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Deportes

Cuba es el mejor país de la CONCACAF en la historia de los Mundiales de Fútbol

Vamos a basarnos en la estadística "rendimiento", o sea, porcentaje de puntos obtenidos del total de los disputados
Por YOANDY CASTAÑEDA LORENZO

No. No me estoy volviendo loco. Los números están ahí, a la vista de todos. Ya lo decía Calderón de la Barca: “Todo es según el color del cristal con que se mira”. Hablo de average, de porcientos de correlación de victorias, empates y derrotas. Obviamente no me remetiría a comparar a la selección tricolor en cuanto a participaciones acumulativas o calidad actual de las selecciones. De hecho, una sola vez se vivió la fiebre del más universal de los deportes entre los habitantes de la isla y una sola vez bastó para dejar muestras de grandeza y gallardía sobre el terreno de juego.

Vamos a basarnos en la estadística “rendimiento”, o sea, porcentaje de puntos obtenidos del total de los disputados. México, el equipo insignia de la CONCACAF, juega para un 35 por ciento de efectividad pues ha obtenido 56 puntos en 53 partidos (159 puntos posibles). Estados Unidos, el otro gigante del área, fuera por cierto de la fiesta de Rusia, lo hace para el 30% producto de 30 rayitas en 33 encuentros (99 posibles). Jamaica 33%, 3 en 3 (9). Trinidad y Tobago, para un anémico 11%. Canadá no ha hecho la cruz 0%, al igual que El Salvador y Haití. Costa Rica exhibe un mejor 42%, 19 en 15 (45). Sin embargo Cuba lo hace para un 44 por ciento, 4 puntos en 3 partidos. Increíble, ¿no?

Lo anterior se traduce en una victoria, un empate y una derrota y un nada despreciable séptimo lugar por encima incluso de potencias como Alemania, Polonia, Holanda y Francia, esta última sede de la justa.

La Odisea

Corría el año 1938. En aquel entonces la decisión de Jules Rimet, presidente de la FIFA, de no respetar un acuerdo previamente tomado de alternancia establecida de un Mundial en el Viejo Continente y el siguiente en América, provocó que naciones como Argentina, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guayana, México y Uruguay decidieran no asistir. Por lo que Cuba obtuvo su cupo.

Todo parecía estar en contra de los cubanos que, por si fuera poco, asistieron al evento con solo 16 jugadores de 20 permitidos.

Su primera presentación fue frente a 7.000 aficionados el 5 de junio en el estadio de Toulouse. El rival era Rumanía, una selección mucho más curtida y con experiencia en competiciones exigentes. Cuba era la cenicienta y así las aguas tomaron aparentemente su nivel al minuto 35 cuando la selección europea anotó el primer gol por intermedio de Silviu Bindea. No obstante, la Mayor de las Antillas reaccionó rápido y cinco minutos más tarde Héctor Socorro anotó el empate. Con esta paridad se fueron al descanso.

En el segundo tiempo llegaba la sorpresa en las postrimerías y en el minuto 87 Cuba anotaba su segundo gol, a la cuenta de Tomás Fernández, y ponía pies y medio en cuartos de final. Sin embargo, el rumano Iuliu Baratky puso el 2 a 2 en el reglamentario y hubo que ir al tiempo extra.

Al minuto 105 Rumanía anotó el tercero, esta vez a la cuenta personal de Stefan Dobay. El partido agonizaba, era el reloj ahora el principal enemigo, se escuchaban cánticos de celebración entre los seguidores rumanos pero, casi al sonar la campana, apareció Juan “Romperredes” Tuñas y volvió a empatar el marcador. Como en aquella época no existía la tanda de penales, fue preciso celebrar varios días después un partido de desempate. En ese encuentro Dobay adelantó a los rumanos, pero Cuba no se dio por vencida y en apenas cinco minutos de juego Héctor Socorro y Carlos Oliveira marcaron los dos goles de la victoria.

Sin embargo, hasta allí la gloria tocó a los antillanos quienes, cansados producto del esfuerzo, con menos jugadores de recambio y bajo un clima hostil, fueron apabullados por Suecia el 12 de junio por marcador de 8 a 0, una de las mayores goleadas en la historia mundialista. Tuñas lo resumió de esta manera en una entrevista realizada en 2010 a sus 93 abriles: “Antes del partido nos consideraron favoritos, por la manera en que habíamos jugado. Pero sucedió algo que no esperábamos: llovió y el campo se inundó. No estábamos acostumbrados a eso, nos resbalamos una y otra vez, y terminamos perdiendo”.

La selección, dirigida por José Tapia, hizo más de lo que se esperaba e inscribió su hazaña en los libros de historia. Baste recalcar que hasta 1974 no participó otro país caribeño en una cita del orbe cuando Haití logró clasificarse a la Copa de Alemania. Luego alcanzarían boleto mundialistas Jamaica (Francia ’98) y Trinidad y Tobago (Alemania 2006).

La tabla final del Mundial de 1938 quedó con Italia como campeón, seguidos de Hungría, Brasil y Suecia.

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