Cuentan que Maikel Moreno, inventó una dolencia cardíaca para librarse de presiones internas. El presidente del Tribunal Supremo de Justicia no ha podido borrar la mancha de la traición que le dejó la conspiración del 30 de abril. Por eso Pedro Carreño, sin importarle la presencia de testigos, lo amenazó. Con las puntas de sus dedos golpeando repetidamente su hombro, le dijo: “Tu-fe-cha-de-ca-du-ci-dad-la-tie-ne-Dios-da-do (Cabello). La tuya y la de todos, incluido Nicolás Maduro”. Satisfecho después de esa escena, Carreño se retiró. Ya no les importa que Nicolás Maduro se entere de que Diosdado se jacta de su poder.

La amenaza, que podría ser interpretada como una exageración, Maikel se la tomó en serio. A fin de cuentas sabe que ya le tienen sustituto. Se asegura que hay conversaciones adelantadas con Gladys Gutiérrez quien en 2013 ocupó la silla donde hoy se sienta Moreno. El paquete no viene solo. Como segundo se menciona a Yván Bastardo, compañero de José David Cabello.

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La paranoia de Maikel Moreno se reproduce en diferentes instancias del Estado. La sufre también el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, quien también está sentenciado por Diosdado.

Lo que ocurre en la Fuerza Armada no debe sorprender. En medio del dramático deterioro en la formación académica, abundan los antivalores y Diosdado por un lado y los cubanos por el otro, se han encargado de minar el liderazgo. A los segundos no les conviene un jefe con el control que aglutine el descontento. En cambio, Diosdado quiere el poder para él.

En esa desbandada de la moral, los mandos de la FANB se han ido amoldando para el crimen. La estructura es utilizada para los negocios ilícitos. Quien se resista a sumarse al delito, es castigado. Para garantizar la sumisión, se encargan de mostrar ejemplos aleccionadores. Allí están los generales Raúl Baduel y Miguel Rodríguez Torres sobre quienes ejecutan cualquier barbaridad. Los altos oficiales activos tienen una mira apuntando sus cabezas. Los castigos que sufren se difunden como ejemplarizantes. Por ejemplo, si un general se resiste a convivir con la guerrilla colombiana, le montan un expediente acusándolo de narcotráfico. Sucedió en Zulia.

Entretanto la dictadura continúa repartiendo el país entre turcos, rusos, chinos e iraníes. Con estos últimos se ha llegado a un extremo que nuevamente violenta la soberanía. En la Región Estratégica de Defensa Integral, Redi, de la capital, los iraníes están dictando cursos sobre sistema defensivo territorial estratégico y guerra electrónica. Detrás de eso está una empresa de ese país, haciendo negocios para que le compren equipos.

Padrino se lamenta. En una reunión con el alto mando del Componente de la Aviación se refirió a que en su última visita a Rusia le habían reclamado la iniciativa de reparar las aeronaves que ellos habían vendido a Venezuela. Padrino les respondió, según él, que ante la falta de recursos, la burocracia de los rusos y la poca voluntad manifiesta de querer ayudar, se habían visto en la necesidad de hacer ciertas cosas, entre ellas reparar por su cuenta las aeronaves. La iniciativa tiene sus consecuencias: al parecer los últimos accidentes tendrían que ver con cambios no permitidos y vuelos no certificados. Hasta el momento los informes están cerrados.

Así se manejan las situaciones en la FANB. Entre la desconfianza y la mediocridad. Entre el delito y el miedo. La mayoría ansía un golpe de Estado pero entre ellos no se comunican. La rebelión de los sargentos crece en volumen sin jefe visible. Para Maduro todos tienen tatuada la palabra traición, pero nadie capitaliza el descontento. Todos se preguntan hasta qué nivel podrá llegar el malestar.

El usurpador aumenta sus previsiones. Cada acto de importancia para la FANB es manejado como información secreta. El próximo 27 de noviembre, cuando se celebra el día de la Aviación Militar, es muy posible que Maduro no esté. Por lo pronto se han grabado imágenes que podrían ser utilizadas para simular un acto.

Ante la ausencia de simpatías militares, Maduro opta por aumentar la masa, reclutando como milicianos a registrados con el carnet de la patria.

Diosdado refuerza su posición y comenzó a hacer política con algunos civiles, incluso en Estados Unidos. En lo militar se aprovecha de viejas amistades como la de Néstor Reverol y de hombres en puestos claves como el comandante del Ejército Alexis Rodríguez Cabello, quien prefiere el bajo perfil y tiene a su favor haber pasado mucho tiempo en la Academia, lo que amplía su rango de influencia.

¿Conclusión? La FANB se le hace débil a Maduro para sostenerlo, pero se muestra desperdigada para tumbarlo. Todos tienen miedo.

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