JESÚS HERNÁNDEZ
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El partido del presidente del Gobierno español en funciones, Mariano Rajoy, amplía su victoria pero queda lejos de alcanzar la mayoría absoluta de 176 escaños para proclamarlo presidente
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El escrutinio confirma la victoria del Partido Popular que lidera el presidente del Gobierno español en funciones, Mariano Rajoy, con 137 escaños, aunque tendrá que recurrir a una coalición con otra fuerza política para alcanzar la cantidad de votos necesarios en el congreso y gobernar, tras repetir las elecciones del pasado diciembre.
Según los resultados, el Partido Socialista Español Obrero, que preside Pedro Sánchez, obtuvo el segundo lugar con 85 puestos en el congreso español, sobrepasando así la emergente agrupación de izquierda Unidos Podemos, que dirige Pablo Iglesias, con 71 escaños, mientras la también naciente fuerza política Ciudadanos, que es conducida por Albert Rivera, alcanzó el cuarto puesto con 32 diputados.
De esta manera, según los análisis preliminares, el actual presidente del Gobierno en funciones, Rajoy, podría aprestarse muy pronto a negociar con Rivera, el ala política más cercana al actual presidente en funciones, para sumar sus escaños, aunque aún necesitaría el respaldo de un grupo menor para alcanzar los 176 escaños necesarios que lo proclamarían presidente.
De hecho, el Congresos de los Diputados, cámara que se encarga de elegir al presidente del Gobierno en España, está compuesto por 350 diputados y la mayoría absoluta se fija en 176 escaños.
El más votado
Por otra parte, Rajoy dijo que "España será lo que los españoles quieren que sea".
Así se manifestó el presidente del Gobierno español en funciones, minutos antes de proclamar la ansiada victoria que lo sitúa al frente de las negociaciones.
Sin embargo, la izquierda tiene opciones para sumar los escaños necesarios, con el PSOE en segundo lugar y Unidos Podemos en tercero, quienes juntos también se acercarían a la cifra deseada de 176 escaños.
Pablo Iglesias tendría en teoría posibilidades de ser investido presidente del Gobierno, aunque para ello los socialistas deberían levantar el veto que han impuesto en campaña al joven exprofesor de Ciencias Políticas, que unió a una buena parte de la izquierda en una coalición electoral bajo el nombre de Unidos Podemos.
El PSOE aseguró que no apoyará a Unidos Podemos mientras estos apoyen la decisión de Cataluña a la independencia e insinúen querer “controlar el poder judicial y la televisión estatal”.
Desde otro ángulo, PSOE también dijo que no apoyarían un nuevo gobierno del PP, ni con Rajoy como jefe del Ejecutivo ni sin él.
Mientras tanto, España no puede aún respirar tranquila, confiando en la formación de un nuevo Ejecutivo, tras haber vivido con un gobierno en funciones durante seis meses. Todo se decidirá en las negociaciones.
Podemos, la derrota
El partido político de Pablo Iglesias ha perdido su duelo con el PSOE. De esta manera, Unidos Podemos, la fuerza política que tildó a los socialistas de “viejos socialistas”, sin tener en cuenta la fuerza histórica que representan en el quehacer democrático de la España contemporánea, asume como una derrota la imposibilidad de superarlos.
“Los resultados no son satisfactorios para nosotros, teníamos unas expectativas diferentes. Es el momento de privilegiar el diálogo entre las fuerzas progresistas”, reconoció Iglesias ante la prensa española.
Sobre plantear un nuevo diálogo con PSOE, el líder de Unidos Podemos dijo: “Sigo pensando que sería sensato que lo primero que hiciéramos las fuerzas políticas progresistas es dialogar. Compartimos unas políticas sociales”.
Luego abordó qué será el partido político a partir de ahora.
“Nos planteamos salir a estas elecciones a ganarlas. Creo que pecarían de imprudencia quien planteara que las fuerzas políticas del cambio, de Unidos Podemos, tiene techo, límite”.
De esta manera, Iglesias, que el pasado 20 de diciembre se atribuyó la derrota del bipartidismo, sin tener en cuenta la presencia de la nueva fuerza política Ciudadanos, y proclamó el nacimiento de una “nueva España”, reconoce que las cosas no le salieron tan bien como esperaba.
Por otra parte, la llamada "nueva política", dada por Unidos Podemos y Ciudadanos, sale de estas elecciones tocadas por la realidad, que les ha situado muy por debajo de sus expectativas.
Ciudadanos pierde una buena parte de los escaños obtenidos en diciembre y el nuevo mapa político deja a Albert Rivera aún más lejos de ser un vehículo imprescindible para la gobernabilidad de PSOE o el PP.
Mientras tanto, el Partido Popular volverá a pedir para sí la presidencia del Gobierno, apoyados en la idea de que los electores les han reforzado con más de una decena de escaños por encima de los obtenidos en la última cita con las urnas.
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