El impulso más reciente del cine latinoamericano no nace de grandes estudios ni de presupuestos millonarios, sino del trabajo conjunto de un grupo de creadores que decidió apostar por historias hechas desde la región y para el mundo.
Los productores que están representando el cine latino: Farid Duque, Rafael Pedroza, Tony Cortés y Mario Pinzón
La meta es producir siete obras cinematográficas al año, con sello latino y un enfoque que combina disciplina, creatividad y una lectura contemporánea del público
El productor colombiano Farid Duque, reconocido por su trayectoria en la industria del entretenimiento, reunió a un equipo que hoy está intentando demostrar que la narrativa latinoamericana tiene espacio y proyección más allá de las fronteras. Su propuesta no se limita a una película ni a un proyecto aislado. La meta que asumieron es producir siete obras cinematográficas al año, todas con sello latino y un enfoque que combina disciplina, creatividad y una lectura contemporánea del público.
A la iniciativa se sumaron figuras que conocen bien tanto la actuación como la realización. Rafael Pedroza, Joavany Álvarez, Tony Cortés y Mario Pinzón forman parte del núcleo creativo que Duque convocó para materializar un plan que parecía ambicioso en el papel, pero que ha comenzado a tomar forma con rapidez. Cada uno aporta un recorrido distinto y una sensibilidad propia, lo que ha dado como resultado un equipo variado, con experiencias que se complementan.
Entre sus proyectos, el que más expectativa ha generado es “Enlazados”, una producción rodada en Miami que ya ha despertado interés en festivales y distribuidoras. Su elenco reúne a nombres reconocidos como Juan Pablo Llano, Eileen Roca, Joavany Álvarez, Rafael Pedroza, Tony Cortés y Mauricio Vega.
La historia explora las conexiones invisibles que unen a las personas y lo hace desde un enfoque íntimo, sin exageraciones y con un ritmo emocional que ha llamado la atención de quienes han leído el guion. Juan Pablo Llano describe su reacción inicial como un descubrimiento. Sintió que había algo especial en la propuesta, una mirada que conecta con la esencia latinoamericana sin recurrir a estereotipos.
Mientras “Enlazados” avanza en procesos de negociación para su estreno previsto en 2026, el equipo trabaja en seis películas adicionales. Los títulos abarcan temáticas tan diversas como la fe, la justicia, la superación personal y las decisiones que pueden transformar por completo un destino. Entre ellos están “El Día de Mi Suerte”, “La Fe”, “El Primer Millón”, “El Proceso”, “La Cima” y “La Web”.
Aunque las historias son distintas entre sí, comparten un elemento común. Todas buscan transmitir mensajes que dialoguen con esperanza, propósito y crecimiento. Farid Duque afirma que el objetivo no es competir con grandes franquicias, sino demostrar que las historias poderosas pueden contarse desde la autenticidad y con recursos manejados con inteligencia.
Uno de los aspectos que más han llamado la atención en esta iniciativa es la colaboración entre profesionales de distintos países. Colombia, Cuba, Venezuela y Puerto Rico coinciden en un solo proyecto que celebra la diversidad del talento latino. Tony Cortés reconoce que coordinar equipos tan amplios y multiculturales no ha sido sencillo, pero también destaca que cada rodaje ha sido un recordatorio de la capacidad creativa de la región. Para él, cada escena se convierte en la suma de voces, acentos y miradas que tienen algo en común: la convicción de que el cine puede transformar realidades.
El movimiento que impulsa este grupo ha comenzado a consolidarse como una propuesta distinta dentro de la producción latinoamericana.
Su ritmo de trabajo, la apuesta por temáticas humanas y la intención de construir un catálogo amplio marcan una diferencia con respecto a procesos más tradicionales. El futuro inmediato incluye más rodajes, nuevas alianzas y la expectativa de que “Enlazados” abra camino para las producciones que vienen detrás.
Para quienes siguen de cerca la industria, lo que están haciendo Farid Duque, Rafael Pedroza, Tony Cortés y Mario Pinzón es una señal de que el cine latino está entrando en una etapa marcada por la colaboración y la búsqueda de historias que hablen desde la autenticidad. Su propuesta, que mezcla ambición creativa y disciplina de producción, apunta a consolidarse como una nueva ola que celebra la identidad regional y la proyecta hacia un público cada vez más amplio.
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