Tras una gira por diferentes países europeos, la líder venezolana María Corina Machado visitó recientemente a España. Durante su gira, Corina Machado se reunió con los principales líderes de la oposición, recibió la Llave de la Villa de Madrid y mantuvo encuentros con el PP y VOX, buscando establecer alianzas estratégicas para completar el proceso de transición en Venezuela.
María Corina Machado: el civismo como bandera
Corina Machado ha dejado claro su firme compromiso con la transición democrática en Venezuela. ¡Que decepción se van a llevar sus detractores si, además, resulta exitosa en tan noble empeño!
Algunos portavoces del gobierno español criticaron el hecho de que la Premio Nobel de la Paz declinara reunirse con el presidente del Gobierno. En su agenda era prioritario visitar al presidente electo por los venezolanos, Edmundo González Urrutia, quien se encuentra bajo seguimiento médico en Madrid tras una intervención quirúrgica.
Fue significativo el distanciamiento de Pedro Sánchez con la líder venezolana, como inútil la utilización del encuentro que tuvo en Barcelona con líderes de izquierda en la Cumbre “En defensa de la democracia”, para intentar anular y silenciar la trascendencia de su visita.
En este sentido, resulta inevitable advertir un desgaste preocupante del consenso democrático en España, por parte del partido político gobernante (PSOE), y de la poca independencia de interlocución de las principales instituciones democráticas de este país.
En cambio, tres de los políticos españoles que elogiaron la iniciativa de María Corina Machado de elegir a España como epicentro simbólico de la nueva etapa de su lucha por la democracia, anunciando desde Madrid su inminente retorno a Venezuela, fueron Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular y Santiago Abascal, líder nacional de Vox.
Ayuso ha sido una confesa admiradora de María Corina por su “incansable labor en favor de la democracia, la defensa de los derechos humanos y la libertad”. Feijóo aprovechó la visita para reiterarle el apoyo inquebrantable del PP, destacando la "coherencia" de la líder opositora venezolana al haber declinado reunirse con el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, por considerar que no tiene ningún sentido mantener un encuentro con quien ha "compadreado" con el régimen de Nicolás Maduro. Mientras que Abascal la calificó como "referente de la libertad" e insistió en la importancia de impulsar “una transición y unas elecciones que también sean y se celebren lo antes posible".
¿Cuáles son los principales mensajes revelados por María Corina Machado en la capital española y que incluyen algunas de las formulaciones del futuro proceso político en Venezuela?
En las nuevas relaciones entre Estados Unidos y Venezuela pesan considerablemente las razones institucionales de Estado, orientadas a superar la crisis política, económica y social actual, y a restablecer el orden constitucional.
"Durante muchos años los venezolanos alertábamos al mundo de lo que estaba sucediendo" con "un sistema totalitario que se fue vinculando con las fuerzas más destructivas del planeta. Desde cárteles, guerrillas a grupos islamistas", aclaró María Corina Machado durante una entrevista exclusiva con Federico Jiménez Losantos, en el marco de una visita a los estudios de Libertad Digital y esRadio.
Con respecto al acuerdo Washington-Caracas del 3 de enero, la Premio Nobel ha despejado las dudas sobre lo que la izquierda ha considerado una preocupante y dañina subordinación: la de la política de Venezuela y de la región a los grandes intereses del petróleo y de la “seguridad nacional” de Estados Unidos.
Durante la entrevista, Corina Machado dejó dos cosas claras: bajo la ideología del chavismo, Venezuela ha padecido una operación criminal combinada de "agentes de los regímenes cubano, ruso o iraní" que durante años se han robado los recursos naturales, y han destruido “las instituciones y a la población". Por esta razón, ha defendido la intervención de EE. UU. contra la dictadura de Nicolás Maduro porque "había que contarle el flujo a esta estructura criminal ya que de otra forma no iban a ceder".
En contra de esa posición intransigente de un sector de la izquierda latinoamericana y mundial, prejuiciado con el tutelaje trumpista de la sucesión venezolana y las supuestas ambiciones del imperio contra la soberanía nacional, María Corina ha exhibido una actitud cívica, dialogante y abierta alineada con la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos.
No se trata de crear quimeras de consenso ideológico. Sobre una Venezuela que emergerá de unas próximas elecciones, la Premio Nobel de la Paz da por sentado unos comicios que “están en la agenda de la gente" porque "representan el regreso de sus hijos" para "desplazar a un régimen que está derrotado”.
Se trata de una Venezuela más parecida al comienzo de una nueva era que la del ajuste de cuenta de un régimen continuista que caerá por su propio peso. María Corina Machado ha aclarado a Jiménez Losantos que "lo que queda allí son los vestigios de una estructura criminal que va de salida y se está carcomiendo desde adentro mientras emerge una nueva Venezuela con pilares éticos y humanos muy poderosos basados en la verdad, en el respeto, la responsabilidad, la libertad y en el amor".
Las expectativas son cada vez más altas en torno al liderazgo de María Corina Machado en el proceso de transición democrática en Venezuela.
La Premio Nobel de la Paz sabe muy bien que más importante que concentrar la atención en el cambio inmediato del régimen, es preparar el proceso para la transición democrática con la anuencia de todos los sectores de la oposición política y de la sociedad civil.
Por tanto, su principal reto será contribuir decisivamente a una transición democrática pacífica, sin grandes traumas, en circunstancias enormemente complejas.
Resulta obvio que el cambio de régimen está indisolublemente ligado a un proceso no concluido – me refiero a la reparación del fraude en los comicios del 28 de julio de 2025- que trasfirió, como ilegítimo, un poder que nunca fue refrendado por las urnas y que ahora intentara todo tipo de malabarismo diplomático para sobrevivir en el poder.
Para prevenir riesgos, María Corina Machado ha destacado el precio que conlleva desconocer la voluntad popular. “No hay una sociedad que esté más decidida, más unida y organizada que la venezolana. Y reconoció que "hay un elemento de dignidad después de todo lo que hemos sufrido, lo que hemos vivido y lo que hemos perdido". Por eso insistió que "aquí nadie se va a conformar con una libertad a medias. Esto es hasta el final", aunque ha alertado sobre los riesgos que conllevaría un posible escenario anárquico.
El filósofo austriaco Karl Popper creía firmemente que una tolerancia ilimitada lleva a la desaparición de la tolerancia. Por lo tanto, el civismo, desde su punto de vista, implica no transigir ante los intolerantes si estos rechazan el debate racional y promueven la destrucción de la sociedad abierta.
Rehuyendo siempre a los prejuicios doctrinales o a las excitaciones ideológicas, la "ética del civismo" de Popper es racionalista y defensiva: implica la obligación ciudadana de proteger la libertad mediante el debate argumentado, manteniendo límites firmes contra aquellos que utilizan la tolerancia para destruir la convivencia pacífica.
La principal diferencia entre la ética del civismo y la ideología política radica en su propósito y alcance: la ética del civismo busca establecer mínimos compartidos para una convivencia pacífica y respetuosa entre ciudadanos, mientras que la ideología política ofrece una visión particular sobre cómo organizar el poder y la sociedad.
Corina Machado prefiere el civismo a las ideologías. Lo ha hecho siempre, con enorme convencimiento y entrega, como cuando consiguió, junto a su madre, en los inicios de su activismo social y político, importantes donaciones privadas para la ‘Fundación Atenea’, destinadas al cuidado de niños en situación de vulnerabilidad en las calles de Caracas.
Pero la ética del civismo no está reñida con la valentía ni la acción. La Premio Nobel de la Paz es una activista cívica incansable. En los últimos 20 años, pocos han luchado por la libertad de Venezuela con la pasión, la inteligencia, el coraje y la lucidez estratégica como lo ha hecho ella.
Su pasión por su país no conoce límites. En organizaciones, en foros, en instituciones públicas y privadas, en la Asamblea Nacional, fundando partidos y alianzas, desafiando amenazas de muerte, agresiones, destierro y exclusiones políticas, nunca ha perdido la esperanza de liberar a Venezuela de la tiranía chavista y con su reconstrucción democrática, convirtiéndola en un ejemplo para América Latina y para el mundo.
Se equivocan quienes creen que María Corina Machado no es la persona capacitada para hacer el cambio que necesita Venezuela, el gran cambio de la reconstrucción de la institucionalidad democrática, el Estado de Derecho y la recuperación económica.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha citado el proceso democrático que vivió España como la referencia que debe tener en cuenta Caracas para desmontar el aparato autocrático. En este sentido, la líder venezolana podría convertirse en la nueva Adolfo Suárez para Venezuela.
Un estudio de la obra de Juan Francisco Fuentes, ‘Adolfo Suárez. Biografía política’, bastaría para corroborar la vigencia de esos conceptos. Fuentes destaca la habilidad de Suárez para llevar a cabo la Ley para la Reforma Política (1976), el instrumento legal que permitió pasar del sistema franquista a uno democrático sin rupturas traumáticas, aprobado en Cortes y refrendado por la población. Un año después, en 1977, tras la aprobación de la reforma, se convocaron las primeras elecciones democráticas desde 1936.
Ninguno de los procesos constituyentes ocurridos en América Latina entre finales del siglo XX y la primera década del XXI (Colombia 1991, Venezuela 1999, Ecuador 2008, Bolivia 2009), son reconocidos como ejemplos de democratización, como si ocurrió con la transición española. En todos, sin excepción, líderes populistas con ambiciones autoritaritas utilizaron la asamblea constituyente para cambiar reglas electorales a su favor, debilitar la separación de poderes y asegurar la permanencia en el gobierno bajo una fachada de democracia participativa.
Precisamente por eso, en Venezuela el camino no está libre de obstáculos. Los grandes desafíos de María Corina Machado son muchos y de enorme calado, entre los que destacan regresar y presionar para agilizar los tiempos electorales, evitar un aumento del riesgo de inestabilidad civil, gestionar una transición democrática ordenada y asegurar la celebración de elecciones libres y justas, tras la reconfiguración del escenario político.
Corina Machado ha dejado claro su firme compromiso con la transición democrática en Venezuela. ¡Que decepción se van a llevar sus detractores si, además, resulta exitosa en tan noble empeño!
(*) Periodista y escritor
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