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ANÁLISIS

España retoma la tradición

No podemos acostumbrarnos a ganar en el deporte y, mucho menos, a tener una estabilidad política ahora que la Unión Europea entra en crisis por la salida del Reino Unido. Seamos más españoles, por favor, respetemos la tradición del caos

MADRID.-ARNALDO DÍAZ BORGES
Especial

La Selección de fútbol pierde en Octavos de finales, y en las elecciones ganan votos los partidos corruptos. Como en los viejos tiempos. ¡Ya era hora! Pensé que no vivía en Madrid.

En cuanto a la selección de fútbol española:

No queda nada del efecto "inercia" heredado de Luis Aragonés. Aragonés formó un equipo, una fusión, un estilo, una victoria; y luego tuvo el valor de retirarse y apenas disfrutar de sus logros. Sin el legado del viejo Luis hoy no podríamos hablar de Dos Eurocopas y un Mundial.

El trabajo del actual seleccionador, Vicente Del Bosque, solo ha consistido en dar continuidad al "efecto inercia heredado". Efecto logrado en alguna medida hasta el desastre del pasado mundial. Pero, es evidente que con los años la plantilla de jugadores cambia y, aunque se agradece el empeño en conservar el estilo, los resultados demuestran que algo tiene que cambiar. Uno, dos, o tres jugadores no pueden echarse al hombro un equipo.

Sin embargo tenemos Fe en que la Selección de fútbol española (re)encuentre la fórmula perdida y vuelva cuanto antes a la cima mundial.

Más complicado está el mundo político español:

Los partidos que encabezan el bipartidismo tradicional ganan escaños en el Congreso y, sin embargo, se alejan cada día más del acuerdo político para formar gobierno.  Contradictoriamente, estos mismos partidos, que se atacan a diario con titulares de corrupción en la prensa y los medios y se niegan a dar el brazo a torcer, son los más votados en las recientes elecciones.

Por otro lado están las "marcas blancas políticas" (con el perdón de las inocentes marcas blancas), o Partidos Emergentes, por llamarles de otra manera. Aquí impera el "y yo (¿tu?) más" y el cambio de discurso según las circunstancias. Se afanan en el protagonismo ególatra publicista. Sueñan y exigen, como si lo merecieran de por vida y lo ganaran en elecciones, un puesto cabecera en el futuro gobierno. Se empeñan en frenar e impedir  los acercamientos y puntos comunes para crear el caos. La consigna escondida tras el discurso demagogo es: Divide y vencerás.

Con este caldo de cultivo España retoma la tradición. No podemos acostumbrarnos a ganar en el deporte y, mucho menos, a tener una estabilidad política ahora que la Unión Europea entra en crisis por la salida del Reino Unido. Seamos más españoles, por favor, respetemos la tradición del caos.

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