Hace sólo unas semanas, tuve el privilegio de reunirme con JusticeCuba en Washington. El foro estaba compuesto por miembros de la oposición cubana y expresos políticos que relataron los crímenes contra la humanidad de los Castro. Escuchamos testimonios sobre la tortura y represión que aún ocurren hoy de los labios de héroes como Luis Zúñiga y Ernesto Díaz Rodríguez.
También compartieron sus relatos el general Antonio Rivero, Mario y Miriam de la Peña, Sylvia Iriondo, Jorge García, Basilio Guzmán y Aldo Chaviano. El régimen no permitió salir de la isla a otro héroe, Antúnez, porque ellos temen que el mundo escuche la verdad de lo que pasa en la isla.
Castro está desesperado y trata de esconder que la situación en Cuba no ha cambiado ni ha mejorado y las violaciones a los derechos humanos hoy son peores que antes. Es el mismo régimen, usando las mismas tácticas, que causó que mi familia y las familias de muchos de ustedes tuvieran que salir de Cuba buscando libertad. No nos debemos equivocar: la tiranía de Castro hará lo que sea necesario para mantenerse en el poder, incluyendo tortura, espionaje, propaganda y asesinato. Lo único que ha cambiado es que ha mejorado como ocultar la realidad en Cuba del mundo exterior. Por eso la conferencia en Washington era tan importante para destacar las realidades de lo que ocurre en Cuba día a día. Algunos tratan de disfrazar la llamada “transferencia de poder” en febrero de 2018, como un cambio positivo, cuando supuestamente Raúl Castro entregue el poder, pero esta transferencia de poder será una farsa.
Hoy, como en el año 1959, el régimen castrista es una amenaza directa a la seguridad de los Estados Unidos, tras exportar sus abusos y aparato de espionaje en todo el hemisferio.
Un ejemplo que se puede ver claramente es Venezuela, donde las autoridades cubanas están ayudando a Nicolás Maduro y su régimen corrupto, represivo y narcoterrorista. Al igual que Cuba, Maduro sigue los pasos de Castro. Estos llamados esfuerzos de dialogo han sido inútiles. No han logrado nada en Venezuela, nada de progreso y no es por culpa de la oposición sino porque Maduro no cumple su palabra. Entonces, debemos decir no a la farsa que es la transferencia de poder en Cuba y decir no al dialogo en Venezuela. Para lograr esto, debemos abogar más fuerte que nunca por aquellos que luchan por la democracia porque hemos visto donde pueden conducir las políticas desastrosas.
El presidente Obama le creyó todas las mentiras a Castro y le hizo concesión tras concesión sin recibir nada a cambio. No es sorprendente que estas concesiones animaron al régimen para aumentar las violaciones de los derechos humanos. Las golpizas, las detenciones, y prohibir la salida libre de los líderes opositores solo ha aumentado. La nueva administración ahora intenta corregir este error. El presidente Donald Trump tomó la decisión correcta al retirar a muchos de nuestros diplomáticos de La Habana, como resultado del rol del régimen en el ataque sónico contra 24 de nuestro personal y sus familias y muchos probablemente tendrán daño de por vida. También expulso a funcionarios del régimen de los EEUU y revoco algunas regulaciones.
Más importante aún, su administración ha expresado solidaridad con el pueblo de Cuba, y no con sus opresores. Aunque me alientan estos pasos, se debe hacer más. Muchas de las regulaciones peligrosas y desastrosas emitidas por el Gobierno de Obama lamentablemente permanecen intactas. Crear exenciones para las empresas de EEUU con contratos existentes solo ayuda al régimen y el tiempo es esencial porque la necesidad de cambio es ahora. La oposición necesita nuestra ayuda ahora más que nunca. La transferencia de poder el próximo año será una farsa más del régimen y la comunidad internacional no debe dejarse engañar.
Este régimen decrepito no representa al pueblo cubano: es el último intento de una dictadura débil para sobrevivir. El futuro de Cuba será decidido por líderes dinámicos como Antúnez, Antonio Rodiles, y Berta Soler que son los héroes que luchan todos los días por la libertad de Cuba. Ellos son los que siguen luchando como lo hicieron Oswaldo Paya, Laura Pollan y Orlando Tamayo. Cuba le pertenece a la nueva generación. Un día muy pronto, nuestra Cuba será libre y democrática.
