AMMÁN.- La cumbre árabe que se celebrará mañana en un complejo hotelero en el Mar Muerto, a 50 kilómetros al oeste de Ammán, tratará de impulsar las reivindicaciones de Palestina frente a la postura proisraelí del nuevo presidente de EEUU, Donald Trump.
La cumbre árabe quiere impulsar reivindicaciones palestinas en la era Trump
Se espera que acudan a la reunión 16 mandatarios de los 22 países miembros del organismo, además del secretario general de la ONU, António Guterres, quien ha defendido públicamente la propuesta de dos Estados como la única solución posible al conflicto palestino-israelí.
La cuestión palestina ya ocupó este lunes las discusiones entre el rey saudí, Salman bin Abdelaziz, el primer mandatario en llegar a Ammán, y el monarca anfitrión, Abdalá II.
Ambos urgieron a que la reunión sirva para relanzar de forma "seria y efectiva" las negociaciones de paz basadas en la solución de dos Estados y en la Iniciativa de Paz Árabe, rubricada por los miembros de la Liga Árabe en Beirut en 2002, pero cuyo contenido ha sido ignorado por el Gobierno israelí.
Esta iniciativa, uno de los pocos consensos alcanzados por los países de la región, aboga por el reconocimiento y normalización de relaciones del mundo árabe con Israel a cambio de su retirada de los territorios palestinos ocupados en 1967.
Los líderes árabes pretenden lanzar un mensaje de unidad en relación a Palestina y previsiblemente reforzarán su oposición a la propuesta de Trump de cambiar la sede de la Embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén.
La posición árabe en este sentido se reforzará durante las próximas visitas a Washington del rey jordano, quien tiene previsto viajar a EEUU unos días después de la cumbre, y del presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, que visitará oficialmente la Casa Blanca por primera vez en la primera semana de abril.
Al margen de la cuestión palestina, en la agenda de la cumbre también figuran asuntos espinosos como las guerras de Siria, Libia y Yemen, el combate contra el yihadismo en Irak o una propuesta de condena a la intervención iraní en asuntos árabes, aunque no se espera que se adopten decisiones de gran calado en estos asuntos.
"No creo que esta cumbre, como ocurrió con las cumbres árabes anteriores, vaya a alcanzar grandes resoluciones que agraden al ciudadano árabe y tengan resultados efectivos sobre el terreno", dijo a Efe el profesor de ciencias políticas Fares al Fayez, de la Universidad de Jordania.
En el caso de Siria, el Gobierno de Damasco no estará presente en la cumbre puesto que el país está suspendido de la Liga Árabe desde noviembre de 2011, ocho meses después del comienzo del conflicto armado en el país.
Algunos países pretenden impulsar una moción de rechazo de la intervención iraní en los conflictos de Siria, Irak y del Yemen y en otros asuntos internos árabes, aunque Teherán ha echo oídos sordos de declaraciones previas en ese sentido.
"No creo que la presión árabe hacia Irán le fuerce a detener su intromisión en Siria e Irak, porque los árabes carecen de la fuerza necesaria en esta coyuntura", dijo Al Fayez.
Según fuentes diplomáticas, también se espera que de forma paralela a la cumbre tenga lugar un reunión bilateral entre el rey saudí y el presidente egipcio para suavizar las relaciones entre ambos países.
Las relaciones bilaterales se han tensado en los últimos tiempos, en parte por las diferencias de criterio en el conflicto sirio.
El Cairo incluso ha apoyado una resolución rusa en la ONU en relación a Siria, lo que ha desagradado a Arabia Saudí, que se opone frontalmente al Gobierno de Bachar al Asad, quien además del de Moscú cuenta con el apoyo de Teherán. EFE
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FUENTE: EFE
