La principal figura femenina del Cartel de La Habana se ha tirado de barriga con la defensa de los palestinos. Curiosamente Mariela Castro no la emprende contra el grupo terrorista Hamas, del que son víctimas los habitantes de Gaza, sino contra Israel que está luchando por poner fin al secuestro por parte de una organización que no tiene reparos en utilizar a seres humanos como escudos.
Solidaridad…con los agresores
“El mal pierde todo poder, si los buenos pierden el miedo” Ronald Reagan
La hija de Raúl Castro y sobrina de Fidel, lleva años siendo una especie de primera dama extraoficial. Es la que hemos visto atragantándose con langostas en banquetes, la misma que hablando en nombre de la mujer cubana en Bruselas, al explicar la popular filosofía revolucionaria, “resolver”, fue extremadamente elocuente: “Si tienes que arreglar el baño y no tienes como, te acuestas con el albañil y resuelves.”
Claro, ella y los miembros del cartel resuelven por todo lo alto. Si tienes que solucionar los problemas causados por la ineptitud de los dirigentes, le vendes la soberanía a Rusia, como lo han hecho con China, con Irán, y con los carteles de la droga en el lucrativo negocio del tráfico humano. Hay que resolverlo y hay que hacerlo por todo lo alto. Una especie de jineterismo globalista. Las que cobran una miseria son las infelices chicas que recorren las calles, el oficio que practican Mariela y los sicarios del cártel, produce billones.
Mariela Castro es defensora de grandes y pésimas causas. Cuando vimos a los policías repartiendo golpes con cabillas en mano durante las manifestaciones del 11 de Julio, fue Castro la que salió en defensa de los esbirros. “Casi había que sentir lástima por ellos”, dijo, a pesar de que los vimos usar las cabillas con la rapidez de ninjas tropicales.
Desde el 7 de octubre que los terroristas de Hamas atacaron a Israel, Mariela se arropo con la kufiya palestina y justifico la matanza de 1600 seres humanos, hombres, mujeres y niños brutalmente, masacrados y abusados de la forma más vil y cruel imaginable.
El dúo Castro-Guevara, compuesto por Aleida, la hija mayor del Che Guevara, más conocido como el chacal de La Cabana y Mariela Castro están en todas partes, así lo exige Hamas, organización terrorista con la que se reunió el embajador cubano en el Líbano cuatro meses antes de la masacre, cuando estaban en plena preparación del ataque.
Mariela, a través de las publicaciones oficialistas del régimen nos deja claro que Israel es el agresor y no el agredido. Recurre a su versión de la historia y califica a los que defienden a Israel, de hacerlo a favor de un “histórico e inhumano verdugo”.
En su columna, también en video y con entonación de víctima, manifiesta su parte en la defensa de Hamas tal y como es requerida por los amos, los que suplen lo que ellos no producen, los que les exigen que alcen sus voces justificando su odio, para así condonar deudas. Sirven de apologistas a los que en fin mandan en esa desafortunada isla que ha sobrevivido vendiendo su soberanía, no para mejorar la situación de sus habitantes, sino para el enriquecimiento de una corrupta cúpula.
“Ayer 7 de octubre, la Resistencia Palestina asestó un duro golpe al régimen ocupante con una operación sin precedentes, causándole una cantidad de bajas materiales e inhumanas como nunca antes había sucedido.”
Así, llena de orgullo y admiración, describió Mariela Castro la nefasta masacre perpetrada por Hamas a hombres, mujeres y niños que fueron violados, torturados, degollados, a algunos a quienes les sacaron los ojos y les mutilaron sus cuerpos, y después de ejecutarlos, escupían y pateaban sus cadáveres.
La misma Mariela que es parte de un régimen que mantiene más de 700 presos políticos cuyo único crimen fue exigir libertad en las calles de La Habana.
Así de simple fijo su posición el régimen que piden que lo saquen de la lista de países que auspician el terrorismo.
¿Merece Cuba por un solo instante esa consideración?
Por supuesto que no, la evidencia es clara cuando los hechos hablan por sí mismos. El régimen que envió tropas a pelear junto a Siria contra Israel en la guerra de Yom Kipur en 1973 ni ha cambiado ni cambiará.
Sus lealtades han estado y siempre estarán del lado de los terroristas y en esa lista es donde merecen estar.
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