ROMA - El cardenal Baltazar Porras presidió este domingo una eucaristía dedicada a Venezuela en la parroquia San Antonio de los Portugueses, en Roma, en respuesta al llamado de la Conferencia Episcopal Venezolana para elevar plegarias por las víctimas de los terremotos que han dejado más de 1.400 fallecidos, miles de heridos y decenas de miles de desaparecidos.
Cardenal Baltazar Porras llama desde Roma a orar por Venezuela
El purpurado venezolano afirmó que los terremotos no son un castigo divino, pero exhortó a examinar las responsabilidades humanas frente al sufrimiento
La celebración, transmitida a través de YouTube y redes sociales, reunió a fieles venezolanos residentes en Italia y a personas conectadas desde distintos países del mundo. Porras expresó su cercanía con quienes padecen las consecuencias de la tragedia y pidió extender las oraciones a quienes sufren guerras, enfermedades, soledad y exclusión.
"La peor catástrofe es nuestro comportamiento"
Durante su homilía, el cardenal recordó que los desastres naturales no constituyen un castigo divino y llamó a realizar una reflexión profunda sobre la responsabilidad humana frente al sufrimiento colectivo.
"Las catástrofes naturales no están en nuestras manos. No son un castigo ni un permiso de Dios", afirmó el purpurado venezolano, quien insistió en que existen también "catástrofes humanas" vinculadas a la indiferencia y al deterioro de las condiciones de vida de la población.
"La peor catástrofe es la nuestra, nuestro comportamiento. Cuando no hay preocupación por la dignidad de la persona, por llevar el bien a nuestros pueblos, las ideologías nos llevan por otro lado, para favorecer a quien está en el poder, para enriquecerse, pero, sobre todo, para olvidarse de nuestra gente", expresó.
Un llamado a aprender del sufrimiento
Porras sostuvo que el momento actual debe servir para examinar las causas que agravan el impacto de las tragedias y para fortalecer la solidaridad entre los venezolanos.
"En este momento no es para echarnos la culpa los unos a los otros, sino para que aprendamos también del sufrimiento", señaló.
El cardenal exhortó a los creyentes a no permanecer indiferentes ante el dolor ajeno y recordó el pasaje bíblico de los Hechos de los Apóstoles: "No tengo oro ni plata". A partir de esa enseñanza, aseguró que el mayor aporte de cada persona debe ser el amor, la cercanía y el compromiso con quienes padecen las consecuencias de la devastación.
La misa fue celebrada en vísperas de la solemnidad de San Pedro y San Pablo, patronos de Roma, y se convirtió en un espacio de oración y reflexión por Venezuela, en momentos en que continúan las labores de rescate y asistencia humanitaria en las zonas afectadas por los terremotos.
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FUENTE: Con información de Redes Sociales
