En ese contexto emerge la figura de Iván Herrera, fundador y CEO de Univista Insurance, quien se ha convertido en uno de los empresarios cubanoamericanos más visibles del sur de Florida y en una voz activa a favor de la libertad de la isla.
Herrera representa para muchos exiliados la materialización del llamado “sueño americano”: un inmigrante que llegó a EEUU sin recursos económicos y logró construir un imperio empresarial desde cero, mientras mantiene un discurso político y emocional profundamente vinculado a Cuba.
De inmigrante a magnate de seguros
Durante una reciente intervención en Washington, Herrera resumió en pocas palabras su llegada a EEUU.
“Cuando llegué a América me puse a trabajar desde el primer día, incluso con la misma ropa. Trabajé en construcción, haciendo entregas, trabajando en casas, muchas veces tres trabajos al mismo tiempo mientras aprendían inglés en las noches”, relató.
Ese sacrificio terminó convirtiéndose en una historia empresarial de enorme desarrollo. Hoy, Univista Insurance cuenta con más de 10 oficinas corporativas y más de 300 franquicias, especializadas en seguros de auto, vivienda, negocio y vida, en Florida y Texas.
Según datos citados a finales de 2025, el grupo empresarial alcanzó una valoración cercana a los 700 millones de dólares. La compañía se ha expandido especialmente entre la comunidad hispana gracias a una estrategia de franquicias y servicios enfocados en inmigrantes y familias trabajadoras del sur de Florida.
Herrera insiste en que el crecimiento no se debe únicamente al dinero o al talento empresarial, sino a la ética del trabajo que caracteriza al exilio cubano.
“Nosotros, los exiliados cubanos, hemos hecho Miami. Todo lo bonito que es esta ciudad también es por ‘culpa’ de los cubanos”, afirmó durante una entrevista concedida a DIARIO LAS AMÉRICAS.
Cuba en el centro del poder en Washington
En marzo, Herrera viajó a Washington para participar en la cena anual del National Republican Congressional Committee (NRCC), celebrada en la Casa Blanca, lo hizo con figuras emblemáticas del exilio cubano como Lilliam Machado y Remedios Díaz-Oliver.
El empresario explicó que fue invitado para hablar de su historia de éxito como inmigrante cubano en EEUU. Sin embargo, aprovechó la oportunidad para colocar la situación de Cuba en el centro de su discurso.
Durante el evento, Herrera pidió apoyo para el pueblo cubano y agradeció directamente al presidente Donald J. Trump y al secretario de Estado Marco Rubio por sus esfuerzos relacionados con Cuba.
“Let’s make Cuba free and great again!”, exclamó ante empresarios, congresistas y líderes republicanos.
El empresario aseguró que recibió una reacción positiva de importantes figuras conservadoras, incluidos congresistas cubanoamericanos y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson.
“Cuando bajé del podio vinieron a abrazarme, a saludarme y a darme esperanza de que estamos más cerca cada día de la libertad de Cuba”, afirmó.
Papel del exilio cubano
Para Herrera, la lucha por Cuba no pertenece únicamente a políticos o empresarios. Considera que constituye una responsabilidad moral de todo cubano exiliado.
“No hay que ser empresario para defender tu patria”, sostuvo.
En sus declaraciones recordó a generaciones históricas del exilio a quienes, dijo, “les arrancaron la libertad” y aun así lograron reconstruir sus vidas en EEUU mientras mantenían viva la causa cubana.
También mencionó a organizaciones y figuras históricas del exilio, incluyendo a la familia Mas - encabezada por Jorge Mas Santos, hijo del líder histórico del exilio cubano Jorge Mas Canosa- y al empresario Diego Suárez, a quien describió como un ejemplo de perseverancia en la lucha anticastrista, quien continúa en activo con todo y sus 100 años.
Llama a la unidad
Herrera considera que el principal desafío del exilio actualmente es la unidad.
“Cada fracaso que tenga el exilio en unirnos va a ser una victoria para la dictadura”, advirtió.
A su juicio, las divisiones internas y la rivalidad por el protagonismo entre organizaciones terminan debilitando la imagen del movimiento frente al gobierno estadounidense.
“La dictadura ha dedicado mucho tiempo a separar, a sembrar el odio, a acabar con cualquiera que sea líder. Yo creo que en estos momentos más que nunca debemos estar unidos. Tanto los de aquí, como los de allá”, refiriéndose a Cuba.
“Debemos echar a un lado los egos y las divisiones cuando tenemos el mismo fin”, insistió.
Cómo imagina una Cuba libre
El empresario asegura estar convencido de que el cambio político en Cuba ocurrirá durante la actual administración republicana en Washington.
“Estamos más cerca que nunca”, afirmó.
Herrera rechaza la posibilidad de que una eventual transición termine derivando en un modelo similar al de Rusia o China dominado por élites vinculadas al régimen comunista.
“Esta administración no va a dejar que eso pase”, aseguró en referencia a Donald J. Trump y a Marco Rubio.
Su visión sobre el futuro de Cuba está marcada por el optimismo en lo económico y la rapidez de una eventual reconstrucción nacional.
“Yo creo que el segundo día después del régimen será mejor que cualquiera de los mejores días que existen hoy bajo la dictadura”, afirmó rotundo.
Herrera imagina una Cuba integrada rápidamente a una economía capitalista, con nuevas escuelas sin adoctrinamiento, infraestructuras modernas y amplias inversiones del exilio y capital extranjero.
Reconstrucción de Cuba
Uno de los temas centrales de su visión es la reconstrucción de la infraestructura cubana.
Según Herrera, Cuba necesitará inversiones multimillonarias en puertos, aeropuertos, termoeléctricas, sistemas eléctricos, acueductos y carreteras. Pero el empresario asegura conocer inversionistas internacionales interesados en participar en ese proceso una vez desaparezca el régimen comunista y existan garantías jurídicas.
Entre ellos mencionó a su socio el Grupo Romero, conglomerado empresarial latinoamericano con inversiones en infraestructura, puertos, electricidad, bancos y transporte.
“Todo el mundo quiere reconstruir un lugar como Cuba”, aseguró.
No obstante, dejó claro que cualquier inversión dependería de la existencia de seguridad jurídica y del fin definitivo de las nacionalizaciones.
“Nadie del exilio que se respete va a invertir un centavo con el régimen”, sostuvo.
En este contexto, Herrera criticó a empresarios extranjeros que durante décadas hicieron negocios con La Habana mientras, según dijo, el pueblo cubano sufría pobreza y represión. “Muchos se quejan ahora de que no les pagan, lo tienen bien merecido”.
Alquizar y playa de Guanímar
A pesar de su éxito económico, Herrera mantiene una conexión emocional profunda con su tierra natal.
Contó que nació en Alquízar y creció cerca de la playa de Guanímar, en la actual provincia de Artemisa.
Aseguró que no sueña con regresar a la isla para enriquecerse, sino para ayudar a reconstruir los lugares de su infancia y crear oportunidades para quienes permanecieron allí.
“La playita donde yo me crié, las carreteras de mi pueblo, yo quiero trabajar en eso”, expresó.
Su visión incluye ver a los cubanos prosperar “con su mismo trabajo”, lejos de la dependencia estatal y de la ideología comunista.
El simbolismo del 20 de mayo
Para Herrera, el 20 de mayo representa mucho más que una fecha histórica.
Incluso recordó que la inauguración de UniVista TV, su proyecto televisivo digital, ocurrió precisamente un 20 de mayo de 2019 aprovechando a la carga simbólica de la fecha.
Aunque reconoce que nadie sabe cuándo llegará el cambio político en Cuba, asegura que la sensación dentro del exilio es que el “ajedrez político” se mueve rápidamente.
“Ojalá suceda el 20 de mayo”, comentó.
Mientras tanto, insiste en que seguirá utilizando su voz, sus recursos y su influencia para impulsar la causa de la libertad cubana.
“Voy a prestar mi voz, mis recursos y mi persona para ayudar a reconstruir Cuba”, concluyó.
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