CARACAS.- El proceso de diálogo político entre el chavismo y un sector de la oposición, bajo el auspicio de Estados Unidos, inició el 1 de agosto con una llamada y ha tenido los primeros encuentros presenciales entre las partes en medio de un clima de hermetismo.
Diálogo en Venezuela es una "mesa ejecutiva" que avanza bajo control de EEUU
Este miércoles se cierra el primer ciclo del diálogo impulsado por EEUU. El politólogo Luis Salamanca destaca la necesidad de reformas institucionales
Este es el primer acercamiento oficial entre ambos sectores tras la captura de Nicolás Maduro, exjefe del régimen de Venezuela, y su esposa, Cilia Flores, por fuerzas militares estadunidenses el pasado 3 de enero. El jefe de la delegación oficialista es Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de 2020 y hermano de la presidenta interina, Delcy Rodríguez. Del lado opositor, la representación está encabezada por Dinorah Figuera, quien presidió la Asamblea Nacional de 2015.
La instalación formal del proceso fue el 6 de agosto en la Base Aérea Militar de La Carlota, en Caracas. Al día siguiente, las partes se reunieron en un hotel capitalino. Al culminar el primer encuentro, el chavismo y la oposición informaron que "suscribieron principios de respeto a la soberanía nacional" y que se trata de una "negociación de buena fe". De acuerdo con un comunicado, el objetivo es buscar una "solución política, pacífica, democrática y constitucional” a la crisis venezolana.
Tras la primera cita, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) denunció la agresión a la periodista Deisy Martínez, del portal independiente Efecto Cocuyo, a la que despojaron de su teléfono. El gremio periodístico exigió garantías para el ejercicio profesional y los derechos civiles. La agenda del diálogo condensa tres grandes temas: Atención a las víctimas del doble terremoto del 24 de junio, fortalecimiento de la democracia y derechos y garantías políticas.
Este miércoles 12 de agosto se celebró un nuevo encuentro entre las partes para cerrar el primer ciclo del diálogo impulsado por EEUU. El encuentro transcurrió a puerta cerrada en el hotel Gran Meliá Caracas. En el lugar hubo, más temprano, una protesta de sindicalistas para exigieron la celebración de presidenciales este año.
El politólogo Luis Salamanca indica al DIARIO LAS AMÉRICAS que el proceso iniciado el 1 de agosto no es una mesa de diálogo en el sentido que se suele dar a estos procesos en Venezuela, donde se han dado más de 10 iniciativas de este tipo.
“Obviamente van a dialogar, pero esta es una mesa para la toma de decisiones sobre reformas institucionales fundamentales para el país, de cara a una posible elección democrática para el año que viene”, indica.
Refiere que, en las negociaciones anteriores, la administración chavista tenía su plan de no concretar nada que lo afectara, “sino todo aquello que lo beneficiara y, ante la negativa opositora, esos diálogos concluían sin resultados”. En este caso, considera que hay poco margen para que el oficialismo “escape” de las decisiones.
El también académico venezolano puntualiza que el proceso en marcha es “una mesa ejecutiva” que concretará una serie de decisiones que, de alguna manera, “están previamente cocinadas en Washington”.
“Son decisiones que viene impulsando, en algunos casos secretamente, el Gobierno de los Estados Unidos y en otros casos abiertamente. Eso cambia la lectura completa”, precisa.
Control de EEUU
Salamanca afirma que esta iniciativa fue abierta para cambiar el Tribunal Supremo de Justicia (TJS) y el Consejo Nacional Electoral (CNE), poderes “secuestrados” por el chavismo según denuncias opositoras, y para restablecer los derechos políticos establecidos en la Constitución Bolivariana de 1999.
“En esta mesa ejecutiva no tiene control el gobierno ni tampoco la oposición, el control lo tiene Washington. Ese control, de alguna manera, favorece la causa democrática porque efectivamente se ha comenzado a trabajar en la dirección de crear condiciones para unas elecciones democráticas”, enfatiza.
A juicio del politólogo, la transición en Venezuela empezó el 3 de enero. Agrega que la estabilización supuso, entre otros aspectos, desmantelar el círculo de Maduro.
Añade: “Al perder al presidente, se pierde el eje del autoritarismo. Delcy Rodríguez viene con el aval de los Estados Unidos, pero sin el poder suficiente para volver a estabilizar el sistema”.
Señala que estos procesos tienen su propio ritmo no exento de sobresaltos. Agrega: “Dinorah Figuera fue convertida en una persona, digamos, emisaria de los Estados Unidos ante el régimen para lograr crear una vía hacia unas elecciones democráticas”. En este aspecto, asevera que es importante la institucionalidad: “No importan los nombres como el hecho de que tomen las decisiones correctas”.
Llamado de cardenales
Los cardenales Baltazar Porras y Diego Padrón, junto al monseñor Ovidio Pérez Morales, cuestionaron en una declaración el 10 de agosto que las conversaciones ocurren con una iniciativa tutelada desde el extranjero, la ausencia de la representación opositora legitimada “más importante”, los líderes María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, y la inexistencia de una instancia técnica que funja como facilitadora.
“Solo una visión amplia, con decidida orientación hacia el bien común, puede garantizar el éxito de la mesa técnico política paritaria hacia una transición política de institucionalidad democrática, aspiración y meta de todos los venezolanos”, señalaron.
Los prelados se ofrecieron a hacer seguimiento a los trabajos de la comisión de diálogo, “como un servicio cívico y espiritual, leal e imparcial a nuestro pueblo”. Consideraron un signo vital del proceso la liberación de todos los presos políticos y que se abran los caminos para una pronta elección presidencial.
@snederr
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FUENTE: Con información del DIARIO LAS AMÉRICAS/AFP/EFE
