Un joven cubano de 16 años de edad, quien obviamente ha sido educado en un aula donde cada mañana es obligatorio jurar "Pioneros por el comunismo, seremos como el Che", sale a la calle viendo cómo sus mayores están protestando contra el único gobierno que este joven ha conocido. Ya en años anteriores, este joven había oído quejas en su casa y entre sus compañeros de clase sobre la clase gobernante en Cuba, percatándose de la hipocresía existente en el “paraíso del proletariado.”
La relevancia del 11J tras cinco años
Pero hoy canta otro gallo, y este gallo ha prometido que quiere ayudar al pueblo de Cuba y a los que tuvieron que abandonar su patria
De todas maneras, este joven pensaba que salir a expresarse en “la calle que es de Fidel” era una forma de solidarizarse con sus mayores que experimentaban el comunismo en su vida cotidiana teniendo que “resolver” o sea, encarar la falta de comida y de medicinas de la forma que sea, siendo claro para este joven, como para todo el mundo, lo que significaba la frase “no es fácil” que caracterizaba a Cuba hace 5 años.
El joven termina preso. Lo fueron a buscar a su casa; tenían fotos que acreditaban que el joven con los brazos al aire había gritado “Libertad.” Para sorpresa del joven, de inmediato constató que todo lo que había oído hablar sobre la represión en Cuba era verdad. El joven sigue en prisión y este es un motivo por el cual es relevante que hoy estemos hablando del 11J.
Si las cosas estaban muy mal hace cinco años, eso no se compara para nada con el día de hoy en que los cubanos viven en el sultanato de Oscuristán. Al oscurantismo ideológico se le han unido apagones que tardan días, falta de agua, fin del transporte con gasolina o diésel y falta de higiene en los hospitales de la “potencia médica” y ni hablar de la basura que se acumula “en las calles de Fidel”.
Y este es otro motivo por el cual es importante reflejar en el 11J, pues si las condiciones estaban dadas para una rebelión hace cinco años, hoy se mira con nostalgia lo “bien” que estaban en ese entonces.
Otro motivo para reflexionar sobre el 11J es que, en ese entonces, el presidente de Estados Unidos era Joe Biden y hoy es Donald Trump. En ese entonces, Estados Unidos había quitado a Cuba de la lista de gobiernos terroristas y Biden ni siquiera había insinuado nada que se pudiera catalogar como ayuda a los que se manifestaban en más de 40 poblaciones.
Pero hoy canta otro gallo, y este gallo ha prometido que quiere ayudar al pueblo de Cuba y a los que tuvieron que abandonar su patria. En Cuba, donde nada cambia año tras año y década tras década, hoy hay en Washington un cubanoamericano secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional. El tablero de ajedrez nunca había llegado ni remotamente al punto de jaque mate para la dictadura; luego entonces, una protesta similar hoy por hoy recibiría una asistencia de Estados Unidos que ninguna otra administración pudiese suministrar.
Kikirikí, cantaba el gallo, kikirí por la madrugá.
NULL
