Sin elecciones no hay transición democrática. No en vano está dicho, el poder emana del pueblo.
La lucha por elecciones
La priorización de las elecciones presidenciales se presenta como la clave para la transición democrática en Venezuela, buscando estabilidad y recuperación.
Con el tema “La lucha por las elecciones”, concluimos el ciclo de foros “Venezuela en Transición”, organizado en Miami por el Interamerican Institute for Democracy, con la conclusión unánime de que es fundamental, en esta hora, avanzar con la elección presidencial, paso indispensable para la Transición democrática.
Tuve el honor de participar en el primero y en el último de los cuatro encuentros de “Venezuela en Transición”, habiendo afirmado en la oportunidad inicial y reiterado ahora, que son puntos cardinales del proceso los tres señalados por el gobierno de los Estados Unidos: Estabilización, Recuperación y Transición. No obstante, transcurridos ya cinco meses del 3 de enero, tal vez es válido pensar, a partir de los frutos obtenidos, que la Estabilización y Recuperación deben venir luego de la Transición, la cual sería el primer paso. El cambio por delante, para que haya luego Recuperación y tengamos la Estabilización deseada, lo que no es obstáculo para que en algunos aspectos los tres pasos puedan adelantarse simultáneamente.
Lo hemos dicho en diferentes escenarios, los protagonistas del desastre y la crueldad, hoy al frente de la gestión de la República, no tienen la autórita, el conocimiento, la voluntad, ni el respaldo popular para avanzar un cambio. Prueba lo afirmado la situación actual de Venezuela; en cinco meses hemos visto agravarse el hambre y la miseria, la salud pública y los servicios básicos; crece el miedo de la ciudadanía, continúan la represión, tortura y cárcel por razones políticas; a pesar de algunas libertades que celebramos, seguimos exigiendo la libertad de todos los presos políticos; hay muertes que lloramos, como la de Víctor Hugo Quero, ocultada por Maduro, pero también por los Rodríguez, lo que produjo la sentida muerte de Doña Carmen ante la indignación general.
La Estabilización y Recuperación serán fruto de la Transición, la que indefectiblemente deben hacer los ciudadanos, en quienes reside el poder. La democracia implica, además, separación de poderes, la cual no se visualiza en este momento por ningún lado.
Después de cinco meses, aumenta la corrupción y sigue reinando la opacidad, se desconocen cifras, no hay rendición de cuentas ni transparencia en nada. Por ejemplo, se le escucha decir al Presidente Trump que Venezuela, en estos 5 meses, ha producido y vendido más petróleo que nunca, pero nadie en el régimen, ni Delcy Eloína ni otro representante, informa cuánto se ha vendido, qué montos han ingresado y menos aún qué se ha hecho con ese dinero, que ciertamente no llega al pueblo transformado en bienestar y calidad de vida.
Para que la Estabilización no sea la del régimen criminal en el poder y la Recuperación no sea la de los ingresos a los bolsillos de la cúpula gobernante, es indispensable la Transición, el cambio, el cual tiene en las elecciones el paso más importante y urgente.
En todo proceso social complejo, como es la crisis general de Venezuela, hay que establecer prioridades, y la elección del Presidente está en primer lugar. Deberíamos hacer lo necesario para que la elección presidencial se efectúe este año 2026, o a más tardar a comienzos del año que viene.
Entendemos también que son numerosos los cambios que deben darse en el sistema electoral, para acercarnos a unas elecciones libres y justas, pero la prioridad de la urgencia de prontas elecciones, nos obliga a cambiar lo mínimo indispensable para llegar a la Transición verdadera.
Hemos escuchado con interés la reiterada tesis de Carlos Sánchez Berzain, de no ser exquisitos en las exigencias de cambios en el sistema electoral, si eso se traduce en retardo del proceso. Elecciones ya, aún si no se satisfacen todos los extremos de una elección competitiva.
Con un mínimo de garantías ganamos y cobramos la próxima elección presidencial, no nos la dejaremos arrebatar; la del 28 de julio de 2024, la ganamos con el casi 70% de los votos emitidos, aún en las condiciones más adversas. Con las garantías necesarias, no sólo la ganaremos, sino que podrá darse inicio a la Transición democrática, a la reconstrucción del país.
Por supuesto que yo quisiera que los aproximadamente cinco millones de electores venezolanos que nos encontramos en la diáspora podamos votar; por cierto tenemos ideas sencillas que, con pocos cambios, pueden implementarse; pero si se complica la situación, confieso que por la prioridad de la urgencia electoral para dar inicio a la Transición democrática, preferiría no votar yo, pero que se alcance la Transición, para que en nuevas manos presidenciales, consigamos el ejercicio pleno de los derechos ciudadanos, la Estabilización y Recuperación para la anhelada reconstrucción de Venezuela.
Es la hora, es el momento, es tiempo de cambio. ¡Elecciones ya!
*Expresidente de VenAmérica y Vicepresidente de CICIVEN
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