Estamos en un momento trascendente para tocar este tema porque estamos presenciando, viviendo, el desarrollo de la historia.
La dictadura de Cuba está derrotada; presenciamos su final
La Habana está bajo ultimátum de la democracia más importante del mundo, que, en defensa de su seguridad nacional ha señalado a Cuba como el centro del crimen organizado y de la agresión permanente a la paz
Afirmo que la dictadura de Cuba está derrotada, que estamos presenciando su desmontaje y que en breve vamos a ver su final.
A la pregunta que siempre se hace de cómo una pequeña isla fracasada en todo ha logrado el nivel de penetración, el nivel de amenaza y el nivel de consolidación de poder en las Américas y en el mundo, la respuesta es muy sencilla: se trata de una organización criminal que ha sido objeto de descuido, de tolerancia y de complicidad por los líderes de las Américas y del mundo en los últimos 67 años, o más de 67 años.
Desde que Fidel Castro tomó el poder por las armas, se sabía que era el líder de una organización delictiva. Cuando acompañó los fusilamientos, la persecución de sus opositores, la violación de derechos humanos, la usurpación y el robo, dañando a la sociedad cubana y a su estructura económica que terminó por aniquilar, se sabía que era una operación delictiva.
Pero desde entonces, en el marco de la Guerra Fría, hubo un gran impulso de narrativa, de falsificación de información para presentar a ese grupo criminal como un grupo revolucionario y para hacer de ese concepto de “revolución” una buena palabra en América Latina en función de su radicalismo antiimperialista. Y ahí vino todo lo que se conoce.
Desde la crisis de los misiles, la instalación de todas y cada una de las guerrillas, grupos criminales y narcoterroristas en las Américas, empezando en la década de los 60, construyendo los ejércitos de liberación nacional, las FARC, el MRTA y Sendero Luminoso en Perú, los Montoneros, los Tupamaros en Argentina y Uruguay, e invasiones como las que se produjeron contra Venezuela, contra República Dominicana, la del Che Guevara en Bolivia, y un larguísimo recorrido hasta que, en la década de los 80, convierten a Cuba en narcoestado con la asociación de Fidel Castro con los dos narcotraficantes más representativos e importantes de ese momento: Pablo Escobar Gaviria de Colombia, y Roberto Suárez Gómez de Bolivia.
Eso termina tratando de lavar la cara al jefe del grupo criminal cubano Fidel Castro, con los procesos que llevan al fusilamiento del general Ochoa, del coronel de la Guardia y de la gente que él mismo había mandado para realizar esa operación delictiva. Desde entonces, Cuba es el primer y el principal narcoestado en la región, de las Américas.
Avanza la historia y en 1990 cae el muro de Berlín, se desintegra en 1991 la Unión Soviética y termina la Guerra Fría. En ese interregno entre la caída del muro de Berlín y la finalización, la desaparición de la Unión Soviética, Fidel Castro organiza en Brasil el Foro de São Paulo, digitando a su operador el dirigente obrero (fichado como terrorista) que después llegaría a presidente de Brasil, Lula da Silva. El objetivo del Foro de São Paulo, derrotado como fue el comunismo por el capitalismo, era la lucha antiimperialista buscando multiplicar los ejes de confrontación, todo para sostener a la dictadura cubana.
La dictadura cubana agonizó desde entonces, del año 1991 hasta el año 1999, en una América en la que 34 de los 35 países eran democráticos y en la que se apostó equivocadamente a que la dictadura de Cuba iba a periclitar e iba a desaparecer por sí misma. Cosa que hubiera sucedido si en el año 1999 no hubiera llegado a la presidencia de Venezuela Hugo Chávez y de inmediato acude a rescatar a la dictadura de Cuba, a entregarle petróleo y dinero. Con ello, el siglo XXI, que debió ser el siglo de la democracia plena en las Américas, termina siendo el siglo de la expansión de la dictadura cubana como sistema de delincuencia organizada trasnacional.
Chávez paga eso con su vida, porque cuando muere en 2013 hay evidencia escrita, entre otros, por el notable venezolano e importante autor de historia Enrique Salas Römer, de que la decisión del fallecimiento de Chávez se puede atribuir a una de las tantas operaciones de eliminación cubana. A partir de la muerte de Chávez, Cuba se vuelve dueña de todo el proyecto y Venezuela su principal dominio.
Mientras Chávez vivía, Fidel Castro era una suerte de ayudante, de acólito, de segundón de Chávez. Chávez era el comunicador, el dueño del dinero, el que avanzaba con el proyecto. Pero cuando Chávez muere muy convenientemente, instalan un sucesor castrista, títere de la dictadura cubana en Venezuela, Nicolás Maduro, y llegan al punto en que, en la Cumbre de las Américas de Panamá del año 2015, se reconoce al dictador Raúl Castro como el líder de los países latinoamericanos por parte del entonces presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que unos meses más tarde reabriría relaciones diplomáticas con Cuba.
Este es el resumen de la historia de cómo una organización criminal puede aprovecharse de los sistemas de la democracia apoderándose de un Estado, que es Cuba, apoderándose de un territorio y sometiendo a su pueblo a la tiranía más grande y al sistema esclavista, para utilizar los beneficios del derecho internacional -embajadas, embajadores, inmunidades, privilegios- para sostener un proyecto criminal y expandirse con impunidad.
Pero esto empieza a tocar su fin cuando Estados Unidos se da cuenta de que su seguridad nacional está en juego y de que está siendo agredido, y llega a la presidencia Trump 47 e identifica con claridad la guerra híbrida liderada por Cuba, que había hecho del hemisferio occidental no solamente una plataforma y una base de las dictaduras extracontinentales de Irán, China, Corea del Norte y Rusia, sino una expansión del crimen organizado tomando gobiernos e instalando narcoestados.
Controlando, en la metodología y en el sistema castrista cubano, Venezuela con Chávez y Castro; controlando Bolivia, yendo en orden cronológico, con Evo Morales y Arce; controlando Nicaragua, reponiendo la dictadura sandinista con Ortega y con Murillo; y controlando por más de 10 años el Ecuador con Correa. Pero además expandiéndose en países cuya democracia no pudo destrozar, estableciendo gobiernos paradictatoriales, o sea, ganando o haciendo fraude en elecciones con sus títeres para que esos títeres, llegados a presidentes, sean sirvientes de la dictadura cubana.
De esos gobiernos paradictatoriales le quedan dos: México con Sheinbaum y Brasil con Lula. Ha perdido Chile con Bachelet y Boric, ha perdido Paraguay con Lugo, ha perdido Uruguay con Pepe Mujica, ha perdido Perú con Toledo, ha perdido Colombia con Petro y ha perdido casi toda Centroamérica. Le quedan dos. Por eso digo que estamos presenciando el desarrollo de la historia de una Cuba, de una dictadura derrotada.
¿Y por qué la dictadura de Cuba está derrotada? Porque ha sido identificada como crimen organizado. La identificación del crimen organizado la hace tempranamente el gobierno de los Estados Unidos cuando, el año pasado, en noviembre de 2025, proclama la Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, repone la doctrina Monroe y le agrega el corolario Trump para bloquear en todo el hemisferio occidental la presencia de las dictaduras extracontinentales y empezar la neutralización de sus plataformas lideradas por la dictadura de Cuba.
En medio de eso estaba ya en desarrollo lo que se llama la operación Lanza del Sur, que es la eliminación de todas las embarcaciones que transportan cocaína en el Caribe y en el Pacífico y que provienen de la cocaína de Colombia a través de Venezuela y, por el Pacífico, de Ecuador, Perú, Bolivia y también de Colombia.
El 3 de enero de este año se realiza la operación de captura de Nicolás Maduro en Venezuela, que está sometido ahora a la justicia, el reo Maduro. Ese es un punto de inflexión, la más grande derrota de la dictadura cubana, donde empieza su final, su claro final, porque los muertos en esa operación son todos cubanos: 36 muertos. Los heridos son todos cubanos, y eso produce el retiro de la ocupación cubana, militar y de inteligencia, de opresión y tortura del territorio de Venezuela. Pero además le suprime la provisión de petróleo que le estaba regalando o que estaba exaccionando de su colonia, de su satélite, que era Venezuela. Ese es el punto de quiebre.
A partir del 3 de enero de 2026, Estados Unidos va más adelante porque el Departamento de Estado emite un documento que es muy importante que se lea y que se estudie en las universidades, en los centros de estudio y en los colegios secundarios de las Américas: el documento que se llama “Cuba, la capital del comunismo del siglo XXI”. Son 106 páginas en las que el Departamento de Estado hace un apretado resumen de los crímenes y de las acciones históricas de ataque, espionaje, penetración, desestabilización y más, que durante 67 años, espías de por medio, operaciones de infiltración y operaciones de agresión, realiza la dictadura de Cuba contra Estados Unidos y contra todas las democracias y países de las Américas.
Para entender la importancia de este documento hay que ir al discurso último del presidente Trump 47 en la Organización de Naciones Unidas, cuando dice que “el régimen cubano ha pasado décadas coordinándose con radicales de izquierda y redes comunistas aquí en Estados Unidos y, como ha detallado el Departamento de Estado en este documento, ha cultivado vínculos con grupos subversivos y radicales como el Partido Comunista de Estados Unidos, Antifa y los Socialistas Demócratas de América”. Y aquí viene la afirmación con característica de reatificación de ultimatum: “el comunismo jamás llegará a Estados Unidos, pero la libertad llegará a Cuba”.
La dictadura de Cuba en este momento está bajo ultimátum de la democracia más importante del mundo, que, en defensa de su seguridad nacional -que resulta ser la seguridad nacional de todos los países de las Américas y de otros países en el mundo- ha señalado a Cuba como el centro del crimen organizado y de la agresión permanente a la paz, los derechos humanos, la tranquilidad y la seguridad de los pueblos del hemisferio.
Lo que está sucediendo es que estamos en pleno proceso del desarrollo de la historia frente a una Cuba que ha perdido Venezuela, ha perdido Ecuador, ha perdido el control parcial de Bolivia y ha perdido la mayoría de sus gobiernos paradictatoriales. Tiene a Europa que está revisando su relación, está señalada mundialmente como grupo delictivo, está en reducción su sistema esclavista, no tiene más turistas, no tiene recursos y simplemente trata de ganar tiempo para ver si Trump 47 resulta ser o lo pueden convertir en el 14.º presidente de Estados Unidos al que pueden engañar, porque hasta aquí han engañado a 13 presidentes de Estados Unidos, incluyendo a Trump 45.
Esperemos que no sea eso. Las cosas están demasiado avanzadas. Estamos en pleno desarrollo de la historia. La dictadura de Cuba está derrotada y presenciamos su final.
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