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OPINIÓN

El negocio petrolero en Venezuela y el mito de la salvadora ante la ONU

El cinismo político y la falta de precisiones sobre futuras elecciones marcan la intervención de Venezuela ante la ONU, mientras Estados Unidos busca recuperar su inversión.

Por VENAMÉRICA

El pragmatismo del negocio económico no puede borrar los 27 años de dictadura con sus desmanes a la población venezolana, asesinatos, desaparecidos, presos políticos, corrupción galopante y en síntesis la peor gerencia que ha existido en Venezuela donde los ingresos de la renta petrolera fueron a parar a manos de la cúpula gobernante, mientras el pueblo cada vez más pobre con salarios miserables y ni hablar de los jubilados, que se mueren de mengua, tal parece que todo esto fuera una malévola política de Estado.

A lo anterior, debemos agregar los años de lucha valiente que tienen los venezolanos para recuperar la democracia y la libertad y ante el ataque inmisericorde del régimen a los que han levantado la voz, hubo la necesidad de solicitar el apoyo internacional para salir de la dictadura oprobiosa que hace todo tipo de malabares para mantenerse en el poder.

Como resultado de nuestras peticiones llego el 3 de enero del 2026 y cuando ya creíamos que había una luz al final del túnel, se dio la reunión del presidente Trump con la interina venezolana —con el tiempo vencido— que celebraron una reunión a puerta cerrada en el hotel Lotte Palace en el marco de la Asamblea General de la ONU 2026 y que solo los asistentes conocen lo allí tratado. Solo hay declaraciones oficiales por parte del Secretario Marco Rubio, pero nadie sabe con certeza a qué tipo de acuerdos se llegó entre la administración del gobierno de Estados Unidos con el gobierno tutelado. Lo que sí se rumora es que las elecciones serían para el verano u otoño del 2028, según se desprende de la publicación del sitio web de AXIOS.

Por otra parte, el cinismo político expresado en su intervención por la representante del gobierno tutelado de Venezuela ante la ONU, dejó boquiabiertos a propios y extraños. Con un discurso con palabras de quien no la conoce, pensará que es una salvadora y luchadora por los derechos humanos, tratando de mostrar que pronto en Venezuela todo será distinto. Todos sabemos que ella era vicepresidenta y canciller del dictador que ahora está preso en Nueva York, así que, aunque ella diga que hay un diálogo con algunos sectores de la oposición y que habrá elecciones presidenciales sin precisar fecha alguna, nos preguntamos: ¿cuántos diálogos se han realizado sin que hayan funcionado?

Los venezolanos estamos cansados de que siempre se estén burlando de quienes están sumidos en la pobreza, sin servicios públicos que funcionen y todo lo que significa el oprobio que ha sufrido el pueblo durante varias décadas. Hasta que no exista un gobierno electo por el pueblo no habrá una solución a esta tragedia. La pregunta obligada entonces es: ¿Elecciones para cuándo?

Entendemos que Estados Unidos ha invertido cientos de millones para lograr la salida de Nicolás Maduro del poder y que el negocio petrolero es una forma de resarcir esos gastos. Lo que no podemos permitir es que ese comercio del oro negro de Venezuela se realice con una persona que no fue elegida democráticamente. Pero en las actuales circunstancias esa no es la realidad. Como ya dijimos, han pasado siete meses y los venezolanos están igual o peor que cuando estaba el ahora inquilino del Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn, en Nueva York, Estados Unidos.

Para comprender la magnitud de esta aberración histórica, debemos entender que la situación política de Venezuela es compleja pero que contamos con una líder que se ha ganado a pulso el respaldo mayoritario de los venezolanos y que tiene desde hace años un programa de gobierno para sacar a Venezuela adelante y hacer en este caso y reconociendo la ayuda dada por los Estados Unidos, negocios con ese país con el petróleo venezolano pero con la ecuación ganar y ganar para ambas partes y donde el ingreso sea distribuido realmente para todos los hogares venezolanos y no que le continúen dando limosnas como lo sigue haciendo el actual gobierno tutelado.

Este es el momento de la verdad y si es cierto que María Corina Machado ya no tiene prohibición para ingresar a Venezuela, ella debe hacerlo de manera inmediata y nada ni nadie debe impedirlo. El pueblo así lo desea. María Corina Machado es la clave para encabezar la transición democrática porque ella si es legítima y por lo tanto debe regresar para que se pueda movilizar por toda la geografía nacional sin restricciones y con seguridad.

Los acuerdos para la "recuperación económica" de Venezuela con el comercio del petróleo de más de una quinta parte (65.000 millones de barriles) de las reservas probadas en suelo venezolano, es la clave para que sea reinvertido en la solución de los miles de problemas ocasionados por la dictadura y no se puede dejar ese negocio multimillonario en manos de los mismos que han desfalcado el erario público. “La verdadera democracia no se sujeta al poder del dinero ni al uso de las armas, sino al poder de la moralidad y la libertad de los pueblos para decidir su destino”, Mahatma Gandhi. www.venamerica.org.

Por Edgar J. Amado*

*Coordinador Acción Juvenil de VenAmérica y presidente JUVENEX

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