domingo 15  de  marzo 2026
La fiebre

Pirexia: Más que una calentura

Temido y mal interpretado, este incremento en nuestra temperatura corporal, es más bien una señal de que nuestro organismo lucha por su supervivencia

La fiebre es un aumento en la temperatura corporal, como respuesta de nuestro organismo, ante la súbita aparición de virus o bacterias que causan enfermedades infecciosas o inflamatorias. n

Esta se produce cuando el u201ctermostato u201d interno del cuerpo, situado en la parte del cerebro denominada hipotálamo, se altera, originando variaciones en la temperatura de nuestro organismo que, regularmente, se ubica en los 98.6 grados Fahrenheit o 37 grados centígrados. n

Datos más concretos permiten establecer la siguiente deferencia: Si la temperatura es mayor a 37.2 u00b0C y menor de 37.7 u00b0C, el incremento se denomina febrícula y no tiene una repercusión de importancia en nuestro cuerpo. Cuando esta es mayor o igual a 37.7 u00b0C y menor de 40 u00b0C, se habla de fiebre, una amenaza para el organismo pues provoca estrés celular, necrosis de tejidos, ataques paroxísticos y delirios.

Al superar los 40 u00b0C, se habla de hiperpirexia, considerada un trastorno profundo, cuyas consecuencias van desde la presencia de convulsiones, hasta la pérdida del conocimiento, y más allá de los 43 u00b0C, el riesgo de muerte es inminente. n

No es una causa n

La fiebre, también llamada pirexia, una palabra que viene del griego u201cpyr u201d, que significa fuego, y u201cekhein u201d, que se traduce como tener, está relacionada habitualmente con la estimulación del sistema inmunitario del organismo, y aunque parezca una paradoja, no es en sí misma una reacción negativa, sino el mecanismo que nos permite tomar ventaja ante la presencia de los agentes infecciosos, pues al elevarse, impide la multiplicación de los virus y bacterias que nos atacan y que, generalmente, son sensibles a las altas temperaturas. n

Es por eso que, en sí misma, la fiebre no es una enfermedad, sino el síntoma de un problema subyacente. Las causas potenciales que la originan son las siguientes: una infección u otra enfermedad; el abusivo consumo de anfetaminas; la abstinencia de una sustancia psicotrópica; así como las inmunizaciones o vacunas, especialmente en el caso de los bebés. n

Siendo las infecciones las principales generadoras de fiebre, es importante tener claro que las más comunes son: las infecciones óseas; la apendicitis; la tuberculosis; las infecciones cutáneas o celulitis; la meningitis; las de origen respiratorio, producto de gripes, dolores de garganta, infecciones del oído, infecciones sinusales, mononucleosis infecciosa y bronquitis; las urinarias; y la gastroenteritis, tanto viral como bacteriana. n

En cuanto a los trastornos inflamatorios o autoinmunitarios, la fiebre es un indicador de artritis o enfermedades del tejido conectivo, como artritis reumatoidea; del lupus eritematoso; la colitis ulcerativa y la enfermedad de Crohn. También puede serlo en el caso del cáncer, especialmente de la enfermedad de Hodgkinenfermedad, de Hodgkin, y de la leucemia.

Otras posibles causas incluyen: coágulos de sangre y tromboflebitis, y medicamentos como los antibióticos, los antihistamínicos y los anticonvulsivos n

Sin confusiones n

Si bien la fiebre o pirexia, implica un aumento de la temperatura corporal, existen otras reacciones orgánicas que pueden confundirse con la pirexia, tal es el caso de la hipertermia o insolación, una reacción orgánica a la exposición a altas temperaturas, que genera una disfunción en el sistema termorregulador, desequilibrando el nivel de líquido y sodio del cuerpo.
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Un ambiente con altas temperaturas, un alto porcentaje de humedad, exposición directa a los rayos solares, realizar algún trabajo o deporte extenuante, al aire libre, elevan en forma significativa la temperatura corporal, lo que puede incapacitar al organismo, ocasionando mareos, desmayos, dolores musculares, rigidez muscular y transpiración excesiva, aunque en este caso, no necesariamente se habla de fiebre.
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Reacciones a las diferentes temperaturas corporales: n

37 u00b0C es la normal y oscilar entre 36 y 37 u00b0C
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38 u00b0C cuando esta se mantiene por un plazo de al menos 24 horas, se habla de febrícula. n

39 u00b0C al alcanzar esta temperatura, se experimenta un abundante sudor, acompañado de rubor, taquicardias y disnea. Puede surgir agotamiento, y los médicos la califican como pirexia o fiebre. n

40 u00b0C Este nivel se caracteriza por la presencia de mareos, vértigos, deshidratación, debilidad, náuseas, vómitos, cefalea y sudor profundo. n

41 u00b0C Requiere atención médica. Los síntomas son todos los anteriores, pero más acentuados, y además se presentan confusiones, alucinaciones, delirios y somnolencia. n

42 u00b0C A partir de esta temperatura, se llega al coma, con hipertensión o hipotensión y una gran taquicardia. El peligro de muerte es inminente, y si se logra superar la crisis, habrá secuelas, producto del daño cerebral.
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