El portaaviones más grande del mundo, el USS Gerald R. Ford, junto con el USS Bainbridge, un destructor de misiles guiados, zarparon desde el Mediterráneo el 4 de noviembre rumbo al Caribe según la publicación “US Naval Institute”, que confirmó que ambas embarcaciones se dirigían a Sudamérica para unirse a la flota de buques de guerra que ya navegan frente a las costas de Venezuela.
La pregunta sigue en el aire: ¿Atacará Trump a Venezuela?
Hasta el momento se han destruido al menos 17 embarcaciones, con un saldo de 70 personas fallecidas
¿Pero cuál es el plan del presidente Donald Trump para este extraordinario despliegue de poderío naval estadounidense?
Se ha especulado mucho sobre por qué se han enviado tantos navíos de guerra al Caribe. ¿Se trata, como afirma la Casa Blanca, de una importante operación antidrogas? O acaso la intención es derrocar al presidente Nicolás Maduro, el nefasto líder de Venezuela.
Trump ha estado analizando diferentes escenarios para una posible acción militar, más allá de los ataques ya realizados por la Armada estadounidense para neutralizar lanchas rápidas que salen de Venezuela, sospechosas de transportar cocaína y narcotraficantes con destino a Estados Unidos.
Hasta el momento, se han destruido al menos 17 embarcaciones, con un saldo de 70 personas fallecidas.
Sin embargo, esta no es la clase de misión adecuada para el imponente portaaviones Gerald R. Ford, con capacidad para hasta 90 aeronaves. Debe haber un plan más ambicioso, al menos, esto es lo que teme el presidente Nicolás Maduro, quien ha solicitado ayuda militar a sus aliados, especialmente a Moscú.
Aparte del propio Maduro y de la Guardia Nacional y el ejército, beneficiarios de enormes prebendas para mantenerse leales, muchos miembros de la oposición venezolana ven con buenos ojos la intervención estadounidense para derrocar a quien ha destruido la economía del país desde que asumió el poder en abril de 2013, Casi ocho millones de personas ya han huido del país, dejando atrás sus hogares, sus negocios o sus bienes de toda una vida.
Para Trump no parece una decisión fácil, pues ha dicho que está en contra de las guerras que requieren la presencia militar estadounidense en el terreno. Entonces, ¿cuál es la misión de este despliegue de fuerzas navales a corta distancia de las costas de Venezuela?
Al parecer, las opciones que Trump baraja incluyen: ataques masivos dentro de Venezuela contra los bastiones conocidos de los cárteles de la droga, ataques contra las fuerzas armadas que protegen a Maduro, la toma de los campos petroleros del país y un ataque directo contra Maduro, tal como lo hizo Estados Unidos en Panamá en 1989/1990.
En esa ocasión, más de 26.000 soldados estadounidenses con helicópteros y buques, desembarcaron en la nación centroamericana para capturar al general Manuel Antonio Noriega, el hombre fuerte del país. Noriega, al igual que Maduro, fue designado por Washington como un barón del narcotráfico.
Trump ya está siendo duramente criticado por los ataques contra embarcaciones de narcotraficantes, pese a que se llevaron a cabo en aguas internacionales. Expertos afirman que estos ataques no están justificados según el derecho marítimo internacional.
El Alto Comisionado para Derechos Humanos de Naciones Unidas, Volker Türk instó a Estados Unidos a detener sus operaciones calificándolas de “inaceptables” y a tomar medidas para prevenir “ejecuciones extrajudiciales de personas a bordo de estos barcos, independientemente de la conducta criminal que se les impute”.
De acuerdo con el Departamento de Estado, aunque Estados Unidos firmó la Convención sobre Derecho del Mar, que regula el uso y tránsito en aguas internacionales, nunca ratificó el acuerdo internacional que entró en vigor en 1994.
En 1982, el presidente Reagan declaró que Estados Unidos no firmaría la Convención debido a sus disposiciones sobre la minería submarina, pero en 1983 afirmó que, aceptaría y actuaría de conformidad con las disposiciones de la Convención relativas a los usos tradicionales del océano (no relacionados con la minería submarina), como la navegación y el sobrevuelo.
En todo caso, el gobierno de Trump ha argumentado que Estados Unidos está involucrado en un conflicto armado contra los cárteles de la droga y que los fallecidos eran "combatientes ilegales".
Por otro lado, funcionarios de Trump han solicitado asesoramiento al Departamento de Justicia sobre la legalidad de atacar instalaciones en Venezuela, vinculadas a los cárteles de la droga.
A juzgar por la información filtrada en Washington, parece que la recomendación fue que el gobierno no tiene justificación legal para atacar a Venezuela.
Y aunque, funcionarios declararon ante el Congreso que Trump no planeaba lanzar ataques contra Venezuela, senadores republicanos, en una votación reciente de 51-49, bloquearon una resolución sobre poderes de guerra presentada por el senador Tim Kaine (demócrata por Virginia), que habría impedido al mandatario realizar posibles ataques militares dentro de Venezuela sin la autorización del Congreso.
Para esta semana, la Armada estadounidense tendrá al menos trece buques de guerra de superficie y un submarino nuclear operando en las cercanías de la nación sudamericana.
Entonces, ¿optará Trump por la vía militar? Hasta ahora, ha guardado silencio sobre sus intenciones.
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