ver más
Venezuela

En la narcosatrapía de Maduro te asesinan dos veces

El abogado del concejal Fernando Albán asegura éste consideraba que si estar preso contribuía a la libertad de Venezuela prefería quedarse ahí. Además, se negaba a incriminar falsamente a cualquier inocente
Por OMAR JESÚS ESTACIO

Joel García, abogado de Fernando Albán, relata que el domingo, pudo conversar con su defendido, horas antes de ser asesinado: “No lo habían tocado (golpeado) pero sí lo habían presionado para que grabara un video implicando a Julio Borges en un magnicidio”

Testimonia García, que Albán le aseguró que si estar preso contribuía a la libertad de Venezuela prefería quedarse ahí. Además, se negaba a incriminar falsamente a cualquier inocente.

Nos hallamos ante una práctica erigida en política de Estado. El articulista ha tenido la oportunidad de leer y constatar denuncias idénticas: Lorent Gómez Saleh, tiene cuatro años preso, víctima de torturas, porque se negó a incriminar falsamente a varios opositores. El coronel José Gustavo Arocha, sometido a tratos muy crueles e inhumanos, por nueve meses, igual. Rolando Rodríguez a quien el narcogobierno, de manera peyorativa le endilgó el mote de “El Aviador”, también asesinado en los calabozos, del Servicio Bolivariano de Inteligencia, SEBIN, lo mismo. Hay muchos más.

El quid pro quo, que acostumbran proponer policías y fiscales del Ministerio Público obedece a un patrón . O delatas falsamente a Ledezma, Borges, María Corina, Henry Ramos, Diego Arria, Ramón Guillermo Aveledo o a 20 o 30 opositores más o te vas a podrir, preso y torturado.

Tal práctica se presta a cualquier cosa. Para dopar a un privado de libertad y viodeograbarlo afirmando lo falso, de modo que, después, los camaradas Diosdado o Jorge Rodríguez les hagan zalemas a sus jefes transmitiendo las pretendidas confesiones en el horario premiun, de sus bodrios televisivos. O para aplicarle electricidad por los genitales, al que se niegue a incriminar inocentes. Si se trata de una dama, la torturan por sus pezones. O para someterlo a sucesivas sesiones de asfixia mecánica, sumergidos en poceta rebosante de excrecencias o con la célebre “bolsita” plástica. Con Albán, se les pasó la mano y para encubrir el asesinato, lanzaron su cadáver desde un décimo piso.

Al momento de escribir las presentes líneas, Fernando Albán tenía 60 horas de haber sido asesinado. Hasta entonces, los dos únicos altos funcionarios del Estado, que se habían atrevido a hablar de la atrocidad, lo hicieron para “justificarla” o minimizarla arguyendo suicidio. Ni siquiera esto último exonera de responsabilidad por el asesinato a Maduro, al director del SEBIN y a la Vicepresidente de la República, órgano de adscripción del organismo de inteligencia.

Las llamadas “Reglas Mandela” de Naciones Unidas para el tratamiento mínimo a reclusos, la Constitución y el Código Orgánico Penitenciario de Venezuela, obligan a las autoridades a proteger a todos los privados de libertad, no “pudiendo invocarse ninguna circunstancia como justificación en contrario”.

Mataron a Fernando Albán. Lo mataron de la manera más vil. Como el suicidio les ha resultado coartada imposible de sostener, ahora ensayan, a través de varios portales oficialistas, campaña orquestada, de descrédito contra el mártir. Es que en la narcosatrapía de Maduro, te asesinan dos veces. Físicamente y después de muerto, intentan lincharte, moralmente.

 NULL

    

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Temas

Deja tu comentario

Te puede interesar

video