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DESDE ODESA

Estrategia rusa contra Ucrania pasa a ser económica

Uno de los más recientes ataques en la zona portuaria fue en un terminal portuario de ferrocarril donde se descargan y almacenan trigo y otros granos que llegan desde las vastas zonas agrícolas del interior del país
Por MARTÍN AROSTEGUI

ODESA. - Ruidos sibilantes interrumpieron la tranquilidad de la noche el domingo 24 de septiembre. No podían ser aviones ya que el espacio aéreo de Ucrania está cerrado; tampoco coches, ya que el toque de queda prohíbe tráfico en las calles después de las 24:00 horas. No se escuchaban las sirenas que siempre alertan de un bombardeo aéreo, porque los rusos evadían el radar ucraniano con misiles supersónicos.

“Los rusos no tienen muchos sofisticados Onyx en su arsenal”, dijo el comandante de la marina ucraniana, Dimitro Petruvchek, al referirse a misiles crucero de última generación cuya velocidad adelanta la capacidad de radares convencionales. “Eso indica la prioridad que asignaban al objetivo”.

Fue el polígono industrial del puerto de Odesa que contenía silos de 40 toneladas de granos almacenados lo que quedó completamente deshecho. Autoridades rusas prohibieron el acceso de la prensa a la zona, pero breves videos del ministerio de información mostraron edificios enteros derrumbados y otras estructuras calcinadas por fuego.

“Quieren destruir nuestro grano. La estrategia rusa ha pasado a ser la de una de guerra económica”, dijo Petuvchek, analista superior de Inteligencia naval y vocero de la armada de Ucrania.

Ni la base naval con drones marinos que han causado estragos a la flota rusa, ni acuartelamientos del ejército en Odesa con sus preciados tanques Leopardo, fueron objetivos de los 2 misiles Onyx, 12 misiles Kalibr y 19 drones Shahed lanzados desde un submarino y una corbeta en alta mar. Todos los proyectiles se guiaron hacia el puerto comercial donde baterías antiaéreas habían logrado abatir proyectiles en previos ataques, pero esta vez fallaron.

Desde el piso alto del hotel en que me hospedo, un exmiembro británico de la brigada de paracaidistas, quien trabaja en Ucrania con una ONG, Paul, observaba los flashes de las explosiones. Entre el estruendo y ráfagas de cañones antiaéreos contó al menos seis que impactaron la zona marítima.

Con el Google map de su celular, Paul rastreó el punto donde veíamos las llamas. Correspondía al terminal portuario de ferrocarril donde se descargan y almacenan trigo y otros granos que llegan desde las vastas zonas agrícolas del interior de Ucrania para ser transportados por mar al África, Asia y países europeos, como España y Francia.

Analistas de inteligencia y del ministerio de Agricultura ucraniano dicen que Rusia busca eliminar cereales ucranianos del mercado para posicionarse ellos como principal proveedor para el tercer mundo. Putin está utilizando su creciente control sobre el flujo de granos para impulsar su dominio en África, y ofrece suministros casi gratis a 17 presidentes africanos que se reunieron con él en San Petersburgo el mes pasado, a cambio de acceso irrestricto a los yacimientos minerales de esos países y apoyo en la ONU.

Putin también podría utilizar un monopolio mundial de cereales para apalancar el mercado de alimentos chinos en momentos en que el gigante asiático entra en recesión.

La batalla por el Mar Negro está convirtiéndose en un nuevo tipo de contienda naval que podría decidir el curso de la guerra a nivel global. La flota rusa puede estar intensificando sus bombardeos contra Odesa y los puertos fluviales en del río Danubio (tema tratado a fondo en anteriores ediciones de DIARIO LAS AMÉRICAS), para compensar por su inhabilidad de controlar el mar.

Siete buques cargueros han logrado salir de Odesa durante recientes semanas para adentrarse en aguas de Rumania y Bulgaria protegidas por la OTAN, y de ahí cruzar por estrecho del Bósforo al Mediterráneo, donde Rusia está buscando establecer una base naval en Libia.

“La capacidad de la flota rusa del Mar Negro para bloquear puertos ucranianos se ve reducida”, según informes del servicio de inteligencia británico. De los 30 buques de combate y aprovisionamiento que componen la flota, según la marina ucraniana, tres corbetas se aventuran a patrullar la zona en rotación, navegando a gran distancia al sureste la costa ucraniana.

“Saben que sufrirán pérdidas con un despliegue mayor y que cualquiera de sus buques que se acerque a nuestras costas será destruido”, dice el comandante Petuvchek, citando una serie de hundimientos de naves rusas con el uso de drones marinos y misiles antibuque que Ucrania ahora produce domésticamente.

Ucrania ha intensificado su acoso a la flota rusa últimamente con ataques de precisión contra la base naval de Sebastopol y otros puntos neurálgicos en la península ocupada de Crimea. Misiles Storm Shadow suministrados por Reino Unido y lanzados por cazas Mig 29 de la fuerza aérea ucraniana, causaron daños severos a un submarino y un buque de asalto anfibio mientras reposaban para tareas de mantenimiento el 13 septiembre.

Sería el segundo buque de asalto ruso inhabilitado por los ucranianos durante el último mes, lo cual desvanece cualquier posibilidad de algún desembarco en Odesa. Pero aún hay dos submarinos tipo Kilo operando en la zona.

Misiles y drones ucranianos también acertaron contra el cuartel naval en Sebastopol el 21 y 23 de septiembre. Informes de fuerzas especiales ucranianas, acerca de la muerte del almirante en jefe de la flota del Mar Negro podrían ser falsos. Pero los bombardeos pueden haber eliminado hasta 30 de sus oficiales. Destruyeron un “nodo central de telecomunicaciones militares” y emplazamientos de sofisticados sistemas antiaéreo S-400, según el Pentágono.

Las operaciones fueron asistidas por SEAL ucranianos quienes capturaron tres plataformas petrolíferas en el Mar Negro que los rusos habían estado utilizando como puestos de radar. Drones de reconocimiento norteamericanos que han despegado desde Rumania y se han enlazados por satélite con aviones de vigilancia AWAC, también pueden haber provisto inteligencia puntual.

Unidades Ucranianas se unieron a maniobras navales de la OTAN en aguas de Rumania la semana anterior. “Intercambiamos mucha información sobre desminado y otros temas”, según el comandante Petuvchek quien participó en la operación.

“Nos vamos a asegurar de que la flota rusa se vaya al fondo del Mar Negro”, dijo el consejero de seguridad del presidente Zelensky, Oleksii Danilov, en una entrevista con el diario Español ABC. Gran parte de los buques rusos ahora se esconden en el Mar de Azov, al este de Crimea colindando con Rusia y fuera del alcance de los Storm Shadow que Ucrania tiene en mínima cantidad. Pero permanecen vulnerables a drones marinos con alcances de hasta 800 kilómetros que dañaron un tanquero entrando al Mar de Azov el mes pasado y podrían acechar a “Corbetas rusas cuando reposan en Sebastopol para cargar misiles”, según Petuvchek.

Avances de fuerzas terrestres ucranianas en el frente sur, que tienen el como objetivo penetrar hasta el Mar de Azov para cortar las líneas rusas, aislar a Crimea y embolsar la flota del Mar Negro, van lentamente. Han logrado abrir una brecha de 30 kilómetros cuadrados, pero luchan por consolidar sus flancos y hay poca certeza de que un empuje contra la segunda línea de fortificaciones rusas tenga éxito bajo actuales condiciones.

EEUU ha prometido Misiles ATACMS con alcance de 150 kilómetros y cazas F-16 pero pueden no llegar hasta el próximo año. Mientras tanto, Rusia sigue perfeccionando e incrementando su producción de misiles e informes de la inteligencia británica concluyen que aun con sus pérdidas, “La flota del Mar Negro tiene la capacidad de “ mantener su misión central”.

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