Por: Pedro Mario Burelli
Alex Saab: Ida y vuelta
La liberación y posterior regreso de Alex Saab a Venezuela, un error de la administración Biden, fortalece al régimen.
Alex Saab volvió a Venezuela por una decisión inexplicable de la administración Biden. No volvió en silencio ni con discreción. Volvió como trofeo del régimen. En Caracas lo recibieron con honores, lo convirtieron en ministro y le permitieron seguir operando dentro de un sistema diseñado para robar globalmente y a manos llenas.
Ese error histórico acaba de revertirse. Saab vuelve a quedar frente a la justicia estadounidense, después de haber sido perdonado en una negociación absurda que fortaleció al régimen, premió a su operador financiero más importante y debilitó la posición moral y política de Estados Unidos frente a Venezuela.
La gestión del equipo Biden entre marzo de 2022 y noviembre de 2023 fue, en materia venezolana, una cadena de errores graves. Comenzó con la visita de Juan González y el embajador James Story a Caracas, una señal que el régimen leyó como ansiedad e improvisación. Lo que siguió confirmó esa lectura: concesiones, oxígeno político y decisiones difíciles de justificar.
Entre ellas estuvo, además de la entrega de Saab, el levantamiento de sanciones a Carlos Erik Malpica Flores, tesorero del cartel Flores Maduro y uno de los hombres asociados a la conversión de PDVSA en una inmensa maquinaria de saqueo y lavado de dinero.
González y sus jefes inmediatos nunca entendieron la dinámica real del país. Despreciaron a María Corina Machado, subestimaron la energía cívica que se estaba acumulando en Venezuela y parecieron más cómodos con el plan de quienes aconsejaban olvidarse de las presidenciales de 2024, dejar correr el tiempo y permitirle a Maduro vender la fantasía del “buen tercer gobierno” que algunos empresarios, cabilderos y oportunistas promovían en sus visitas a Washington.
Pero el país real habló.
El 22 de octubre de 2023, María Corina Machado cambió la ecuación. Y el 28 de julio de 2024, junto a Edmundo González Urrutia y millones de venezolanos, terminó de enterrar el plan Finer González. Quedó demostrado que la estrategia de cohabitación con Maduro no solo era inmoral. Era políticamente inviable.
Pero el daño ya estaba hecho. Saab había sido liberado. Malpica había sido rehabilitado. El régimen había ganado tiempo, oxígeno y reconocimiento operativo. Ojalá algún día se investiguen a fondo esas decisiones, porque cuesta creer que semejante acumulación de errores haya sido simple ingenuidad.
Ahora toca desmantelar, con mucha más celeridad, las piezas restantes. Saab era apenas una ficha visible de un tablero que sigue, en buena medida, intacto.
Los hermanos siniestros, Delcy y Jorge Rodríguez Gómez, cooperan hoy con el “imperio” para salvar el pellejo. Pero esa cooperación no borra su responsabilidad. Cada día resulta más evidente, incluso para quienes prefirieron mirar hacia otro lado, el papel crucial que ambos han desempeñado en la destrucción institucional, económica y moral de Venezuela.
La prioridad debe ser clara: liberar a todos los presos políticos, desmontar la estructura represiva del SEBIN, la DGCIM y la PNB, entregar a la justicia a sus cabecillas y esbirros, fijar un cronograma serio para una elección presidencial en la que puedan votar todos los venezolanos con derecho a hacerlo, y establecer una administración transitoria que conduzca al país, de forma ordenada, hacia una elección presidencial legítima, seguida por el resto de los procesos electorales.
También hay que poner fin ya a esta etapa mal estructurada, opaca y desordenada de supuesta “recuperación”, que ha convertido a Venezuela en una piñata para unos pocos norteamericanos muy bien conectados.
Venezuela tiene un potencial inmenso. Pero si normalizamos lo anormal, jamás construiremos un país serio.
Estas cuatro fotos resumen el ciclo completo: auge, caída, resurrección artificial y nueva caída de un colombiano al que transformaron en venezolano, diplomático y ministro. Hoy, Delcy lo entregó como si no hubiese sido ella cómplice descarada de tan sórdida trama.
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