionar el contexto en el que muchas mujeres desarrollan sus proyectos y construyen sus carreras.
Dominicana y radicada en Miami, Mitchelle Cobb llegó al emprendimiento sin los contactos ni el capital que suelen facilitar los primeros pasos dentro de muchos ecosistemas de negocio. Lo que encontró, en cambio, fueron espacios que parecían abiertos para todos pero que en la práctica funcionaban de otra manera. Con el tiempo, esa experiencia terminó influyendo en la forma en que entiende el liderazgo y en los proyectos que decidió impulsar.
Mitchelle Cobb incluye en esa conversación algo que aparece menos en los diagnósticos habituales: las barreras internas. En su experiencia, las condiciones externas y la confianza con la que alguien toma decisiones terminan relacionándose más de lo que suele reconocerse.
Cuando habla de liderazgo, Mitchelle Cobb suele relacionarlo con la capacidad de generar oportunidades para otras personas y de contribuir a que quienes están empezando encuentren más apoyo del que ella encontró en sus primeros años.
Lo que describe cuando habla de liderazgo tampoco está separado de las experiencias difíciles que ha atravesado. Durante su recorrido hubo momentos de pérdida, ajustes y decisiones tomadas en escenarios de incertidumbre. En esos momentos, dice, la calma fue una de las herramientas más importantes.
“Las decisiones tomadas desde el miedo rara vez son correctas”.
Su visión del liderazgo tampoco está desconectada de la manera en que define el éxito.
“Hoy defino el éxito como paz, coherencia y crecimiento continuo”.
Es una definición que se aleja de los indicadores más habituales dentro del mundo empresarial. Para Mitchelle Cobb, el éxito tiene relación con construir proyectos alineados con sus valores, mantener una dirección clara y generar un impacto positivo en las personas con las que trabaja.
“Abrir caminos, crear oportunidades y elevar el estándar del emprendimiento”, dice.
Tres verbos. Sin fecha límite.
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