Por Joe Gruters, Presidente del Comité Nacional Republicano (RNC)
Concretamente, los demócratas Roy Cooper, Jon Ossoff y Sherrod Brown, así como el Comité Nacional Demócrata y su presidente, Ken Martin, aún no se han pronunciado sobre este atroz acto de violencia
Por Joe Gruters, Presidente del Comité Nacional Republicano (RNC)
Estuve con el Presidente Trump el viernes pasado en Florida, apenas una noche antes de que un lunático desquiciado intentara asesinarlo a él y a funcionarios republicanos durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca.
Resulta surrealista mirar atrás a este fin de semana y ver cuánto puede cambiar en tan solo unas pocas horas. Pero la verdad es que esto no ocurrió al azar; fue un ataque planificado, y existe un manifiesto que así lo demuestra. A pesar de lo que afirman los medios de comunicación, este hombre tenía un único móvil: asesinar al Presidente de los Estados Unidos y a cualquiera que se interpusiera en su camino.
Durante más de una década, los demócratas han empleado de manera irresponsable una retórica destinada a atacar y demonizar al Presidente Trump y a los republicanos, hasta el punto de que algunos individuos perciben ahora la violencia como una respuesta justificada. Están dispuestos a arriesgar sus propias vidas, y su libertad, para cometer lo impensable e intentar asesinar a un presidente en ejercicio. Si esto es lo que están dispuestos a hacerle a un presidente elegido democráticamente, y a sus partidarios, cuando se encuentran fuera del poder, imaginen lo que harían si llegaran a conquistarlo.
A fin de cuentas, la responsabilidad de esto recae sobre los demócratas. Ellos alimentan el odio y el comportamiento imprudente con su retórica; para luego, de repente, fingir que desean “bajar la temperatura”, pero solo después de que ocurra una tragedia. Es algo absurdo, y debe ser denunciado.
Sin ir más lejos, la semana pasada, el demócrata Hakeem Jeffries hizo un llamamiento a la “guerra total” contra el presidente Trump y los republicanos. Esta semana, volvió a reafirmarse en sus palabras. Y ese dista mucho de ser el ejemplo más extremo de retórica violenta proveniente de la izquierda. El equipo de Respuesta Rápida del RNC logró recopilar velozmente una lista de, al menos, docenas de casos en los que la retórica de los demócratas fomentó o justificó la violencia contra los republicanos. Estos ejemplos no son casos aislados; De hecho, a lo largo de la última década, los demócratas han sido cada vez más explícitos respecto a sus verdaderas intenciones.
Numerosos demócratas han realizado intentos poco convincentes de retractarse de comentarios pasados, emitiendo declaraciones insensibles que ignoran el papel de su propio partido en la escalada de tensiones y en el intento de eludir responsabilidades; algunos, incluso, ni siquiera han mencionado al presidente. Otros, por su parte, se han negado rotundamente a hacer comentarios al respecto.
Concretamente, los demócratas Roy Cooper, Jon Ossoff y Sherrod Brown, así como el Comité Nacional Demócrata y su presidente, Ken Martin, aún no se han pronunciado sobre este atroz acto de violencia. Su silencio no es solo cobarde; es vergonzoso, antipatriótico y fomenta futuras violencias.
Los demócratas no asumieron responsabilidad alguna tras el primer intento de asesinato contra el presidente Trump en Butler. No contribuyeron a rebajar la tensión tras el segundo intento en Palm Beach. No modificaron su discurso después de que Charlie Kirk fuera asesinado a plena luz del día. Y continúan manipulando a la ciudadanía estadounidense al insistir en que sus tácticas no constituyen el problema.
Los demócratas recurren habitualmente a una retórica imprudente e incendiaria contra el Presidente Trump y los republicanos. Sin embargo, cuando dicha retórica deriva en violencia real, guardan silencio por temor a su propia base extremista. Si un candidato demócrata o un cargo de elección es incapaz de condenar de manera inmediata e inequívoca al agresor armado, se convierte en cómplice. Punto.
Y por si fuera poco, durante casi 80 días los demócratas se han negado a financiar plenamente el Departamento de Seguridad Nacional, incluyendo al Servicio Secreto, aun cuando sus agentes arriesgan sus vidas a diario para proteger al presidente y al pueblo estadounidense.
Este es, sencillamente, el ejemplo más reciente de un largo patrón en el que los demócratas anteponen sus propios intereses políticos a la seguridad y el bienestar de los estadounidenses, y sospecho que no será el último.
Todos los estadounidenses merecen saber por qué el Departamento de Seguridad Nacional no cuenta con plena financiación, por qué el Presidente de los Estados Unidos ha enfrentado tres intentos de asesinato en los últimos dos años, por qué los demócratas guardan silencio y por qué continúan incitando a la violencia sin remordimiento alguno.
Los demócratas han demostrado, una vez más, ser el partido que relega a un último plano la seguridad de los estadounidenses. Esto debería estar presente en la mente de todos al reflexionar sobre el futuro de este país, sobre el rumbo que llevamos y sobre las decisiones que tomaremos al acudir a las urnas el próximo mes de noviembre.

video