miércoles 18  de  marzo 2026
Apolo 12

Nuestro segundo viaje a la Luna

Esta histórica misión permitió confirmar que el logro inicial de la NASA no era producto de la improvisación sino la ejecución perfecta de un proyecto bien planificado

El Programa Apolo arrancó en julio de 1960, cuando la NASA, anunció el proyecto que sería la continuación de las misiones Mercury, cuyo objetivo era el sobrevuelo tripulado de la luna para identificar el sector más indicado para un futuro alunizaje. Pero apenas un año después, el presidente John F. Kennedy, aceleraba el calendario de la agencia espacial al anunciar que antes de que terminará la década se enviaría al hombre a la luna.
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Fue así como el 20 de julio de 1969, Neil Armstrong y Edwin Buzz Aldrin, a bordo del Apolo 11, llegaron a la luna, pisando la zona llamada el u201cMar de la Tranquilidad u201d. Pero el proyecto no se limitaba a una sola expedición, en total seis misiones seguidas lograron posarse en la superficie lunar, convirtiéndose en uno de los triunfos más importantes de la tecnología moderna. Sólo hubo una falla, la misión Apolo 13, cancelada tras la explosión del tanque de oxígeno líquido del módulo de servicio.
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La misión anterior, la correspondiente al Apolo 12, cumple esta semana 44 años, esta fue la sexta misión tripulada del programa y la segunda que alunizó con éxito, en esa oportunidad, en el sector conocido como u201cOceanus Procellarum u201d, que se traduce como Océano de las Tormentas. n

Casi cuatro meses después n

Fue el 14 de noviembre de 1969, una mañana fría y lluviosa, cuando el Apolo 12 despegó desde el Complejo de Lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy, en Florida, impulsada por un cohete SaturnV SA-507. Justo durante el lanzamiento, se produjo un accidente que puso en peligro la misión: dos rayos impactaron la nave, pero tras confirmar que no hubo daños, todo continúo como estaba previsto. Cinco días despues, el módulo u201cIntrepid u201d alunizó con Charles Conrad, Richard F. Gordon y Alan L. Bean a bordo, en una maniobra considerada un récord de precisión espacial. n

Tres horas después, el equipo de astronautas comenzó los preparativos para la primera de dos travesías en superficie lunar, cuyo objetivo era examinar el área, recoger muestras lunares, desplegar varios experimentos y fotografiar detalles de la zona.
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Llegaron a una zona con pocos cráteres y de color rojizo, y allí recolectaron 34 kilos de muestras, incluyendo 45 tipos de rocas lunares y varios tubos centrales con material de hasta 40 centímetros de profundidad, que sirvieron para confirmar las expectativas previas a la misión y plantear nuevas preguntas en torno a las características geológicas de nuestro satélite natural. n

La luna era nuestra n

Una vez terminada la misión, que fue considerada un éxito, se analizaron los incidentes iniciales, fue entonces cuando las plataformas de lanzamiento se modificaron para equiparlas con sensores especialmente diseñados para medir la carga eléctrica presente en el ambiente. n

También en las torres de lanzamiento se instalaron pararrayos, y las futuras ediciones de los cohetes Apolo, se alteraron ligeramente para reducir los posibles daños causados por grandes descargas eléctricas. Así mismo, los protocolos de lanzamiento sufrieron variaciones que, en lo sucesivo, permitirían resolver contingencias meteorológicas adversas. n

Con el Apolo 12, la NASA demostró que contaba con la tecnología necesaria para llevar al hombre a la Luna, abriendo el camino a futuras misiones, cada vez más ambiciosas, no en vano Marte es su próximo objetivo.
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