POR: Pedro Mario Burelli
La secuencia de Rubio sobre Venezuela siempre fue errada
Marco Rubio señaló la necesidad de un proceso legítimo y elecciones en Venezuela, pero el retraso normaliza el régimen.
“Va a tener que haber un proceso legítimo… presidencia, elecciones, cosas de esa naturaleza. Ese momento tiene que llegar”.
Tenía razón.
También agregó que “no queremos esperar demasiado”.
Y también tenía razón en eso.
Pero esto está tomando demasiado tiempo. Y el retraso tiene consecuencias.
El régimen está siendo normalizado sin legitimidad, sin el más mínimo mandato democrático y sin aceptación de la sociedad venezolana. No por el pueblo venezolano. No por elecciones libres. No por una recuperación seria. Sino por empresas e individuos que están firmando acuerdos que poco tienen que ver con la reconstrucción ordenada del país y mucho con aprovecharse de la debilidad y el miedo de un régimen criminal que busca impunidad a la vieja usanza.
Es razonable asumir que la mayoría de las personas con acceso irrestricto a @POTUS están celebrando sus acuerdos financieros con Caracas y presentando el statu quo como algo maravilloso.
Cualquier estrategia para Venezuela que no coloque a los venezolanos en el centro está equivocada. Ignorar la voluntad del pueblo es un enorme error. Ignorar su legítimo rechazo a Maduro, Delcy Rodríguez y a toda la maquinaria de represión y saqueo es una absoluta locura.
Con todo el discurso sobre estabilización, todavía no existe verdadera transparencia sobre los flujos de petróleo y oro que ahora están siendo gestionados, tolerados o facilitados por Washington. ¿Quién se beneficia? ¿Dónde está el dinero?
Mientras tanto, unos 500 presos políticos siguen encarcelados porque Washington interpretó mal su capacidad de presión o compró la mentira más vieja de los defensores del régimen: que la alternativa a Maduro era y es la guerra civil.
Eso es falso.
La verdad, a partir de la cual deberían construirse escenarios honestos, es que los venezolanos han luchado durante 27 años para vivir en democracia sin recurrir a la violencia. Se han organizado, han votado, marchado, negociado, pasado hambre, resistido y huido. La violencia ha sido el instrumento de un solo lado en esta larga pesadilla: el chavismo. Primero bajo Chávez y Maduro. Luego bajo Maduro y los hermanos Rodríguez Gómez, Delcy, la “persona maravillosa”, y Jorge, un sociópata que robó elecciones.
No se construye estabilidad falsificando la historia ni apuntalando la ilegalidad.
No hay forma de recuperar al país con el tipo de negociaciones que estamos viendo hoy, que consisten únicamente en personas bien conectadas intentando hacer dinero rápido antes de que cambien las reglas. Peor aún, algunos ahora disfrazan esto de pragmatismo y promueven silenciosamente a Delcy Rodríguez como una alternativa “a largo plazo”, como si el futuro de Venezuela debiera negociarse alrededor de una figura del régimen que fue repudiada en julio de 2024 y que sería derrotada de forma aplastante en cualquier elección verdaderamente libre y justa.
Este significativo alejamiento de la razón y los principios ya ha demostrado que la secuencia de Rubio era profundamente equivocada.
Nunca debió ser estabilización, recuperación, transición.
Debió ser estabilización, transición, recuperación.
La verdadera estabilización significa poner fin a la represión, liberar a los presos políticos, detener el saqueo económico y transparentar todos los flujos. ¿Cómo vamos en eso?
La transición es un proceso con un único objetivo: establecer un gobierno legítimamente electo que cuente con el respaldo y el mandato de sus ciudadanos, algo que se logra mediante elecciones.
Solo entonces puede comenzar una recuperación real.
El capital serio requiere legitimidad, Estado de derecho, contratos ejecutables, instituciones creíbles y un gobierno en el que los venezolanos y el mundo puedan confiar. No surge de la decisión de Washington de reconocer a quienes robaron dos elecciones consecutivas porque resulta conveniente o porque alguien se convenció de que las mismas personas que destruyeron el país ahora pueden ser reutilizadas como la solución.
Rubio tuvo razón al decirle a Hannity que avanzar demasiado rápido podía romper las cosas, pero avanzar demasiado lento ya está normalizando al régimen responsable de todo lo que está roto en Venezuela.
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