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Reporte de Inteligencia Estratégica

Geometría de la escalada: Factores estratégicos, operacionales, tácticos y multidominio en la crisis EEUU–Israel–Irán

Estados Unidos busca un arreglo duradero que vaya más allá del enriquecimiento de uranio e incluya la capacidad misilística y la desestabilización regional

Por JOSE ADAN GUTIERREZ

Resumen: La actual confrontación en el Medio Oriente suele describirse como una competencia bilateral entre Estados Unidos e Irán. Ese encuadre es incompleto. La geometría de la escalada es triangular.

Estados Unidos busca un arreglo duradero que vaya más allá del enriquecimiento de uranio e incluya la capacidad misilística y la desestabilización regional. Irán insiste en que sus fuerzas de misiles permanezcan fuera del marco de negociación y enfatiza sus derechos soberanos de enriquecimiento nuclear. Israel mantiene una doctrina estratégica que reserva la opción de acción preventiva ante amenazas percibidas como existenciales.

Simultáneamente, la postura de fuerza estadounidense enfatiza la aviación embarcada en portaaviones, la flexibilidad de ataque de largo alcance, la defensa antimisiles y las operaciones integradas multidominio. Irán enfatiza la disuasión mediante misiles, la interrupción marítima y la represalia asimétrica. Los países anfitriones del Golfo adoptan públicamente una postura de cautela ante el uso ofensivo de sus bases. Rusia y China amplían el perímetro de riesgo mediante influencia indirecta más que mediante intervención abierta.

Este trabajo analiza la geometría de la escalada a través de dimensiones estratégicas, operacionales, tácticas y multidominio; integra la teoría de la coerción negociada; evalúa la arquitectura de los grupos de ataque de portaaviones y la doctrina de represalia iraní; examina el cálculo decisional independiente de Israel; y modela las consecuencias económicas centradas en el Estrecho de Ormuz. La conclusión identifica los posibles centros de gravedad y evalúa que la trayectoria más probable es una presión coercitiva sostenida, con un riesgo de escalada real pero contenido.

I. La crisis como geometría

La escalada en fricciones interestatales modernas rara vez se desarrolla de forma lineal. Presenta una dinámica geométrica.

Objetivos políticos, postura militar, capacidad tecnológica, política de alianzas e interdependencia económica interactúan simultáneamente.

Estados Unidos e Irán no negocian desde extremos opuestos sobre un mismo acuerdo. Definen acuerdos distintos. Esa desalineación estructural genera fricción antes incluso de que se inicie un enfrentamiento militar.

Al incorporar a Israel en la ecuación, la estructura cambia aún más. La escalada deja de ser una negociación bilateral y se convierte en una interacción triangular entre tres actores con cronogramas estratégicos superpuestos pero distintos.

La teoría de la diplomacia coercitiva sugiere que el riesgo de escalada aumenta cuando:

Las tres condiciones están presentes.

II. Nivel estratégico: Tres polos

Estados Unidos

Estados Unidos busca restaurar la disuasión, garantizar la transparencia nuclear, imponer restricciones misilísticas y evitar un cambio de régimen o una guerra terrestre prolongada.

La Estrategia de Defensa Nacional 2026 enfatiza restaurar la paz mediante la fuerza y sostener la disuasión mediante la negación, a través de teatros operativos, priorizando la protección del territorio nacional y de los intereses estadounidenses, incluidos los del Hemisferio Occidental (U.S. Department of Defense, 2026). La estrategia subraya que la disuasión creíble no se basa únicamente en el castigo, sino en convencer al adversario de que sus objetivos no pueden lograrse a un costo aceptable.

El objetivo es un ajuste coercitivo, no una ocupación.

Irán

Irán busca la supervivencia del régimen, la preservación de su capacidad de disuasión misilística, el mantenimiento de sus derechos de enriquecimiento y la demostración de credibilidad en su capacidad de represalia.

La evaluación del Departamento de Defensa sobre las capacidades militares iraníes subraya la dependencia de Irán de misiles balísticos, sistemas no tripulados y fuerzas navales asimétricas (U.S. Department of Defense, 2023). De acuerdo con alguna información que circula en fuentes abiertas, la mayor amenaza iraní proviene de los misiles balísticos hipersónicos Khorramshahr-4, con velocidades hasta mach 16 en el vuelo y mach 8 en el reingreso, lo cual supone un tremendo desafío para los sistemas de defensa antiaérea, tanto israelíes como estadounidenses.

Irán no necesita superioridad en el campo de batalla. Necesita la capacidad de imponer costos inaceptables.

Israel

A diferencia de los socios del Golfo, Israel mantiene históricamente una doctrina que permite la acción preventiva o “preemptiva” (anticipada) frente a amenazas existenciales percibidas.

La planificación militar israelí opera según cronogramas de amenaza que pueden no alinearse con el ritmo diplomático estadounidense.

Si Israel concluye que la ventana estratégica se está cerrando, puede actuar de forma independiente. En ese caso, Estados Unidos podría involucrarse no como iniciador sino como defensor.

III. Política de alianzas y restricción geográfica

El poder militar estadounidense opera dentro de límites políticos.

Los socios del Golfo equilibran tradicionalmente la cooperación defensiva con la cautela pública respecto al uso ofensivo de su territorio. La Estrategia de Defensa Nacional 2026 enfatiza que los aliados deben actuar como socios capaces que contribuyen a la seguridad colectiva, no como dependientes pasivos de la proyección de la fuerza estadounidense (U.S. Department of Defense, 2026).

Esa postura desplaza el peso operacional hacia la aviación basada en el mar y los sistemas de ataque de largo alcance, que no dependen del permiso político en el momento de la ejecución.

Israel difiere en este aspecto. No depende de las estructuras de permiso regionales para tomar decisiones de ataque independientes. Esa distinción incrementa la imprevisibilidad de la secuencia de escalada.

La geografía se convierte así en una restricción política, traducida en un diseño operacional.

IV. Arquitectura operacional: Redundancia marítima y defensa en capas

Grupos de ataque de portaaviones

Un grupo de ataque de portaaviones estadounidense está compuesto por:

Las alas aéreas embarcadas incluyen cazas de ataque, aeronaves de alerta temprana, plataformas de guerra electrónica y apoyo de ala rotatoria (U.S. Navy, 2023).

Operacionalmente, los portaaviones permiten operaciones aéreas sostenidas en aguas internacionales, reduciendo la dependencia de bases políticamente sensibles.

Postura actual de fuerza

Fuentes abiertas y reportes de prensa indican el despliegue o posicionamiento de tres grupos de ataque en la región:

Capacidades adicionales de ataque

Además de los portaaviones:

(U.S. Air Force, 2022; U.S. Space Force, 2023)

Defensa antimisiles

Sistemas de defensa en capas, incluidos Patriot y THAAD, protegen instalaciones regionales (U.S. Army, 2022).

Dado que la doctrina misilística iraní declara la represalia contra bases regionales, la supervivencia de las bases forma parte integral de la planificación operacional (U.S. Department of Defense, 2023).

La combinación de postura ofensiva y refuerzo defensivo indica preparación para un intercambio disputado, no mera señalización simbólica.

V. Integración multidominio

El conflicto moderno no puede comprenderse únicamente en tierra, mar y aire. La doctrina conjunta reconoce cinco dominios: tierra, mar, aire, espacio y ciberespacio (Joint Chiefs of Staff, 2020).

Espacio

ISR espacial provee alerta temprana, adquisición de blancos, navegación y comunicaciones seguras. La doctrina de la U.S. Space Force enfatiza la superioridad espacial como fundamento de la eficacia conjunta (U.S. Space Force, 2023).

Ciber

La estrategia cibernética del Departamento de Defensa enfatiza defender la nación, fortalecer alianzas y operar en y a través del ciberespacio para moldear el comportamiento adversario y degradar las funciones de mando y control hostiles (U.S. Department of Defense, 2023c).

Guerra electrónica

El control del espectro electromagnético es esencial para la supresión de las defensas aéreas (U.S. Navy, 2023).

En este ámbito, combinado con el espacial, se otorga la posibilidad no solo de anular los enlaces entre puestos de mando y sistemas de defensa, sino, en la guerra moderna, incluso de anular la capacidad de las fuerzas terrestres de “ver” a los adversarios, afectando la conciencia situacional multidominio.

Sistemas no tripulados

Los sistemas no tripulados proporcionan ISR persistente y capacidad de ataque con menor riesgo para el personal (CSIS, 2022).

Un enfrentamiento en este teatro ocurriría simultáneamente en dominios cinéticos y no cinéticos.

Se debe tener presente que la guerra moderna está incorporando sistemas no tripulados en las dimensiones aérea, terrestre, marítima de superficie y submarina. A ello se suma la incorporación de IA en el procesamiento del campo de batalla; en la actualidad podemos hablar de sistemas de armas autónomos cuando pensamos en efectos cinéticos.

VI. Secuencia táctica y variable israelí

En un escenario de ataque limitado iniciado por Estados Unidos:

Fase uno: Ataques de precisión desde aviación embarcada, bombarderos de largo alcance y misiles de crucero lanzados desde submarinos, con el objetivo de anular los sistemas de mando y control, las antenas y la defensa antiaérea. En esta etapa serán clave el sigilo y la capacidad furtiva de los F-35B embarcados y de los bombarderos B-2.

Fase dos: Represalia iraní mediante misiles balísticos, drones, misiles de crucero e interrupción marítima. Empleo masivo de estos medios, principalmente contra las fuerzas navales y las bases en tierra.

Fase tres: Ataques masivos con munición de precisión desde bases terrestres y aviación embarcada. Empleo masivo de aeronaves F-15E basadas en Oriente Medio y de aviación embarcada con F-18 Super Hornet.

Fase cuatro: Gestión de crisis y ciclos de supresión.

Si Israel inicia un ataque unilateral, la secuencia cambia.

Casi con certeza, Irán retaliaría contra objetivos israelíes. La probabilidad de ataques iraníes contra bases estadounidenses aumentaría significativamente, independientemente de la participación inicial de Washington.

Los umbrales de escalada, por tanto, también dependen del cálculo israelí.

VII. Doctrina iraní de imposición de costos

La postura militar iraní enfatiza:

El estrecho de Ormuz transporta aproximadamente una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo y cerca de una quinta parte del consumo global (U.S. Energy Information Administration, 2025a). Aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de GNL transita por el mismo corredor (U.S. Energy Information Administration, 2025b).

Irán no necesita cerrar el estrecho. La percepción de inestabilidad puede alterar las rutas y incrementar las primas de seguro (Congressional Research Service, 2023).

Asimismo, no se puede perder de vista que el principal destino del crudo iraní es China, por lo que afectar el libre tránsito por el estrecho jugaría en contra no solo de los propios intereses económicos de Irán, sino también de uno de sus socios estratégicos.

La imposición de costos es el objetivo estratégico.

VIII. Rusia y China

Rusia mantiene una asociación estratégica con Irán (Kremlin, 2022). China ha realizado ejercicios navales trilaterales con Rusia e Irán (Ministry of National Defense of the People’s Republic of China, 2023).

Ninguna potencia se beneficia de una guerra regional descontrolada. Ambas se benefician de impedir la dominancia estadounidense sin involucrarse directamente.

La participación probablemente permanezca indirecta.

La entrada de grandes potencias sigue siendo de baja probabilidad, pero de alto impacto. Igualmente, las reacciones de Irán podrán tener efectos en la economía mundial al afectar indirectamente a Rusia y China debido a las variaciones en el flujo de combustible o en su precio.

IX. Compresión económica

Los mercados energéticos son sistemas no lineales.

La percepción del riesgo en Ormuz puede alterar las rutas y incrementar las primas antes de la interrupción física (Congressional Research Service, 2023).

La geometría triangular incrementa la imprevisibilidad.

El riesgo económico comprime los tiempos estratégicos.

X. Trayectoria probabilística

Resultado más probable: presión coercitiva sostenida con señalización episódica.

Riesgo moderado: ataque limitado, seguido de represalia contenida y de una desescalada negociada.

Escenario elevado: acción unilateral israelí que desencadene una represalia multivectorial rápida y compromiso defensivo estadounidense.

Baja probabilidad, pero alto impacto: involucramiento de gran potencia tras un error de cálculo.

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Escalada geoeconómica: Los mercados como dominio operacional: Una perspectiva desde la Doctrina Noguerol-Marrero

La crisis EEUU–Israel–Irán suele analizarse a través de la postura de fuerza, las arquitecturas de defensa antimisiles y las secuencias de escalada cinética. Sin embargo, en el entorno estratégico contemporáneo, los mercados energéticos y financieros no son meros receptores pasivos del conflicto. Son transmisores activos del mismo.

Según la Doctrina Noguerol-Marrero, los mercados constituyen un dominio operacional.

El estrecho de Ormuz transporta una proporción sustancial del gas natural licuado (U.S. Energy Information Administration, 2025a, 2025b). Desde una perspectiva naval, es un punto de estrangulamiento. Desde una perspectiva geoeconómica, es un multiplicador macroeconómico.

Los mercados energéticos presentan baja elasticidad de la oferta a corto plazo (International Energy Agency, 2023). Esa característica estructural produce una consecuencia estratégica crítica: una disrupción marginal puede provocar un aumento desproporcionado de los precios. Irán no necesita cerrar físicamente el estrecho para producir un impacto sistémico. Le basta con elevar la percepción de inestabilidad.

Hostigamiento marítimo ambiguo, actividad limitada de minas, demostraciones de drones o señales misilísticas episódicas pueden incrementar las primas de seguro marítimo y alterar las curvas de futuros sin cruzar umbrales cinéticos claros (Congressional Research Service, 2023). En este contexto, la percepción se convierte en un instrumento de coerción.

El mecanismo de transmisión es predecible:

Percepción de riesgo → Prima de seguro → Aumento del Brent → Presión inflacionaria → Persistencia de tasas de interés → Restricción política

Modelos recientes del Banco Mundial estiman que un aumento sostenido del 30% en el precio del Brent puede añadir entre 0.5 y 1.0 puntos porcentuales al índice de precios al consumidor en economías avanzadas en el transcurso de dos trimestres (World Bank, 2023). En entornos políticamente sensibles, ese margen resulta estratégicamente decisivo.

Carl von Clausewitz definió el centro de gravedad como el núcleo del poder y del movimiento del cual todo depende (Clausewitz, 1976). En democracias modernas, ese núcleo suele estar anclado en la voluntad política sostenida. La inflación inducida por la energía ejerce presión directa sobre ese núcleo.

La dominancia en la escalada, por tanto, ya no se mide únicamente en salidas aéreas generadas o misiles interceptados. Se mide la resiliencia bajo la compresión económica.

El papel de China refuerza la dimensión sistémica. Como principal comprador de crudo iraní, Beijing no se beneficia de un colapso energético global. Pero tampoco requiere estabilidad absoluta. Su posición estratégica óptima se sitúa dentro de una banda de inestabilidad acotada: suficiente para erosionar la cohesión occidental, pero insuficiente para provocar una recesión global (Keohane & Nye, 2012).

China influye en la geometría de la escalada a través de patrones de compra, gestión de reservas estratégicas y señalización financiera, más que mediante la intervención cinética directa.

En crisis triangulares, los actores sistémicos pueden moldear los resultados sin disparar un solo proyectil.

La implicación estratégica es clara: la superioridad operacional debe ir acompañada de resiliencia macroeconómica. Los regímenes de sanciones y la arquitectura financiera continúan siendo herramientas poderosas (U.S. Department of Defense, 2026), pero operan en horizontes temporales más largos que los choques energéticos. Los mercados petroleros reaccionan en horas; las sanciones erosionan en meses.

El actor capaz de absorber la volatilidad energética mientras preserva la cohesión política interna mantiene una ventaja estratégica.

Bajo la Doctrina Noguerol–Marrero, la economía no es un elemento periférico del conflicto.

Es uno de sus teatros.

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XI. Conclusión: Geometría triangular de la crisis y centros de gravedad

Esta crisis no es simplemente Estados Unidos contra Irán. Es una geometría triangular.

Estratégicamente:

Si Israel se abstiene de actuar de forma unilateral, la escalada permanece más susceptible de ser calibrada. Si actúa, la geometría cambia de inmediato.

Operacionalmente, la redundancia marítima y la integración multidominio ofrecen flexibilidad coherente con los principios de disuasión por negación de la Estrategia de Defensa Nacional 2026.

Tácticamente, los umbrales se comprimen. Económicamente, Ormuz convierte la confrontación local en un riesgo sistémico.

La trayectoria más probable sigue siendo la de presión sostenida bajo restricción. Sin embargo, el margen de error de cálculo se reduce a medida que actores adicionales afirmen su capacidad de acción.

Clausewitz describió el centro de gravedad (Schwerpunkt) como “el centro de todo poder y movimiento, del cual todo depende”. En su concepción original, no se trata de una lista de capacidades críticas ni de un conjunto de vulnerabilidades operacionales, sino de un único núcleo generador que concentra la fuerza moral, política o material que permite a un actor sostener la guerra. La teoría clausewitziana es explícita en un punto fundamental: cada beligerante posee un solo centro de gravedad estratégico, aun cuando disponga de múltiples capacidades militares relevantes.

En conflictos contemporáneos complejos, especialmente aquellos caracterizados por competencia multidominio y geometrías no lineales de escalada, la identificación correcta del centro de gravedad resulta esencial. Confundir las capacidades críticas con el verdadero núcleo generador conduce a errores de diseño estratégico. La presente crisis triangular entre Estados Unidos, Irán e Israel confirma la vigencia del concepto clausewitziano al revelar que la competencia no se dirige únicamente contra fuerzas desplegadas, sino también contra los fundamentos políticos y estructurales que sostienen la voluntad y la capacidad de actuar.

Irán

El centro de gravedad estratégico de Irán es el aparato de cohesión y de control coercitivo anclado en el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC).

Este aparato integra la supervivencia del régimen, la represión interna, la coordinación de redes proxy, la capacidad misilística y la arquitectura de disuasión asimétrica. Los misiles balísticos, los sistemas no tripulados, el control de puntos de estrangulamiento marítimos y la proyección indirecta de poder constituyen capacidades críticas; sin embargo, su empleo y su coherencia dependen de la estructura institucional y doctrinal del IRGC como núcleo organizador del poder estatal revolucionario.

Si dicho aparato se fragmentara, no sólo se degradaría la capacidad externa de disuasión, sino también la estabilidad interna del régimen. La pérdida de cohesión en este núcleo produciría parálisis estratégica sistémica, cumpliendo así el criterio clausewitziano de centro de gravedad como “punto de convergencia” del poder nacional en conflicto.

Estados Unidos

El centro de gravedad estratégico de los Estados Unidos es la voluntad política sostenida, doméstica y aliada, de emplear el poder estadounidense de manera anticipada y prolongada.

En una democracia constitucional, el poder militar no opera de manera autónoma; su activación y sostenimiento dependen de la legitimidad política, el consenso interno y la cohesión de las alianzas. Los grupos de ataque de portaaviones, la superioridad tecnológica, la red global de alianzas y la arquitectura nuclear constituyen capacidades críticas. Sin embargo, su utilización estratégica depende de la autorización política y del respaldo sostenido del electorado y de los socios internacionales.

Si esa voluntad política se fractura, el poder militar permanece intacto en términos materiales, pero pierde su viabilidad estratégica. Se contrae la postura adelantada, se debilita la credibilidad disuasiva y se restringen los objetivos políticos. En términos clausewitzianos, la voluntad política constituye el núcleo generador que permite transformar la capacidad en una acción estratégica efectiva.

Israel

El centro de gravedad estratégico de Israel es la resiliencia y la cohesión de su frente interno civil bajo un ataque sostenido.

La doctrina israelí se basa en la rapidez operativa, la iniciativa ofensiva y la superioridad cualitativa. No obstante, la profundidad estratégica limitada y la concentración demográfica hacen que la capacidad de absorber castigo sin quebrar la cohesión nacional sea el elemento decisivo que permite sostener la libertad de acción militar.

La superioridad aérea, la defensa antimisiles multicapa y el respaldo estratégico externo constituyen capacidades y requisitos críticos. Sin embargo, si el frente interno fuese incapaz de soportar presión prolongada mediante saturación misilística o disrupción económica, la libertad de acción estratégica se vería severamente restringida, incluso en presencia de una superioridad táctica. La cohesión civil, por tanto, actúa como el verdadero eje de poder y de movimiento del sistema estratégico israelí.

Implicaciones para la geometría triangular

La identificación de estos centros de gravedad revela que la escalada no se orienta exclusivamente a la destrucción de las fuerzas enemigas, sino a la erosión de los núcleos políticos y morales que sostienen la capacidad de combate.

Irán tiende a presionar la voluntad política estadounidense y la resiliencia civil israelí mediante la imposición indirecta de costos.

Estados Unidos busca influir en la cohesión del aparato coercitivo iraní mediante la presión económica, el aislamiento y demostraciones de fuerza creíbles.

Israel procura degradar la capacidad coercitiva iraní para preservar su propio núcleo de cohesión interna.

La dinámica resultante confirma que la competencia es fundamentalmente una interacción entre centros de gravedad políticos y sociales más que un enfrentamiento puramente cinético. En una geometría triangular, cada actor intenta afectar el núcleo generador del adversario mientras protege el propio.

Desde una perspectiva clausewitziana, esta crisis no es simplemente una disputa de capacidades militares, sino una contienda entre estructuras de cohesión estratégica. La estabilidad o inestabilidad del sistema dependerá, en última instancia, de la capacidad de cada actor para preservar su centro de gravedad mientras ejerce una presión calibrada sobre el de sus oponentes.

La escalada no es inevitable. En una crisis triangular, resulta menos predecible. La variable decisiva es la disciplina estratégica en las tres capitales.

Referencias

Center for Strategic and International Studies Missile Threat Project. (s. f.). Missiles of Iran. https://missilethreat.csis.org/country/iran/

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The White House. (2025). National Security Strategy. https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/12/2025-National-Security-Strategy.pdf

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U.S. Department of Defense. (2026). 2026 National Defense Strategy. https://media.defense.gov/2026/Jan/23/2003864773/-1/-1/0/2026-NATIONAL-DEFENSE-STRATEGY.PDF

U.S. Energy Information Administration. (2025a). Amid regional conflict, the Strait of Hormuz remains critical to global energy trade. https://www.eia.gov/

U.S. Energy Information Administration. (2025b). About one-fifth of the global liquefied natural gas trade flows through the Strait of Hormuz. https://www.eia.gov/

U.S. Navy. (2023). Carrier Strike Group overview. https://www.navy.mil/

U.S. Space Force. (2023). Space Doctrine Publication. https://www.spaceforce.mil/

Por:

CDR José Adán Gutiérrez, U.S. Navy (Ret.), miembro sénior, MSI²

Contraalmirante (R) Leonardo Quijarro Santibáñez, miembro sénior, MSI²

Dr. Rafael Marrero, Economista Principal y Fundador, MSI²

Publicado originalmente en el Instituto de Inteligencia Estratégica de Miami, un grupo de expertos conservador y no partidista que se especializa en investigación de políticas, inteligencia estratégica y consultoría. Las opiniones son del autor y no reflejan necesariamente la posición del Instituto. Más información del Miami Strategic Intelligence Institute en www.miastrategicintel.com

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