Los esfuerzos de Delcy Rodríguez por convencer al país se evaporan en su cotidiano ejercicio del poder. El rechazo hacia ella es tan masivo que, ante una propuesta, cohesiona el efecto contrario. La tragedia de los terremotos la va sepultando también a ella. Ahora le pide al país comprensión para el sacrificio. Todo para ser agorero de peores noticias: un plan de racionamiento eléctrico que en la práctica significarán cortes del servicio más continuos y extensos de lo que buena parte del país hoy está sufriendo.
Es un llamado insólito y despiadado. Delcy le habla a un país que ha sido víctima continua de sus maltratos. Para solicitar racionamiento en el consumo debería hablarle a su espejo, a ver si así al menos en su soledad admite su rol protagónico en la tragedia venezolana. ¿O es que acaso piensa eludir la responsabilidad en los más de 30 mil millones de dólares destinados al servicio eléctrico y que se han esfumado en mano de los corruptos con su conocimiento?
Ni el mayor caradurismo se acerca al talante de Delcy Rodríguez llamando a la unidad para afrontar la sequía. Me pregunto si esa petición incluye a los presos políticos o a los familiares de las víctimas de los terremotos que todavía se destrozan las manos entre escombros buscando los restos de sus seres queridos.
Delcy intenta hablarle a un país que desde hace años vive en carestía.
Venezuela está en riesgo de un masivo y prolongado apagón. Y ella es cabeza responsable de haber llegado a ese peligro.
Delcy ha ejercido el poder en decisiones que han aumentado el sufrimiento de los venezolanos; ha tenido por largo tiempo la responsabilidad de la economía y de los servicios.
Recordemos que en junio de 2018 Delcy Rodríguez fue designada por Nicolás Maduro vicepresidenta ejecutiva de la República. Entiéndase que como segunda del Poder Ejecutivo, entre otras funciones debía coordinar a los llamados vicepresidentes sectoriales responsables de áreas como economía, servicios, infraestructura y seguridad.
Después, con solo nueve meses de Delcy estar en funciones ocurrió el gran apagón nacional y desde ese momento la asignación de recursos, contratación extraordinaria o respuesta gubernamental eran coordinados por ella.
Eso significa que Delcy Rodríguez, como parte de la jerarquía de gobierno debía ocuparse en cuanto al sistema eléctrico, de la pérdida de generación disponible, el deterioro de la transmisión, la falta de mantenimiento preventivo, los cortes prolongados en el interior, la desigual protección de Caracas frente al interior del país, también y muy importante, la opacidad en contratos mil millonarios, así como la falta de ejecución de planes de recuperación anunciados sin cansancio.
Y es que después del apagón de 2019 la crisis eléctrica se visibilizó como un gran problema que dejó de ser una falla sectorial y se convirtió en un tema de seguridad nacional, producción, agua, telecomunicaciones y sanidad.
Ese momento fue difícil para el país; y el peligro es que ahora promete ser peor. Entendiendo que el costo humano que deja el problema eléctrico es altísimo.
Las consecuencias son múltiples y solo se salvan aquellos que pueden pagar inmensas plantas eléctricas que sí tienen los corruptos, quienes por supuesto, ni se enteran de la palabra racionamiento.
Corruptos que con la complicidad del régimen se han llevado el dinero destinado a inversiones y reparaciones del sector eléctrico durante el régimen chavista.
En esa crisis post apagón, la asignación de la supuesta inversión para la recuperación eléctrica pasó por las manos de Delcy, porque resulta que ella es quien ha aprobado la entrega de divisas, las compras internacionales, los pagos a proveedores, los combustibles para las termoeléctricas y en general la asignación de recursos. ¿Y qué ocurrió con ese dinero? Porque al sector eléctrico no fue destinado.
En el 2019 ya Delcy tenía la responsabilidad directa en la conducción económica y financiera del Estado, así que primero que estar con anuncios de racionamientos debería explicar cuánto dinero recibió Corpoelec, cuánto se destinó al mantenimiento, qué contratos se autorizaron qué obras fueron culminadas, y por qué no existen gastos públicos auditables.
Con la opacidad intenta ocultar el fracaso y proteger a los corruptos.
Porque ha sido ella la responsable de dirigir la política económica, ejerciendo además como ministra de Petróleo controlando así dos variables decisivas para la electricidad venezolana: los recursos financieros del Estado y el suministro de combustible (gas, diesel y ful oil) indispensables para el parque termoeléctrico.
Delcy Rodríguez, a nadie engañas.