martes 17  de  marzo 2026
CÉLULAS PIGMENTADAS

Los lunares: ¿Marcas inofensivas?

Una de cada diez personas tiene al menos un “nevus displásico”, un lunar atípico considerado una señal inicial de melanoma

Lunar es el término que se usa para designar cualquier alteración dérmica que presente diferencias de pigmentación respecto a la mayor parte de la piel, y que se produce cuando las células, llamadas melanocitos, se multiplican excesivamente formando marcas de diferentes aspectos, colores, tamaños y formas, que se hacen presentes en distintas parte del cuerpo, incluso en los genitales, los labios, dentro de la boca y hasta en las uñas.
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Esta agrupación de células pigmentadas, llamada científicamente nevus o melanocitos, son muy comunes, e incluso, se les considera marcas de nacimiento. La mayoría de las personas tienen, diseminados en el cuerpo, entre 10 y 40 lunares, que se han desarrollado desde el nacimiento, hasta cumplir los 40 años de edad.
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Suelen aparecer especialmente en la pubertad, como parte del desarrollo adolescente, pero también, pueden ser consecuencia de factores externos como el exceso de exposición a los rayos solares o el consumo de determinados fármacos. n

El lunar puede calificarse como un tumor benigno o cáncer dérmico, por eso, se recomienda la exéresis o extirpación en las siguientes circunstancias: cuando están ubicados en zonas sujetas a frecuente rozamiento, presiones o golpes, o muy expuestas a la radiación ultravioleta; cuando sus dimensiones superan los 6 mm; cuando sus contornos son irregulares o asimétricos; cuando cambian de color; si está rodeado por una aureola rojiza o sangrante; si pican o duelen persistentemente. n

Puntos claves n

Un nevo es generalmente rosado, tostado o castaño y tiene un borde definido, no resulta peligroso, a menos de que sus características cambien repentinamente, una condición que se da con mayor frecuencia en aquellas personas que tienen más de 50 lunares. nEsas diferencias implican la aparición de varios nevos displásicos, lunares poco comunes, generalmente grandes y planos, asimétricos y de borde no definido, lo que aumenta la posibilidad de desarrollar un melanoma, es decir, cáncer de piel.

Es por eso, que, si el color, el tamaño, la forma o la altura de un lunar cambia, o si este comienza a picar, sangrar o exudar, es necesario consultar a un médico, pues la única forma de diagnosticar la enfermedad es a través de la extracción del tejido comprometido para su posterior análisis. n

Nevus y cáncer n


El melanoma es un tipo de cáncer de piel que empieza en los melanocitos. Es potencialmente peligroso porque puede invadir los tejidos cercanos y diseminarse a otras partes del cuerpo, como: los pulmones, el hígado, los huesos o el cerebro. En cuanto más pronto se detecta y se extirpa, mayor será la probabilidad de éxito del tratamiento.

Puede ocurrir en cualquier superficie cutánea, incluyendo el ojo, el aparato digestivo y otras. nCuando el melanoma se presenta en los hombres, con frecuencia se encuentra en la cabeza, en el cuello o en la espalda; mientras que en las mujeres, se ubica en la espalda o en la parte inferior de las piernas. n

En los Estados Unidos, el cáncer de piel es más común en aquellas zonas donde el sol es más fuerte, estados como Tejas, Florida y California, muestran una importante incidencia de casos si se les compara, por ejemplo, con Minnesota. Pero además, no sólo las áreas costeras implican una mayor exposición, pues la elevación de las montañas, es otro factor que nos acerca a los rayos UV, y por ende, a sus efectos negativos.
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Cuando hablamos de cáncer de piel, es necesario considerar, además de la existencia de los melanomas, a los llamados carcinomas, que se dividen en dos grandes grupos: los basocelulares, forma más común de esta enfermedad, que comienza en las capas internas de la piel, usualmente expuestas al sol, y que aparecen como un bulto pequeño, de color blanco, que crece lentamente y puede sangrar.

Es tal su incidencia, que anualmente se diagnostican más de un millón de nuevos casos. nLuego están los espinocelulares, que frecuentemente se asocian a pieles muy dañadas por el sol, y a aquellas que, sin broncearse, enrojecen por ser muy blancas. Este tipo de cáncer comienza en las capas más superficiales de los órganos internos, y según su localización se dividen en: carcinoma de células basales, carcinoma broncogénico, y adenocarcinoma. n
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Señales de alarma:

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- Asimetría: que un lunar no pueda dividirse en partes iguales.
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- Bordes: irregulares o indefinidos. n

- Color: no son uniformes o tienden a tornarse rojizos, azulados o verdosos. n

- Diámetro: mayores de 6 milímetros o que han aumentado sorpresivamente su tamaño.
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